Los aliados dejaron de acompañar en automático y LLA deberá negociar cada voto en el Senado
La Libertad Avanza busca sesionar para aprobar unos 70 pliegos, pero sus aliados reclaman agenda propia y cambios en proyectos del Gobierno

La Libertad Avanza pretende volver al recinto del Senado este jueves para aprobar alrededor de 70 pliegos, pero el principal obstáculo ya no está solamente en conseguir el número para sesionar. El oficialismo enfrenta un cambio en la relación con los bloques que durante buena parte de la gestión de Javier Milei funcionaron como aliados parlamentarios: el acompañamiento dejó de ser automático y cada mayoría comenzó a requerir una negociación propia.
La presidenta del bloque libertario, Patricia Bullrich, busca abrir el recinto y mostrar capacidad de iniciativa legislativa. Sin embargo, radicales, macristas y representantes de bloques provinciales condicionan su apoyo a la incorporación de proyectos propios y a la posibilidad de introducir modificaciones en iniciativas impulsadas por el Ejecutivo.
El escenario será discutido formalmente el miércoles 26, a las 14, durante la reunión de Labor Parlamentaria. Allí se definirá si existen condiciones políticas para realizar la sesión del jueves y bajo qué temario.
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Más allá del resultado inmediato, la negociación expone una modificación de fondo en el funcionamiento del Senado: LLA ya no cuenta con un esquema relativamente previsible de aliados circunstanciales y debe construir mayorías proyecto por proyecto.
Durante buena parte de la gestión libertaria, el Gobierno consiguió avanzar con leyes estratégicas a partir del respaldo de sectores de la UCR, el PRO y bloques provinciales, además de senadores provenientes del peronismo que mantuvieron posiciones autónomas respecto de la conducción del PJ.
Ese equilibrio comenzó a modificarse.
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Los sectores dialoguistas dejaron en claro que no están dispuestos a limitar su participación a acompañar el temario que plantea el oficialismo. Ahora reclaman introducir proyectos propios, modificar iniciativas del Ejecutivo y garantizar que los intereses provinciales tengan mayor peso en las negociaciones.
El mensaje que transmiten esos bloques es concreto: el Gobierno podrá seguir consiguiendo votos, pero deberá conceder espacio legislativo a quienes resultan indispensables para construir las mayorías.
Como parte de ese nuevo esquema, el oficialismo habilitó el tratamiento de iniciativas vinculadas con los denominados "bonos verdes", relacionados con el mercado voluntario de carbono, y proyectos sobre la designación de cónsules honorarios impulsados por sectores de la UCR.
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No se trata solamente de ampliar el temario. Los aliados también buscan intervenir sobre el contenido de los proyectos oficiales, particularmente cuando consideran que afectan a las provincias o a sectores productivos.
Uno de los principales objetivos de la eventual sesión será aprobar cerca de 70 pliegos, entre ellos designaciones judiciales que el Gobierno considera prioritarias.
Dentro de ese paquete aparecen los nombres de Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola para integrar la Sala I de la Cámara Federal porteña, un tribunal con intervención en causas de fuerte impacto político.
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La relevancia de esas designaciones excede, por lo tanto, la cobertura de vacantes judiciales. Esa Cámara tendrá participación en la revisión de expedientes sensibles, entre ellos actuaciones vinculadas a la investigación por la denominada causa Libra, donde aparecen mencionados el presidente Javier Milei y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei.
La coincidencia convierte a los pliegos en una definición institucional con una fuerte dimensión política, aunque las designaciones deberán atravesar el procedimiento parlamentario correspondiente.
Otro factor que preocupa al oficialismo es la posición de sectores provinciales de origen peronista que, durante distintas etapas de la gestión de Milei, permitieron a LLA completar las mayorías necesarias.
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En el Gobierno observan que, después del conflicto generado alrededor de la ley de extranjerización de tierras, algunos de esos senadores comenzaron a mostrar mayor distancia y a retomar contactos con sectores del peronismo.
No significa todavía una ruptura definitiva con el oficialismo, pero sí introduce incertidumbre en una arquitectura parlamentaria que dependía de esos respaldos circunstanciales.
Si esos bloques dejan de funcionar como socios frecuentes, los votos de la UCR y del PRO adquieren todavía mayor relevancia, aunque tampoco alcanzan por sí solos para garantizar al Gobierno una mayoría estable.
En ese escenario, Bullrich busca preservar especialmente el vínculo con los radicales mendocinos Rodolfo Suárez y Mariana Juri y con el senador marplatense Maximiliano Abad.
El oficialismo sabe que necesitará esos apoyos cuando lleguen discusiones mucho más sensibles, principalmente el Presupuesto y la reforma electoral.
La nueva relación entre el Gobierno y sus aliados también quedó reflejada en el tratamiento del denominado Super RIGI, aprobado previamente por la Cámara de Diputados.
El proyecto volverá a discutirse este miércoles en un plenario de las comisiones de Economía e Inversiones, Presupuesto y Legislación General del Senado.
LLA pretende conseguir dictamen, pero los bloques dialoguistas ya anticiparon que buscarán introducir modificaciones.
Entre los cambios reclamados aparece la incorporación de industrias existentes, debido a que el régimen está pensado originalmente para nuevas actividades, y la posibilidad de exigir a los inversores determinadas obras de infraestructura sobre rutas nacionales.
También existen pedidos para otorgar mayor participación a las provincias en los estudios previos y en la evaluación de los proyectos.
Si el Senado modifica el texto aprobado por Diputados, la iniciativa deberá regresar a la Cámara baja, demorando los tiempos que pretende manejar el oficialismo.
El Super RIGI aparece así como otro ejemplo de la lógica que comienza a imponerse: los bloques aliados están dispuestos a negociar, pero ya no necesariamente a aprobar los proyectos en los términos enviados por el Gobierno.
El problema para LLA no se limita, entonces, a saber si este jueves conseguirá el quórum necesario para aprobar los pliegos.
El Senado empieza a funcionar bajo un equilibrio más inestable, donde ninguna mayoría puede darse por garantizada de antemano.
El oficialismo debe negociar simultáneamente con radicales, macristas, representantes provinciales y sectores peronistas con autonomía, grupos que además tienen prioridades políticas y territoriales diferentes.
Hasta ahora, esa diversidad permitió al Gobierno construir mayorías circunstanciales. La diferencia es que los sectores que aportaban esos votos comenzaron a reclamar una participación mayor en la definición de la agenda.
La sesión del jueves será una primera prueba de esa nueva etapa, pero no necesariamente la más difícil.
El verdadero examen llegará durante el último trimestre del año, cuando el Senado deba discutir iniciativas de mayor impacto político y económico. El Presupuesto y la reforma electoral exigirán al Gobierno reconstruir acuerdos con aliados que todavía están dispuestos a negociar, pero que ya no parecen dispuestos a acompañar sin condiciones.
Fuente: Agencia de Noticias NA
Fuente: Primera Edición
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