Los básicos: las prendas que hacen funcionar nuestro placard
Podemos tener un placard lleno de prendas de temporada y, aun así, sentir que no tenemos nada que ponernos. ¿Por qué sucede esto? Muchas veces nos olvidamos de los básicos. Leé esta columna de Raffa Andrada pata Tiempo de San Juan.

Hay algo curioso que sucede cuando hablamos de moda: muchas veces prestamos toda nuestra atención a aquello que llama la atención. El color de temporada, el estampado que aparece en todas las vidrieras, la prenda que vemos una y otra vez en las redes sociales o esa pieza diferente que nos enamora apenas la vemos.
Y está muy bien incorporar tendencias. La moda también tiene que divertirnos y permitirnos jugar. Pero hay un pequeño problema: podemos tener un placard lleno de prendas de temporada y, aun así, sentir que no tenemos nada que ponernos.¿Por qué sucede esto? Muchas veces nos olvidamos de los básicos.
Los básicos no suelen ser las prendas que más nos entusiasman cuando entramos a un negocio. Una remera blanca puede parecernos demasiado sencilla frente a una estampada. Una camisa lisa puede no llamar tanto nuestra atención como una de color intenso. Y un vestido negro puede parecer menos atractivo que uno con flores, brillos o un estampado espectacular.
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Sin embargo, son justamente esas prendas sencillas las que muchas veces consiguen que el resto de nuestro guardarropa funcione. Una buena remera blanca, negra o en algún tono neutro puede acompañar un jean, un pantalón más elegante, una falda o incluso quedar debajo de un blazer. Una camisa básica puede utilizarse de manera informal, abierta sobre una remera o cerrada para una ocasión más arreglada. Y un vestido sencillo puede transformarse completamente dependiendo de los zapatos, los accesorios, una campera, un blazer o un cinturón.
Por eso, cuando hablamos de básicos, no estamos hablando de ropa aburrida. Estamos hablando de prendas versátiles. Y hay otro detalle importante: no necesariamente alcanza con tener una sola.Si nuestra vida cotidiana incluye utilizar remeras con frecuencia, tener únicamente una remera blanca puede ser poco práctico. Lo mismo sucede con determinadas camisas, pantalones o prendas que utilizamos como base de nuestros looks.Los básicos necesitan formar parte realmente de nuestro guardarropa y estar disponibles para poder combinarlos una y otra vez.
Pero sí podemos pensar en algunas categorías fundamentales: remeras y tops lisos, camisas, pantalones o jeans que combinen fácilmente, un vestido sencillo, alguna tercera prenda como un blazer, una campera o un abrigo, y calzado y accesorios que permitan construir diferentes combinaciones. También es importante pensar en los colores.
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Negro, blanco, crudo, beige, gris, azul marino, marrón o camel suelen funcionar como neutros, pero eso no significa que tengamos que comprar todos. Lo interesante es elegir aquellos que realmente conversen con nuestro guardarropa. Porque un básico no es básico simplemente porque sea de color negro. Es básico porque podemos utilizarlo muchas veces y de diferentes maneras. Y acá aparece una de las grandes ventajas de tener un buen fondo de armario: podemos comprar tendencias sin depender completamente de ellas
Si tenemos una buena base de prendas neutras, podemos incorporar ese color de temporada, ese estampado que nos encantó o aquella pieza especial que vimos en una vidriera y combinarla con prendas que ya tenemos. La tendencia aporta novedad. Los básicos aportan posibilidades. Por eso, antes de comprar la próxima prenda que nos enamore desde una vidriera o desde una pantalla, quizás convenga hacer algo mucho menos emocionante, pero mucho más útil: abrir nuestro placard y mirar qué tenemos realmente. Tal vez descubramos que nos sobran prendas que llaman la atención y nos faltan aquellas que permiten combinarlas.


Porque vestirse bien no consiste en tener una enorme cantidad de ropa. Consiste en tener las prendas adecuadas para poder construir muchas posibilidades con ellas. Y quizás ese sea el verdadero secreto de un buen guardarropa: no que cada prenda sea extraordinaria, sino que juntas nos permitan sentirnos extraordinarias. La próxima vez que veamos una tendencia que nos enamore, podemos comprarla, claro que sí.
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Pero antes, hagámonos una pregunta:¿Tengo con qué combinarla? A veces, la respuesta está escondida en esa sencilla remera blanca que casi nunca miramos.
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Fuente: Tiempo de San Juan
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