MATER, siempre es el amor
A través de fotografías que retratan la maternidad sin idealizaciones, Florencia Evangelista propone en MATER un homenaje a las mujeres, sus cuerp...

A través de fotografías que retratan la maternidad sin idealizaciones, Florencia Evangelista propone en MATER un homenaje a las mujeres, sus cuerpos, sus desvelos y sus contradicciones. Una invitación a mirar más allá de las imágenes y descubrir el amor, la soledad y la complejidad de maternar.
Bárbara Berruezo *
Basta con un abrazo, a veces el silencio o el susurro de una sola palabra. Otras veces solo se necesita el pequeño roce de esas manos gastadas de lavar, de atender, de cocinar, de bañar, de vestir, de peinar, de aguantar el llanto, de trabajar y volver a casa a limpiar los mocos y la tierra y la comida y de contener las lágrimas. Esas manos: secas, arrugadas, de uñas rotas, curtidas de entrega, pero siempre cálidas son las manos mamá.
El 18 de octubre fue el Día de la Madre y dos días antes, la fotógrafa Florencia Evangelista, hizo un homenaje para todas en su día. Dudó. Un año entero tuvo las fotos impresas, enmarcadas, el texto, la muestra guardada, muy guardada, porque mostrarla era exponer toda su vulnerabilidad. Entonces, su amiga Lucía Eleno, de Casa Tribu la convenció. "Es ahora", le dijo.
Solo esas palabras necesitó Florencia para ponerse coraje. Las imágenes que durante tantos años sacó y filmó son solo un puñado de las que Flor guarda entre discos y discos y más discos de archivos y fotos y videos. Porque cuando apunta con su cámara, ella se olvida, entra en una especie de universo paralelo y consigue guardar momentos mágicos. Así nació MATER.
"Preparate, no vas a parar de llorar", susurraban las que salían de la primera presentación a las mujeres que estaban por entrar a la segunda y a la tercera. Algunas todavía se limpiaban las lágrimas y contenían el aliento. Se levantaban de sus sillas, entre lágrimas y sonrisas, para admirar el trabajo de Flor y las que entraban lo hacían con la advertencia en el aire: "Vas a llorar".
Adentro, como en una habitación escondida, hay una pared repleta de fotos, dos filas de sillas y muchas de las mujeres de pie buscándose entre los marcos. Miran sus panzas, a sus bebés, en todas hay abrazo. Aunque no vean sus caras en esas fotos, en todas y cada una de esas imágenes, hay un recuerdo.
Quien no tiene foto de cuando era bebé, es probable que tenga la primera foto con su mamá, de la panza de su mamá, quizás del bebé en la teta o tomando la mamadera y siempre son imágenes que esconden el desgaste, el cansancio, la culpa, pero claramente se ve el amor. Siempre el amor. Eso es lo que quiere resaltar Flor Evangelista.
No importa quién esté detrás de cada foto, todas las mujeres se sienten representadas por alguna de esas imágenes. Sin embargo, Flor no es mamá, no sabe si quiere ser madre, no sabe si alguna vez va a poder serlo. Durante mucho tiempo, la palabra mamá fue un peso y después, "después todo empezó a tener sentido, porque yo quería enfocarme en ellas, quería que todas ustedes se vean así, como las veo yo".
El peso de su no maternidad fue el puntapié inicial para poder acercarse. Las luces se apagan y un video empieza a proyectarse entre las fotos. No se entiende bien de qué se trata, hasta que se escucha un latido y la voz conmovida de Flor: "Creo que encontré una forma de expresarme. Una forma de estar. Una forma de estar, por no saber estar. Por no ser experta en estar. Quiero hacerles un homenaje. Un homenaje y hasta una forma de pedir perdón".
Nadie sabe cómo estar. O quizás, las únicas que en verdad lo saben son las madres. Pero Flor trata. Quiere ser parte. Porque estar es decirle a otra "no estás sola". Entonces, con las fotos y el video recorre los embarazos, los momentos en que nacen los bebés, el puerperio, el cansancio, la crianza, esa soledad.
