Los guardianes del Bicentenario
De estructura imponente y con un nacimiento que marcó la historia del deporte sanjuanino, el Gigante de Pocito no descansa y en silencio crece cada día un poco más. Cuando las tribunas están vacías y en el césped la pelota no rueda, hay quienes surgen desde las entrañas y trabaja…

Por Luz Ochoa y Antonella Letizia.
El Estadio San Juan del Bicentenario es uno de los escenarios más importantes del deporte local, que supo cobijar a Leo Messi con la Selección Argentina, que vio a Boca coronarse campeón del fútbol nacional y que recibió a Los Pumas en múltiples ocasiones, entre otros eventos que marcaron la historia.
Aunque la comparación con el Old Trafford resulte lejana, puede ser considerado el "teatro de los sueños" para los fanáticos locales, que colman las gradas y ponen al servicio su pasión. Sin embargo, la vida del Gigante de Pocito va más allá de los sucesos deportivos. Es que detrás del espectáculo, cuando las luces se apagan y sus puertas al público se cierran, entran en acción los guardianes del Bicentenario.
También te puede interesar: Campaña para detectar alergia alimentaria en bebés
Tras bambalinas, hay un equipo que trabaja durante todo el año. Coordinadores y jardineros, personal de servicios generales, electricistas, trabajadores dedicados al mantenimiento edilicio y el cuerpo de vigilancia forman parte de una estructura que tiene una misión concreta: cuidar el estadio para que esté en las mejores condiciones posibles.
Con Juan José Funes como capitán de la embarcación, los grupos de tarea se ocupan de hacer funcionar la máquina y de hacerla crecer, cada día un poco más. Así lo explicó el subdirector de Control Operativo, que tiene bajo su órbita los espacios que conforman la Ciudad de los Deportes, integrada por el Estadio Bicentenario, el Velódromo Vicente Chancay y el Skate Park.
En la monumental obra que rodea al campo de juego, destacó, son 12 las personas que integran el equipo operativo, con distintas especialidades para atender las necesidades de un edificio que, por sus dimensiones y por la cantidad de actividades que recibe, demanda atención permanente.
También te puede interesar: La UNTDF realizará su Feria de Carreras 2026
Cancheros, electricistas, plomeros, ascensoristas y pintores forman parte de la organización que se encarga del mantenimiento a diario. Una instalación eléctrica que requiere atención, un sector que necesita ser reparado, una tarea de pintura, una cuestión relacionada con el césped o simplemente el desgaste natural que produce el paso del tiempo y el uso permanente son parte de las labores que cumplen.
Para Funes, una de las claves para sostener el funcionamiento del Bicentenario está en el equipo. Desde que asumió, hace más de un año, contó que buscó apoyarse especialmente en la experiencia de los trabajadores que llevan años desempeñándose en el estadio y, a partir de allí, reorganizar las tareas y detectar qué hacía falta mejorar.
Tantos años al servicio hicieron que el estadio fuera suyo, que lo sintieran como un hogar, donde crean sus propios espacios. Así nació el museo escondido, originado por un trabajador fanático del deporte: desde la camiseta enmarcada de Messi hasta reliquias internacionales, nacionales y camisetas de todos aquellos que pisaron el Gigante.
También te puede interesar: Trump volvió a sugerir que podría "revisar" el apoyo a Gran Bretaña
El ideólogo de todo fue Rubén Cardozo, quien de a poco decoró su oficina con los mejores presentes de las utilerías que por ahí tuvieron paso. Para él es un orgullo y para quien lo conoce resulta todo un descubrimiento.
Con un pensamiento forjado en el espíritu del rugby, una actividad a la que está vinculado desde hace décadas, el director de la orquesta advirtió que la lógica es sencilla: cada uno tiene una función específica, pero cuando aparece una necesidad, todos colaboran.
Un ejemplo concreto ocurrió durante la reciente resiembra del campo de juego. Allí no trabajaron únicamente los cancheros, sino que se sumaron los demás colaboradores. Incluso, recordó que más de una vez debió ponerse a la par de los trabajadores "con la pala", en la cancha. De esa manera, acorde resaltó, se pueden conocer desde adentro cuáles son las dificultades y necesidades que afrontan.
También te puede interesar: Defensa y Justicia trepó en el Clausura
Basta con recorrer las instalaciones una mañana cualquiera, en la semana, para observar la actividad que allí se desarrolla. Y es que al cuidado cotidiano, se complementa una serie de obras y reacondicionamientos que fueron modificando los distintos sectores del estadio. Una de las intervenciones más visibles fue la renovación de las tribunas.
Funes destacó que no se trató solamente de volver a pintarlas, sino de utilizar un material pensado para resistir las condiciones climáticas de San Juan. La pintura es lavable y, cuando comienza a perder intensidad, puede limpiarse para recuperar nuevamente su color.
La cancha también fue sometida a una renovación mediante la resiembra con una semilla que, según explicó el responsable operativo, permitirá mejorar la recuperación del campo y contar con mejores condiciones para recibir una mayor cantidad de competencias. Otro de los cambios importantes se produjo en los 27 palcos. Aquellos espacios que anteriormente permanecían cerrados ahora pueden abrirse hacia la cancha y quedar conectados visualmente con el campo de juego.
También te puede interesar: El "millo" ratificó la supremacía en cancha
El trabajo alcanzó además al exterior del estadio, con la renovación de la pintura del frente y el reemplazo de los pilotes del acceso principal, mientras que en el interior también hubo intervenciones. La sala de conferencias y el hall central fueron reacondicionados. También, los vestuarios fueron pintados nuevamente y se renovó su iluminación. Las antiguas luminarias fluorescentes fueron reemplazadas por tecnología LED.
El recorrido de las obras llegó hasta el túnel y los sectores exteriores, incluyendo los bancos de suplentes que se utilizan durante los partidos. A eso se suman las pantallas, renovadas hace aproximadamente dos años, que incorporaron una tecnología más moderna a uno de los principales espacios deportivos de la provincia.
En un estadio que recibe grandes cantidades de público, el mantenimiento no depende solamente de quienes arreglan lo que se rompe. También existe un trabajo de prevención. En ese sentido, Funes advirtió la importancia de la tarea del cuerpo de vigilancia y seguridad, que cuenta con alrededor de diez personas destinadas a proteger las instalaciones y prevenir situaciones que puedan generar daños.
Con el Bicentenario entendido como una segunda casa para sus trabajadores, la preocupación y el cuidado del sitio están garantizados. Y es que sus guardianes lo dejan todo y, tal parece, el ícono de San Juan está en buenas manos.
El corazón de El Globo
El corazón de El Globo
Desde adentro: una velada con la voz del box
Desde adentro: una velada con la voz del box
Los Pumas, bajo el sol sanjuanino y un entrenamiento intenso en el Estadio del Bicentenario
Los Pumas, bajo el sol sanjuanino y un entrenamiento intenso en el Estadio del Bicentenario
Fuente: Tiempo de San Juan
- #deportes
- #los
- #guardianes
- #del
- #bicentenario_1788198625
- #san juan


