Los autos no vuelan, pero se enchufan
El Gobierno aprobó una inversión de US$ 1.341 millones para Toyota. La automotriz japonesa exportará el 70% de lo que estima producir.

El Gobierno aprobó una inversión de US$ 1.341 millones para Toyota. La automotriz japonesa exportará el 70% de lo que estima producir.
Por Horacio Riggi
Para Clarín
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Los autos durante un siglo tuvieron cuatro ruedas, un volante y un motor a combustión. Ese mundo ahora está desafiado. De hecho, la tecnología, que supo tener un andar cansino en la fabricación de vehículos, comenzó a acelerar. Hoy, las cuatro ruedas siguen, es cierto, y los autos voladores solo pertenecen a la ciencia ficción. Sin embargo, y si bien se encuentran en una suerte de prueba piloto, los autónomos existen. Pero la gran revolución son los híbridos y los enchufables, que de la mano de los cambios culturales impulsados por las nuevas generaciones, empiezan a ocupar cada día más lugar en las calles de cualquier ciudad del planeta.
Los gobiernos también están embarcados de alguna manera en ser parte de esta revolución.
Es decir, la carrera por masificar el auto eléctrico avanza a distintas velocidades y con instrumentos muy diferentes. Algunos países entregan dinero al comprador; otros prefieren reducir impuestos, patentes o aranceles de importación. El resultado es un mosaico en el que el lugar de residencia puede modificar de manera decisiva el precio final de un mismo vehículo.
La Unión Europea no tiene un programa uniforme: la política queda en manos de cada país. En 2026, casi todos los Estados miembros conceden alguna ventaja fiscal por adquisición o tenencia, pero seis —Bélgica, Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Estonia y Eslovaquia— no ofrecen un incentivo nacional directo a la compra. En otros mercados se combinan bonos, exenciones de matriculación y beneficios para autos de empresa. Solo 14 miembros ayudan además a financiar infraestructura de carga.
Chile y Brasil alivian principalmente la carga tributaria. Estados Unidos es un caso aparte porque protagonizó el giro más marcado. Los créditos fiscales para vehículos limpios nuevos, usados y comerciales dejaron de estar disponibles para unidades adquiridas después del 30 de septiembre de 2025. Hasta entonces, el beneficio podía alcanzar US$ 7.500 en vehículos nuevos y US$ 4.000 en usados.
Argentina abarata la oferta importada también bajando o eliminando aranceles. El mejor ejemplo fue la reciente decisión que tomó el gobierno de Javier Milei para subir el monto para importar autos sin arancel. A partir de ahora, se podrá importar un auto de hasta US$ 35.000 sin tener que pagar el impuesto para ingresarlo al país. La medida no es menor. Más allá de la luz amarilla que se le presenta a los fabricantes locales para competir con una tecnología que aún no está en el país, los compradores de autos van a tener una variedad disponible ampliada que no solo apuntará a China, sino a marcas aspiracionales como Tesla.
Viendo el panorama, la primera marca que en la Argentina decidió fabricar autos eléctricos fue Toyota. La automotriz japonesa invertirá US$ 1.341 millones en su planta de Zárate para producir para el mercado local y exportar el 70% una camioneta híbrida.
El anuncio de la decisión de Toyota lo hizo el ministro de Economía, Luis Caputo, que a través de su cuenta de X dijo que "El Comité Evaluador de los proyectos del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) aprobó el proyecto de Toyota.
El incentivo a la fabricación de autos híbridos o eléctricos no es solo una potestad de la Argentina. El mundo ya eligió ir por ese camino, aunque todavía, la mayoría de los vehículos del planeta sigan teniendo motores convencionales.
Fuente: Diario Panorama
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