Marino reapareció con recetas políticas, subestimó al afiliado y ninguneó al periodismo
En una intervención cargada de cinismo y contradicciones durante la Convención Provincial de ayer, el exsenador mandó a votar frentes sin "principios" imitando la estrategia de Jujuy y ninguneó la lectura de la prensa local. La paradoja: cerró s…

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EL DIARIO digital
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Hay reapariciones que lejos de aportar claridad política terminan exponiendo las peores mañas y memoria selectiva de la vieja dirigencia. Juan Carlos Marino irrumpió ayer en la Convención Provincial de la Unión Cívica Radical para dar una supuesta "clase magistral" de política que rozó lo inefable: rotuló de "testimoniales" a casi todas las candidaturas radicales de los últimos 40 años -incluidas las suyas-, instó a amontonar alianzas a cualquier precio y dedicó un tramo de su sermón a desacreditar el rol del periodismo local, en una muestra de soberbia que naufragó en el ridículo.
Marino manoteó el micrófono con el libreto del pragmatismo sin anestesia. Invocó la defensa de la universidad pública solo para contextualizar, pero rápidamente pasó a explicar por qué el radicalismo debe entregar su identidad histórica para aliarse a La Libertad Avanza, el tiernismo y todos los partidos antiperonistas. En su afán por justificarse, recortó la historia del partido a solo tres candidaturas "reales" a la gobernación (Pacheco Berhongaray en el '83, Passo en el '99 y Martín Berhongaray en 2023) y rebajó el resto de los proyectos a meras "candidaturas testimoniales", confesando que a él solo le tocó "poner la cabeza".
Resultó llamativo escuchar a Marino predicar sobre la necesidad de "evitar los mismos errores del pasado" y pedir que no se divida la oposición. En la memoria de la militancia y de los convencionales presentes flotó de inmediato el recuerdo de la interna de 2021: la histórica factura que el radicalismo le cobra al exsenador por haber jugado por debajo de la mesa para debilitar las boletas del partido y mandar a votar al candidato del PRO, Martín Maquieyra, con el único fin de pasarle factura a sus rivales internos en la provincia. "Que quien operó para la lista de enfrente hoy pretenda erigirse en el fiscal de la unidad radical roza el descaro", soltó un asistente por lo bajo.
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Para legitimar el amontonamiento electoral hacia 2027, Marino no dudó en recurrir a una anécdota que retrata sin filtros la pérdida de principios. Recordó la receta que le confió en su momento el jujeño Gerardo Morales: "Yo metí a todos, hasta a los comunistas, total cuando gobierne voy a gobernar con los principios radicales". Sin ponerse colorado, le recommendó a la tropa pampeana repetir ese pragmatismo vacío: ganar primero con cualquiera y acordarse de las banderas radicales recién después de asumir.
En su afán por especular con la rosca ajena, dedicó minutos a frotarse las manos con la interna del peronismo santarroseño, esperando que una eventual candidatura de Luciano di Nápoli por fuera divida al PJ y le haga el trabajo sucio a la oposición. Paralelamente, metió miedo en el auditorio advirtiendo que, sin un frente amplio, La Libertad Avanza "con el caballo del comisario" arrasará en los pueblos y dejará a los intendentes radicales sin municipios.
Sin embargo, el pico de cinismo estuvo reservado para su visión sobre la comunicación y la prensa. En un intento por mostrarse "aggiornado", Marino minimizó el papel de los medios tradicionales y ninguneó el trabajo periodístico de la provincia: "Antes nos peleábamos por quién se quedaba con la contratapa de El Diario o La Arena por quién ponía al candidato... no se miran más los diarios, muchachos. Hoy la penetración es por otro lado".
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La contradicción entre la soberbia del dirigente y la realidad no tardó ni diez segundos en quedar al descubierto. Inmediatamente después de decretar que los diarios ya no importan y que "nadie los lee", el exsenador cerró su verborragia dictándole la orden del día a los mismos cronistas que acababa de descalificar: "Para terminar: mañana los títulos de los diarios tienen que ser 'La Unión Cívica Radical le abrió las puertas a un gran frente electoral para terminar con el populismo'. Ese es el título que está esperando la sociedad".
Una postal perfecta de la doble vara de Marino: desprecia la función de la prensa y ningunea al lector, pero se desespera por conseguir la tapa del diario impreso al que acude buscando la validación que su propio historial de agachadas en las internas le negó en las urnas.
Fuente: El Diario de La Pampa
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