Los gobernadores PJ, entre el desafío de ordenar la sucesión y el riesgo de perderlo todo
Sin posibilidad de reelección, la mayoría de los mandatarios peronistas deberá ungir nuevos candidatos. Formosa y Tucumán, junto con Salta, serán los casos que revisará la Justicia. Blindar los terruños propios, objetivo central.

Sin posibilidad de reelección, la mayoría de los mandatarios peronistas deberá ungir nuevos candidatos. Formosa y Tucumán, junto con Salta, serán los casos que revisará la Justicia. Blindar los terruños propios, objetivo central.
Axel Kicillof, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, el pack de seis gobernadores del PJ.
Los gobernadores peronistas llegan al 17 de octubre entre dilemas. La mayoría no contará con reelección en el 2027, por lo que sellar la pax entre las tribus y ungir a un sucesor de consenso emerge como el desafío central de cara a las elecciones. Saben que La Libertad Avanza (LLA) y otras expresiones opositoras los desafiarán en sus terruños, en búsqueda de cambiar el color político de la provincia.
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Actualmente, el PJ cuenta con seis mandatarios propios: Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (La Pampa), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Dentro de ese grupo, Kicillof, Quintela y Ziliotto no cuentan con releección, por lo que deberán elegir un reemplazante.
La situación de Insfrán y Jaldo, en tanto, se encamina a resolverse en tribunales, ya que hay grises respecto a si están habilitados o no para buscar una nueva gestión en el Ejecutivo. Por el contrario, Jalil sí tiene allanado el camino para ir por cuatro años más, aunque ya avisó que no competirá. Su objetivo es ocupar una banca en el Senado.
Más allá de esos nombres, en la órbita de Unión por la Patria (UP) aparecen aliados como Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Elías Suárez (Santiago del Estero), cuyos pedigrees no son 100% PJ. Melella es otro de los líderes que deberán dejar el poder, mientras que Suárez recién asumió en 2025 debido a que el calendario electoral santiagueño está desenganchado del nacional.
Los jefes provinciales intentarán evitar un escenario como el del 2023, cuando numerosos distritos comandados por el PJ pasaron a manos de otras expresiones, como la UCR, el PRO y partidos provincialistas. Es el caso de Santa Fe, San Juan, Santa Cruz, Entre Ríos, Chaco y Chubut. Como telón de fondo, emerge el escenario de un peronismo nacional que todavía no logra dejar atrás los traumas del pasado.
Con Cristina Kirchner presa, la disputa por el liderazgo se mantiene a la orden del día y los caciques no reportan a jefaturas nacionales. Además, la danza de nombres para la presidencia gana volumen. De momento, explícitamente ya se anotó el sanjuanino Sergio Uñac, pero también aparecen el tigrense Sergio Massa, Kicillof y hasta el banquero Jorge Brito, quien coquetea con una postulación entre los apóstoles del General.
Buena parte de lo que ocurra en el futuro dependerá de cómo se salde la interna bonaerense, moldeada por la disputa entre el gobernador y su armado, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), con el cristinismo, que tiene en La Cámpora su punta de lanza. En la carrera por el Ejecutivo provincial ya hay varios anotados: los intendentes Julio Alak (La Plata), Jorge Ferraresi (Avellaneda, hoy de licencia), Mariel Fernández (Moreno) y hasta la quilmeña Mayra Mendoza. También entra al pelotón el ministro Gabriel Katopódis.
Por fuera del bolillero, lo que jugará un partido aparte es el calendario. Aún no está definido qué ocurrirá con las PASO a nivel nacional y tampoco en el distrito que comanda Kicillof. El gobernador desdobló los comicios en 2025 y analiza qué hacer en 2027. Si efectivamente se lanza por la Presidencia, requerirá que los alcaldes y dirigentes provinciales se muevan para apuntalar su postulación, por lo que desenganchar la disputa podría ser contraproducente.
Perder la gobernación sería un golpe de peso para las aspiraciones del PJ nacional. Del otro lado, se descuenta que el PRO y LLA revalidarán su alianza. Diego Santilli es quien pica en punta dar la pelea, aunque no está dicha la última palabra. Otro fente importante es qué ocurrirá en los municipios. Actualmente rige la ley que limita los mandatos y los jefes comunales miran a la Legislatura esperando que se derogue esa normativa. Mientras tanto, el reloj corre.
