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Mateo Kalejman, un rebelde sin techo

Con 21 años y desde San Juan, piensa, entrena y compite como cualquier ciclista del WorldTeam. Viajó cuatro días a Inglaterra para realizarse un test aerodinámico, que costeó de su propio bolsillo para mejorar su rendimiento sobre la bici, a la espera de los Juegos Suramericanos…

Por Carla Acosta7 min de lectura
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Mateo Kalejman, un rebelde sin techo
Mateo Kalejman, un rebelde sin techo · Foto: Tiempo de San Juan

A los 21 años, Mateo Kalejman tomó una decisión que, por recursos o por cualquier otra circunstancia, no cualquier ciclista argentino lo puede hacer. Desde San Juan, sin equipo y sin competir en la Temporada de Ruta o Pista, empezó a medir su preparación con los parámetros que tiene cualquier pedalero en la primera división del ciclismo mundial. Entrena cerca de 30 horas semanales, analiza cada componente de su bicicleta y destina parte de lo que gana con su empresa tecnológica a su rendimiento. Todo con un ambicioso objetivo, el de comprobar hasta dónde puede llegar.

El sanjuanino asegura que atraviesa el mejor momento de su carrera. Los registros de potencia obtenidos durante los últimos meses y los resultados de las pruebas aerodinámicas que realizó en Inglaterra alimentan esa percepción. "Físicamente estoy en los mejores números de mi carrera deportiva. Nunca los había alcanzado, ni siquiera cuando corría en Europa. Lo logré entrenando en San Juan", contó en una charla a fondo con Tiempo de San Juan.

La transformación comenzó con un cambio profundo en su planificación. Hasta el año pasado, Kalejman distribuía el trabajo entre la contrarreloj y otras cualidades necesarias para competir en ruta. Buscaba mantener la explosividad, el sprint y la capacidad de responder ante los ataques. Esta temporada decidió abandonar ese equilibrio y especializarse por completo en la lucha contra el reloj, su gran fuerte. "Antes me enfocaba un 90 por ciento en la contrarreloj y dejaba un resto para no perder potencia en las pasadas cortas. Ahora volqué todo a la crono. Trabajé para el Mundial y me enfoqué un 110 por ciento", explicó. Sus entrenamientos ya no incluyen esfuerzos de uno o dos minutos, sino bloques que parten de los diez minutos y pueden extenderse durante dos horas.

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Su rutina, además, contempla un promedio de cuatro horas diarias sobre la bicicleta y tres sesiones semanales de gimnasio. Allí concentra buena parte del trabajo en el core, la zona media del cuerpo, fundamental para sostener durante largos períodos la exigente posición que demanda una contrarreloj. "Noté un gran cambio en la respiración arriba de la bicicleta. Son pequeñas mejoras, pero todas terminan influyendo", comentó.

El ciclismo es la única forma que tengo de despejarme, tranquilizar la cabeza y enfocarme en otra cosa.

La ruta hacia Punta Negra se convirtió en su tramo favorito y habitual. El terreno mayormente plano, la posibilidad de mantener un ritmo constante y la menor circulación de vehículos le permiten reproducir algunas de las condiciones que encontrará en sus próximos desafíos. "Voy por Ullum, llego a Punta Negra, doy vueltas ahí y regreso. Es la zona que más me gusta para trabajar", señaló.

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Sin embargo, el ciclista sanjuanino entendió que el entrenamiento físico ya no era suficiente. Por eso viajó durante cuatro días a Inglaterra para someterse a un estudio en un túnel de viento, una tecnología utilizada habitualmente por los equipos UCIWorldTeam, los más importantes del mundo y animadores natos del Tour de Francia, Vuelta a España y Giro de Italia. El ensayo permite determinar cuál es la posición corporal que ofrece menor resistencia y evaluar hasta los detalles más pequeños del equipamiento.

Dentro del túnel, unas turbinas arrojan viento a 55 kilómetros por hora mientras diferentes sensores miden el comportamiento del ciclista. Allí se prueban cascos, ruedas, cubiertas, bielas, zapatillas, platos y hasta la tela del enterito. Una modificación mínima puede traducirse en segundos decisivos cuando el resultado depende exclusivamente del cronómetro. "Llegué a la mejor posición aerodinámica de mi vida. Nunca había alcanzado los números que obtuve ahora", afirmó. Durante las pruebas también pudo comparar materiales y corregir aspectos que suelen pasar inadvertidos fuera del ciclismo profesional. "Un enterito con bolsillos puede perjudicarme por completo en una contrarreloj. Se analiza todo y se va al detalle más fino", agregó.

