Lucrecia Martel: Va a haber una generación que se va a aburrir de mirar el teléfono mientras afuera sucede la vida
La cineasta llegó a Córdoba para recibir el doctorado "honoris causa" de la UNC. En diálogo exclusivo con La Voz Martel habla sobre la situación actual del cine y del trabajo y asegura que "este malestar tiene que ver con nosotros y con la voluntad de tomar la decisión de hacer algo".

Lucrecia Martel llegó a Córdoba para recibir el título de doctora honoris causa de la UNC, la misma distinción que le otorgó la UBA hace tres años, cuando planteó la necesidad de inventar el cine como respuesta a una época que prefiere el agobio a la decisión.
La visita coincide además con su participación en un conversatorio ocurrido el jueves con los realizadores cordobeses Santiago Sein y María Aparicio acerca del uso del archivo fílmico y la arqueología audiovisual.
En diálogo exclusivo con La Voz, la directora de Nuestra Tierra retoma aquella pregunta por la invención del cine y la piensa en relación con el presente: el trabajo, las pantallas, el uso del archivo como material de trabajo y las amenazas de dilación del presente.
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–¿Cómo viene esa invención del cine de la que hablabas?
–Y, evidentemente, no va a resultar tan fácil, ¿no? Mirá, me parece que un problema de nuestra época es no comprender la urgencia, sentir el agobio. Y sobre todo, no relacionar la urgencia con uno mismo, con algo que uno tiene que hacer, no con algo que estás esperando que otro haga. Hay que comprender que este malestar tiene que ver con nosotros y con la voluntad de tomar la decisión de hacer algo. Estoy segura que debe haber un montón de gente joven que está harta de estar agobiada y que estará intentando, probando y ya quizás haciendo cosas. Pero así como a nivel general, a nivel país, el Instituto de Cine no parece que tenga ningún interés en inventar nada, ¿no?
–¿Cómo ves las diferentes respuestas que se pueden dar desde el cine independiente?
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–Me parece que hay una gran preocupación en la gente joven, totalmente comprensible, en torno al trabajo. Cuando vos tenés toda una generación que duda que va a poder salir de la casa de los padres, cuando no sabemos bien cómo van a ser los trabajos, cuánto van a durar y cuán próximos van a estar a lo que los chicos imaginan como en relación con lo que han estudiado y elegido, y es difícil. Para mí es difícil discernir la pregunta por el trabajo y la pregunta por lo que le interesa a alguien. Y para quien desee primero más que nada tener un trabajo, la oferta es tristísima. Porque es la sumisión a los formatos, la sumisión a un modelo narrativo. Es muy difícil que la rebeldía te genere un billete. Entonces hay que combinar el trabajo con la rebeldía y el deseo de uno. Creo que de eso se trata la invención, de cómo se van a combinar esas cosas. Y la dilación o el desplazamiento para que no percibamos qué es esta situación en la que estamos, es muy grande y muy atractiva. La manera en que nos distraemos diariamente es con cosas atractivas. Te ponés a ver TikTok, podemos estar horas haciendo eso. Y las pocas horas que teníamos de vigilia fuera de las del trabajo para pensar en algo, las estamos desperdiciando en el perrito, el gatito y el pasito de danza. Y bueno, vamos a tener que ver en qué momento nos damos cuenta de que de eso hay que salir.
–Dijiste que producir conocimiento, imágenes y sonidos debería ser para transformar de alguna manera lo que nos rodea. ¿Pero cómo podemos encontrarnos con esa transformación cuando lo que nos rodea son imágenes de algo?