En la vecina La Pampa, Sergio Ziliotto tampoco cuenta con releección. En la palestra aparecen algunos dirigentes con intenciones de competir, como el senador Daniel "Pali" Bensusán, y los intendentes Fernanda Alonso (General Pico) y Luciano Di Nápoli (Santa Rosa), ambos con juego propio. Por supuesto, quien también pesa en la ecuación es el exgobernador Carlos Verna, distanciado de Ziliotto. Del acuerdo entre esos jugadores saldrá el candidato.
El vocero presidencial Adrián Ravier, en tanto, busca ser el postulante violeta, aunque no se descarta un candidato de unidad con fuerzas más tradicionales como el PRO y la UCR. En el campamento libertario hay confianza: creen que la sucesión abre la puerta para destronar a un PJ que gobierna el distrito ininterrumpidamente desde 1983.
Algunas voces apuntan a que Ziliotto buscaría integrar una fórmula presidencial del peronismo. Pese a mantenerse como un opositor frontal a Javier Milei, logró sostener un canal de diálogo abierto con la Casa Rosada. De hecho, esta semana se reunió con Santilli y refrescó los reclamos pampeanos a la Nación.
Otro de los apóstoles del General que no podrán competir es el riojano Ricardo Quintela, quien maniobra en pos de un sucesión ordenada. Quintela intentó liderar el PJ nacional pero chocó con Cristina, que se impuso en la interna. Si bien cultivó un alto perfil y recorrió el país, no pudo permear como uno de sus presidenciables. Por eso, la prioridad es blindar el pago chico, donde la familia Menem emerge como la amenaza violeta.
Semanas atrás, logró la unidad en el Partido Justicialista de La Rioja y fue electo secretario general. Entre los inscriptos como potenciales candidatos a sucederlo dentro de la órbita celeste se ubican sus dos senadores: María Florencia López y Fernando Rejal.
Gustavo Melella, Ricardo Quintela y Axel Kicillof, en Tierra del Fuego.
Tal vez el caso más complejo dentro del peronismo sea el de Gildo Insfrán, a cargo de los destinos de Formosa desde 1995. Su situación será resuelta por la Corte Suprema de Justicia y los rumores sobre un eventual fallo que le impida buscar una nueva reelección son fuertes. En la provincia aseguran no tener plan B. "Va a ser Gildo", repiten. Sin embrago, temen que una decisión judicial contraria llegue sobre la hora de las elecciones, obligándolos a ungir un postulante de urgencia. A su favor, juega la dispersión opositora.
Los acontecimientos formoseños son seguidos de cerca por el tucumano Osvaldo Jaldo y también por el salteño Gustavo Sáenz, ya desmarcado del PJ nacional. Con diferencias, las candidaturas de ambos serán examinadas por los tribunales, que deberán definir sobre las interpretaciones de las constituciones provinciales. Jaldo continúa jugando a pivotear con la Casa Rosada.
El año pasado, para las elecciones legislativas, Jaldo unificó a todas las expresiones celestes bajo su ala. Ahora, la candidatura de Juan Manzur como figura opositora a Milei lo amenaza en su pago chico. La Libertad Avanza ya lanzó a LisandroCatalán como competidor, una postulación que, por un lado, desafía al gobernador, pero que también le permite polarizar con el mileísmo.
La Justicia será clave para definir si Osvaldo Jaldo podrá competir.
En el mismo vecindario, el catamarqueño Raúl Jalil ya avisó que no irá por un nuevo mandato y le extendió la alfombra a Gustavo Saadi, intendente de la capital. A diferencia de Jalil, aliado clave del oficialismo, Saadi es crítico de Javier Milei, por lo que una eventual victoria podría ser perjudicial para el Gobierno.
El mandatario ya avisó que votarán en octubre, el mismo día que Nación. Su intención sería competir por una banca en el Congreso. La tercera voz clave es la de la senadora es la de Lucía Corpacci, más cercana al Instituto Patria. De ese trinomio saldrán las principales definiciones.
Con Javier Milei todavía fuerte, el peronismo no solo tendrá un desafío a nivel nacional, sino que también deberá enfocarse en conservar sus terruños. Las peripecias judiciales y el desafío de trasladar votos a los sucesores serán los principales desafíos en un escenario que, lentamente, empieza a ganar calor.
Fuente: Ámbito
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