Los hábitos cotidianos que pueden afectar la memoria, según un especialista en neurociencia
Existen rutinas de nuestro día a día que sin darnos cuenta pueden afectar nuestra capacidad de recordar.

Resumen para apurados
La memoria no depende solamente del paso del tiempo. Algunas de las actividades que forman parte de la rutina diaria pueden influir en la manera en que el cerebro almacena y recupera información, y ciertos hábitos podrían dificultar la capacidad de recordar experiencias y aprendizajes.
Charan Ranganath, profesor de Psicología y Neurociencia y director del Laboratorio de Memoria Dinámica de la Universidad de California en Davis, estudia precisamente los mecanismos que intervienen en la memoria y las condiciones que favorecen su funcionamiento.
En su libro Why We Remember (Por qué recordamos), el especialista plantea una mirada particular sobre el acto de recordar y propone cambiar el enfoque: no se trata solamente de acumular recuerdos, sino de conseguir que aquellos que queremos recuperar puedan ser encontrados con mayor facilidad.
Uno de los comportamientos que Ranganath señala es la multitarea, especialmente cuando implica alternar constantemente entre diferentes pantallas, estímulos y actividades.
La explicación está relacionada con la capacidad limitada de atención del cerebro. Cuando una persona intenta procesar demasiados estímulos simultáneamente, diferentes recuerdos pueden competir entre sí y dificultar posteriormente la recuperación de una información específica.
Según el especialista, para que un recuerdo pueda ser recuperado con facilidad necesita distinguirse del resto. Por eso, más que incorporar una gran cantidad de información, resulta importante prestar atención a aquello que se está haciendo y priorizar la calidad de las experiencias.
La multitarea permanente puede hacer que diferentes acontecimientos se procesen de manera superficial, lo que posteriormente puede contribuir a situaciones cotidianas como tener algo "en la punta de la lengua" o no recordar qué se quería decir.
Otro de los hábitos analizados por Ranganath está relacionado con el uso de celulares y fotografías como depósitos externos de recuerdos.
Documentar constantemente lo que sucede puede generar la sensación de que toda esa información queda almacenada para ser recuperada más adelante. Sin embargo, el especialista advierte que registrar cada momento de manera automática no necesariamente produce recuerdos más completos.
Por el contrario, según la evidencia citada por Ranganath, documentar acontecimientos sin prestarles suficiente atención puede reducir la memoria que se tiene sobre esas experiencias.
Esto no significa que tomar fotografías sea perjudicial. La recomendación es evitar convertir el registro en el objetivo principal de una experiencia. En lugar de fotografiar todo, propone estar presente y elegir determinados momentos que puedan funcionar posteriormente como "anclas" de la memoria.
Además, volver a mirar esas imágenes y tratar de recordar activamente lo ocurrido puede ayudar a recuperar las experiencias asociadas a ellas.
La propuesta central de Ranganath puede resumirse en una idea: no se trata solamente de recordar más, sino de recordar mejor.
La memoria no funciona como un archivo en el que todos los acontecimientos quedan guardados de manera idéntica. La atención que prestamos a una experiencia y la forma en que la procesamos pueden influir en qué tan accesible será ese recuerdo posteriormente.
Por eso, reducir las distracciones, evitar la multitarea constante y estar más presentes en determinados momentos son algunas de las estrategias que el especialista plantea para favorecer una relación más efectiva con nuestros propios recuerdos.
Fuente: La Gaceta
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