–Yo pienso que de la prisión uno se aburre, por muy encantadora que sea. Pienso que va a haber una generación que se va a aburrir de estar tirada en un sillón mirando el teléfono mientras afuera sucede la vida. No va a ser necesario que venga la revolución de las máquinas con robots que nos dominen. Solamente con el aislamiento de las personas, que se depriman, que sientan que su vida no vale la pena. Esa va a ser para mí la forma. Y es muy difícil convencer a la gente de que es mejor vivir. ¿Cómo hacés eso cuando las condiciones para estar triste y deprimido son muy claras? Pienso que va a haber gente que se va a cansar de eso, que va a querer otra cosa. Y que la salida a eso es la invención. La invención no es algo totalmente distinto al pasado, pero es algo donde el pasado funciona como el material, lo que conocés, lo que sabés. Pero tenés que ir en busca de resolver una cosa nueva. Por ejemplo, yo no comparto la idea de resistencia. Para mí resistir es meterte en una trinchera, encerrarte hasta que pase la tormenta. Resistir es una tarea horrible, siempre esconde la idea de volver a un lugar mejor o que hubo un tiempo mejor en donde quisieras quedarte. Pero bueno, hay que ponerse a pensar cómo nos gustaría que sea ese tiempo mejor. ¿Qué es? ¿Una comunidad obligándonos a ser todos iguales unos a los otros? ¿Una comunidad que disfrute de la diversidad? ¿O grandes aglomerados de gente como lo que hemos inventado? Entonces, todo eso son las condiciones en las que nos toca a nosotros decir qué queremos y cómo lo vamos a inventar.
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–Un disparador para "Nuestra Tierra" fue el video del asesinato de Chocobar. Ahí funcionó como una especie de invención y un acercamiento a una comunidad con una forma de ver y entender la vida muy ajena a la gran mayoría de la gente que vive en este país. ¿Cómo fue ese acercamiento a partir de ese archivo?
–Sí, está muy bueno que hagas esa conexión. Mirá, una cosa es estar tirada en un sillón mirando los pasitos de baile y las recetas de cocina y otra cosa es cuando estás buscando algo en cualquier red porque hay una curiosidad que te está guiando. Cuando yo estaba haciendo eso en YouTube estaba buscando algo y cuando encontré este video tuve la suerte de comprender y distinguir que ya lo había visto y que me lo había olvidado, y eso mismo me pareció alarmante. Entonces, todas las cosas que nos rodean no son tan peligrosas si uno está buscando algo, porque uno se abre camino en la maraña. El problema es la lluvia de satisfacciones en las redes sociales. Para mí está muy bien puesto el nombre, porque es más una red que te atrapa y te abraza, que una red de interconexión. O sea, se está pareciendo mucho más una red en el sentido de la pesca que una red en el de la conexión de las redes neuronales de los hongos. La curiosidad te salva un poco, no sin esfuerzo. Porque a veces no tenés ganas de hacer las cosas, no tenés ganas de ir a un lugar donde hay gente sufriendo. Pero después cuando vas viendo que podés sacudir una estructura que está muy anquilosada en tu sociedad, supongamos el racismo del norte o el mito de fundación de nuestra nación, sentís que podés incidir en esas estructuras en función de intentar incorporar a más gente al estado de bienestar de una nación. Eso mismo te va dando fuerzas.
–Estás en Córdoba también para asistir a un conversatorio acerca de la resignificación del archivo fílmico y la arqueología audiovisual en el cine contemporáneo, ¿Cómo ves el uso del archivo en el cine? ¿Te parece una forma importante de acercarnos a lo real o de problematizar las instituciones y verdades hegemónicas a partir de la resignificación?
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–Desde la invención de los registros de sonido y de imagen en todos sus formatos y tipos de tecnología, la humanidad entró en una zona de hiper-narratividad de sí misma. Lo que no hay mucho tiempo es para reflexionar sobre eso. Entonces ahora aparece una gente, una generación, que sabiamente está descubriendo que hay una infinidad de material ya producido que no tenés que invertir en producirlo, sino en analizarlo y a partir de ahí generar otras narrativas. Me parece genial. Yo sabía que iba a pasar esto. Te juro, cuando apareció YouTube, yo dije, es muy probable que las próximas películas, incluso para mí misma, sean reelaborar a partir de lo producido por otros. El que agarra el archivo va a ver eso y va a crear otra cosa. Y lo extraordinariamente bueno es que el archivo va a seguir existiendo. Entonces, ¿qué? Luego, va a venir otra persona, va a agarrar el mismo archivo y se va a poder fusionar y combinar con otras cosas. Es magnífico que pase esto. Terrible sería si seguimos empeñados en que tenemos que producirlo todo. Primero, especialmente, porque nosotros somos pobres. Y también porque ya hay una abundancia extraordinaria de materiales. Me parece que es una salida muy inteligente a un problema como el determinismo económico que hay sobre el cine latinoamericano, por ejemplo.