El viaje y los estudios fueron costeados por él. Kalejman financia su preparación con los ingresos de su propia empresa tecnológica y no se trata de una apuesta con una recompensa económica inmediata, sino de una elección personal. "Trabajo para poder disfrutar arriba de la bicicleta. No lo hago pensando en sacar un beneficio económico, sino porque me encanta. Es una pasión y todo sale de mi bolsillo", sostuvo. Esa convivencia entre el deporte de alto rendimiento y su actividad empresarial también explica algunas de las decisiones que tomó durante los últimos años.

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El sanjuanino recibió ofrecimientos para incorporarse a equipos europeos, incluso a una estructura profesional, pero optó por rechazarlos. Aceptar implicaba abandonar sus proyectos personales y radicarse nuevamente fuera del país bajo condiciones económicas que no terminaban de convencerlo. "No es cuando uno quiere, sino cuando los equipos te necesitan. Tuve oportunidades, pero por cuestiones personales decidí no tomarlas. Me encanta la bicicleta, aunque también me gusta trabajar", explicó.

Eso no significa que haya cerrado definitivamente la puerta. Ante una nueva propuesta, asegura que tendría que analizarla con detenimiento. "Si me dijeran que mañana puedo ir al UAE, no sé qué haría. Tendría que pensarlo muy bien. No descarto volver a competir en Europa", admitió.

Kalejman ya cuenta con antecedentes internacionales importantes. Disputó los Mundiales Sub-23 de Glasgow 2023 y Ruanda 2025, y en 2026 consiguió uno de los mayores logros al coronarse campeón argentino de contrarreloj entre los Élite. Su recorrido tampoco estuvo exento de golpes. En el Mundial de Zúrich 2024 no pudo largar por una observación técnica sobre las medidas de su bicicleta. Un año después, en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción, cruzó la meta con el mejor tiempo y una amplia ventaja, pero fue descalificado tras un reclamo relacionado con la inclinación del asiento. Aquellas decisiones generaron polémica y endurecieron todavía más su manera de preparar cada competencia.

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Ahora en septiembre tiene por delante los Juegos Suramericanos (Santa Fe) y el Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta (Montreal), las dos citas para las que diseñó toda su temporada. Su especialidad lo ubica entre las principales cartas argentinas para la contrarreloj, una prueba en la que el margen de error es mínimo y cada detalle puede modificar el resultado. Pero sus desafíos no terminan ahí, ya que cuando le preguntaron cuál era su techo, no eligió un Mundial ni un contrato profesional. "Los Juegos Olímpicos creo que son mi techo. Me gustaría ir", confesó. Una frase que explica la forma en la que entiende su carrera, sin adaptar sus objetivos a las limitaciones del contexto.

Para el 2027 proyecta crear un equipo de ciclismo propio, con el que busca regresar de lleno al calendario sanjuanino y argentino. La Vuelta a San Juan aparece como gran objetivo dentro de ese proyecto. Kalejman participó de la edición internacional de 2023, cuando tenía apenas 18 años y compartió el pelotón con algunas de las principales figuras del WorldTour. Desde entonces, sus apariciones en las rutas locales fueron prácticamente nulas. "Hace casi tres años que no compito en Argentina, salvo por los campeonatos nacionales. Tengo muchas ganas de volver a sentir lo que es correr acá", reconoció.

Su intención es disputar las principales carreras del país y preparar especialmente la prueba más importante de su provincia. Y en ese sueño ocupa un lugar central Juan Pablo Dotti, doble ganador de la Vuelta a San Juan, entrenador, amigo y referente de Kalejman. "Es como un padre para mí. Aunque haya dejado de competir, está en una condición física muy buena y competir contra él también me motiva", aseguró.

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Después de probarse en Europa, disputar Mundiales y convertirse en uno de los mejores contrarrelojistas del país, Kalejman todavía tiene una cuenta pendiente con las rutas que lo formaron. "Sueño con ganar una Vuelta a San Juan. Vamos a trabajar para eso. No digo que vayamos a ganarla, pero sí que lo vamos a intentar", afirmó. Si Dotti decide regresar, el discípulo podría enfrentarse con su ídolo. Mateo ya tiró el desafío: "O gana él o gano yo".

Un ciclista sanjuanino fue escrachado por estacionar en un lugar indebido y ahora redobló la apuesta

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Fuente: Tiempo de San Juan

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