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Más escala y tecnología: así se transforma el negocio porcino en Santa Fe

Con el 18,4% de la producción porcina argentina, la provincia consolida su peso en la cadena. Mejoras genéticas, bioseguridad y climatización elevan la productividad. Cae el número de pequeños establecimientos no integrados

Por La Capital4 min de lectura
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Más escala y tecnología: así se transforma el negocio porcino en Santa Fe
Más escala y tecnología: así se transforma el negocio porcino en Santa Fe · Foto: La Capital

Con el 18,4% de la producción porcina argentina, la provincia consolida su peso en la cadena. Mejoras genéticas, bioseguridad y climatización elevan la productividad. Cae el número de pequeños establecimientos no integrados

La faena porcina alcanzó un récord entre enero y agosto de este año.

Santa Fe consolida su lugar como uno de los principales polos porcinos y agroindustriales de la Argentina. La provincia concentra aproximadamente el 18,3% de la faena y el 18,4% de la producción nacional, participación que la ubica en el segundo puesto del país, únicamente detrás de Buenos Aires. Pero detrás de esos números también se está produciendo una transformación del negocio: crece la escala de los establecimientos, aumenta la inversión tecnológica y mejora la productividad, mientras disminuye la cantidad de pequeñas unidades no integradas.

El sector avanza hacia una estructura más intensiva, con mayor cantidad promedio de madres por establecimiento y mejoras en genética, bioseguridad y climatización, se advierte en un informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (CES-BCSF).

Según datos de Senasa relevados por el estudio, al 31 de julio de 2026 Santa Fe contabilizaba 840.872 cabezas porcinas, equivalentes al 15,6% del stock nacional, distribuidas entre unas 2.534 unidades productivas activas.

La actividad se concentra especialmente en el sur provincial, con fuerte presencia en los departamentos General López, Caseros y Constitución, y luego en la zona centro, principalmente en Castellanos, Las Colonias y San Martín.

La localización no es casual. La producción porcina encuentra en esas regiones cercanía con las principales zonas productoras de maíz y soja, dos insumos fundamentales para la alimentación animal, además de infraestructura agroindustrial para la faena y el procesamiento. General López, Caseros, Rosario y Constitución concentran en conjunto el 41,7% del stock porcino santafesino.

Uno de los cambios más significativos que atraviesa la actividad es la tendencia hacia establecimientos de mayor escala y tecnificación. El aumento de la cantidad promedio de madres por unidad productiva está acompañado por inversiones destinadas a genética, bioseguridad y climatización, mientras pierde participación el esquema tradicional compuesto por pequeños establecimientos no integrados, reseña el informe.

>> Leer más: Alcaucil, una tradición productiva de Rosario que busca nuevos consumidores

La mejora tecnológica también aparece reflejada en los resultados productivos. Santa Fe mantiene desde hace cinco años una participación cercana al 18% de la faena argentina, con entre 135.000 y 145.000 cabezas mensuales. La producción provincial anual se estima entre 150.000 y 162.000 toneladas res con hueso, con un rendimiento medio al gancho de entre 78% y 80% sobre el peso vivo del capón. El informe atribuye esa mejora principalmente a los avances genéticos y a mayores pesos al momento de la faena.

Pese a la progresiva apertura hacia el exterior, el principal motor del complejo porcino santafesino continúa siendo el consumo argentino. El estudio estima que el 98,5% de la producción tiene como destino el mercado interno, ya sea a través de la industria de chacinados y embutidos o mediante la comercialización de carne fresca.

Esta última viene mostrando un crecimiento sostenido, impulsada por su complementariedad —y en algunos casos sustitución— con la carne vacuna. De esta manera, el consumo doméstico de carne porcina se ubica cerca de los 20 kilos por habitante al año.

Sin embargo, el modelo productivo comenzó a cambiar. De acuerdo con el informe de la Bolsa santafesina la actividad pasó de un esquema fundamentalmente orientado a absorber la demanda doméstica, con márgenes variables, hacia un sistema más intensivo, con mayor productividad por madre y una progresiva inserción en los mercados internacionales.

Esa apertura todavía representa una porción pequeña del negocio, aunque muestra avances. Durante 2025 Santa Fe exportó 1.886,6 toneladas de cortes y subproductos porcinos por unos u$s2,79 millones FOB. Hasta el 31 de julio de 2026, el volumen ya superaba las 1.500 toneladas, principalmente de carne porcina congelada y despojos congelados, con China, Hong Kong, Filipinas, Costa de Marfil y Paraguay entre los principales destinos.

El escenario no está exento de desafíos. El informe advierte sobre el fuerte crecimiento de las importaciones de carne porcina brasileña, que pasaron de unas 20.500 toneladas en 2024 a aproximadamente 53.000 toneladas en 2025, un salto cercano al 159%. La competencia presiona sobre el precio recibido por los productores locales y afecta especialmente a las unidades pequeñas y medianas, que enfrentan márgenes más ajustados.

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Fuente: La Capital

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