–En ese sentido, no hay una forma no política de encararlo...
–Yo creo que no hay forma de no tener pensamiento político. Podés no tener conciencia, o querer hacer una bajada de línea superdura. Con lo que dijiste hace un rato de la verdad, yo creo que la verdad no es un tema nuestro. Pero lo propio del cine es ver cómo se construye la verdad. Ver cómo se construye lo que ya no suena, que es una clara manipulación. La posibilidad que tiene el lenguaje del cine no es sustituir una verdad por otra, porque entonces es un diálogo de oposiciones que no sirve para nada. Eso no sirve, lo que sirve es pensar cómo se hicieron las cosas. ¿Por qué esto es así? ¿Hay razones colectivas para que esto sea así? Lo más potente de nuestro trabajo es cuando lográs observar, con el lenguaje audiovisual, el proceso de construcción de la verdad. Y cuando uno ve cómo se construyen las cosas, ya estás en otra zona, en donde no es que importa la verdad y la mentira. Lo que importa es cómo eso funciona, cómo se hizo.
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–Una "ley" que tenés para filmar es que hay que filmar para los vecinos, porque solamente de esa manera uno presta atención a lo que no percibe normalmente...
–De lo que conoces y de lo que estás más adormilado. Es mucho más fácil que yo me ponga a hacer una película de narcos, que tengo toda la receta de que "los narcos son así", que estar en Colombia o en México, o donde sea y percibir lo que realmente es.
–Cuando escucho eso no puedo dejar de pensar en el famoso dicho de Hitchcock que decía que él filmaba para una familia japonesa, porque era lo más diferente a él. Él hablaba de hacer un cine universal que todos entiendan, una visión que se volvió hegemónica en las narrativas audiovisuales.
–Yo no creo en eso, no creo en el discurso universal. ¿Qué es el discurso universal en el cine? Si lo tratamos de definir, son todos unos parámetros que básicamente, filosóficamente y políticamente se inventaron en Europa. Entonces, aspirar a la universalidad, es aspirar a una cosa que sea comprendida dentro de los parámetros de Occidente. Eso para mí no es nada. Es simplemente el adormilamiento de la humanidad. Yo pienso que en lo particular hay suficiente cantidad de información para ser comprendido en cualquier circunstancia, que no hay que aspirar a la universalidad, que hay que ir locamente hacia lo particular, a lo específico y a lo regional.
–Pasó con "Nuestra Tierra", que a poco tiempo del estreno apareció el proyecto de ley de tierras con el que, quienes poblamos esta Nación, nos vimos amenazados por algo que viene pasando desde siempre con los pueblos originarios...
–Para mí hay una buena forma de pensarnos: nosotros somos los indios. Comprender que lo que han padecido esas comunidades, desde la conquista hasta los últimos 200 años, somos nosotros también. No es que allá estaban ellos con sus problemas y nosotros éramos otra gente. Toda la gente joven que no puede comprarse una casa, los que tienen que ir a ocupar un terreno porque le es imposible, todos esos fenómenos son primos hermanos del problema de expulsión de las comunidades. En el fondo es la misma estructura. Es alguien que decide que un humano es sin espacio, que puede existir un humano sin espacio. Eso se inventó hace mucho tiempo y es una falacia y una locura. Y ahora este Gobierno piensa que pueden existir familias sin espacio, comunidades sin espacio, jóvenes sin casa. Este Gobierno y muchos gobiernos... ojalá la película Nuestra Tierra haya colaborado. Siempre es muy difícil saber si uno pudo ayudar o no. Para mí, desde hace mucho tiempo, y en la pandemia quedó bastante claro, la materia espacio como categoría de pensamiento es lo que está más amenazado. A veces uno siente que es la aceleración del tiempo, para mí es una consecuencia de esto otro. Por eso te digo, el que está harto de vivir con sus padres, el que está harto de tener una familia y no tener dónde vivir, esa gente se va a cansar. Ojalá.
Fuente: La Voz
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