No hay una sola palabra que pueda definir a una mamá, pero Flor intenta, busca, las nombra: "Acá hay ambigüedad, luz, multiplicidad, culpa, desvelo, amor, soledad, sangre, coraje, líquidos, tenacidad, dolor, pérdida, risas, confusión, sombra, renacimiento, nacimiento, llanto, cansancio, arcoíris, tormenta, acompañamiento, celos, alimento, cicatrices, muerte. Acá hay VIDA: con toda la complejidad que eso implica".
La advertencia era cierta. Lloran todas las mujeres que están en la muestra. Se limpian las lágrimas, tratan de contenerlas, como están tan acostumbradas a hacer, pero las lágrimas caen igual. Todas esas palabras le dan significado a cada una de esas imágenes colgadas en la pared. Todas y cada una de esas palabras significan mamá.
"Yo sentí que me estaba desnudando, porque exponía todo mi conflicto de mi no maternidad, pero no quería que ese conflicto opacara el homenaje que quería hacer. Desde que Lu Eleno me lo propuso, hace más de un año, la idea era hacer un homenaje. La idea fue creciendo y se transformó en esto. Yo necesitaba un empujoncito y ella me lo dio y salió algo hermoso. Pero me cuesta mucho la exposición. Muchísimo".
Flor repite "estar". Porque estar también es una palabra enorme. A veces es con una comida, con un abrazo, con alguien que solo escuche, aunque no entienda. Estar, solo estar, ya es un montón. Porque en la maternidad las mujeres se sienten muy solas, incomprendidas. Aparecen dudas que una nunca se había hecho ¿y si nunca vuelvo a ser la de antes? Estar. Que alguien de afuera te mire, que te diga que va a estar todo bien, que no hay que ser perfectas. Estar.
"Quería que las personas que estuvieran ahí, en esos diez minutos, pudieran conectar con la idea de maternidad, con la madre que se les cruce por la cabeza, o sea, con su madre, con sus hijas o con sus hijos. Y fue re loco porque después me escribió no sé qué cantidad de gente llorando".
Ir a ver la muestra es abrir los ojos y mirar lo que parece escondido, lo que todas las madres intentan ocultar: el desgaste atrás de la sonrisa. Lo mágico de la maternidad. "En estas imágenes habitan mis hermanas, mis primas, mis amigas, mi madrina, mujeres que forman parte de mi vida. En éstas imágenes habita mi MAMÁ: de principio a fin. El linaje femenino en cada cuadro. Es que todo empieza y termina en ella".
Flor quiere reconocer y subrayar, poner a todas las mujeres en un pedestal, ubicar "la matriz en el centro". "Ustedes me eligieron para que yo les haga fotos", dice Flor, y "esta es mi devolución y en eso no dudé. Quería un homenaje porque al no ser madre yo las miro de afuera, miro los detalles y las veo y no puedo creerlo. Es espectacular lo que hacen, es espectacular y siempre me conmueven".
Para Flor MATER es eso, mostrar lo que todos los días, a simple vista se pierde, pero atrás de cada gesto siempre está el amor que todos los días forma, cuida y acompaña. La muestra de Flor es una invitación a mirar más allá de la imagen de la maternidad idealizada y es un reconocimiento a todas las mujeres, que maternan o no, a todas las mujeres y su complejidad.
Porque la maternidad es siempre una pregunta sin respuesta, es incertidumbre, también lo es para las mujeres que no saben si quieren ser madres y que todo el tiempo tienen que justificar esa decisión. En una mujer, la maternidad es estar, desde el lugar que toque. Es escuchar el susurro de la propia voz y Flor Evangelista logra representar todos esos miedos y esas acciones a la perfección.
La muestra MATER de Florencia Evangelista se puede visitar en Casa Tribu (Moreno 498, Santa Rosa, La Pampa) hasta el 17 de diciembre.
* Escritora
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Fuente: La Arena
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