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"Me duele que me acusen del secuestro de un niño", dijo Caillava

La ex funcionaria municipal es una de las siete acusadas por la sustracción y ocultamiento del niño. La audiencia se completará con los testimonios de tres efectivos de la PFA vinculados a la investigación

Por El Tribuno de Jujuy14 min de lectura
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“Me duele que me acusen del secuestro de un niño”, dijo Caillava
“Me duele que me acusen del secuestro de un niño”, dijo Caillava · Foto: El Tribuno de Jujuy

El juicio por la sustracción de Loan Danilo Peña se reanudó este miércoles en Corrientes después de dos semanas sin audiencias. La protagonista del día es María Victoria Caillava, una de las siete acusadas por la desaparición del niño, quien declaró por primera vez ante el Tribunal Oral Federal (TOF).

La ex funcionaria municipal es la cuarta imputada que decidió hablar durante el debate, después del ex comisario Walter Maciel, Laudelina Peña y Antonio Benítez.

En su ampliación de indagatoria, la mujer aseguró que no está relacionada con la desaparición del menor, recordó que el día del hecho se puso a disposición de la familia para buscarlo y que nunca paró de hacerlo. "Le dije a Laudelina que iba a avisar a la Policía. Llamé a un policía directamente porque el teléfono de la comisaría nunca funciona. Pedí que ayudaran a buscar a Loan", declaró sobre ese 13 de junio de 2024.

En este sentido, negó la principal acusación que recae contra ella, que indica que, junto a su marido, habrían sustraído al menor en su camioneta. "En la desesperación lo busqué en mi vehículo", se defendió. E insistió: "Solicito un seguimiento de mi celular minuto a minuto", pidió a los jueces para demostrar su inocencia.

"Me duele que me acusen del secuestro de un niño. Me duele que esta mujer (una vecina de 9 de Julio) haya dicho cosas malísimas de mi persona, cuando yo fui la única que le dio plata para que pudiera comprar el remedio para su hijo. Es algo horrible lo que nos está pasando a nosotros. Jamás en mi vida haría daño a un niño. En mi vida haría daño a un niño, nunca", declaró.

En la misma línea, dijo que cuidó muchas veces a niños del barrio y que jamás tuvo un problema: "Muchas madres me han confiado a sus hijos...Jamás les devolví a sus niños siquiera con un rasguño, porque dejaba todo y me dedicaba a cuidarlos a ellos. Los malcriaba, les hacía pochoclo, tereré y bizcochuelo. Eran felices en mi casa. Hasta algunos de ellos me decían: '¿Te podemos decir abuela Vicky?'. 'Sí', les digo", continuó.

Luego se refirió a su vínculo con Catalina, la abuela de Loan, quien dijo que le recuerda a su infancia y que por eso siempre intentó estar cerca de ella: "Me siento muy allegada a Catalina. Sinceramente, siento un aprecio muy especial por la abuela Catalina. Por eso, con lo que podía, desde el Municipio, desde la gestión, yo la ayudaba: para su vaca, el alimento y la perforación, que es lo que más necesitaba", siguió.

El relato de Caillava sobre el día de la desaparición
"El 12 de junio recibo una invitación en el celular de la señora Laudelina Peña. Ella me envía un audio y me dice que me invitaba a un almuerzo para el día 13, de parte de la madre. Yo acepté porque unos días antes, en mayo, estuvimos en su casa recorriendo con la Virgen de Itatí, la Virgen Peregrina de Itatí, que fue a 9 de Julio. Acompañamos con mi esposo a recorrer el paraje Algarrobal con el padre Cristian y un excombatiente de Malvinas de mi pueblo", relató sobre la previa al almuerzo en el que desapareció Loan.

Luego detalló cronológicamente: "Ese día, siendo las once y treinta de la mañana, aproximadamente, preparamos con mi esposo el plato que íbamos a llevar. Llevamos un vino tres cuartos de mi casa. Fuimos al quiosco de mi vecino, que está ahí nomás. Compré pan, una gaseosa y le llevé una petaca chiquita a la abuela Catalina".

"Fuimos a la casa de la abuela. Llegamos entre las 12.10 y las 12.15. En ese momento estaban presentes la abuela Laudelina Peña, Macarena Peña, M. Benítez, Camila Núñez con su hija y José Peña con Loan. Recuerdo que Loan llevaba una remera negra que decía Messi en rosado, un pantaloncito y una gorrita celeste con una tirita roja. A los 15 o 20 minutos llegaron Daniel Ramírez, Mónica Millapi con su hija y dos sobrinos", relató sobre el día de la desaparición.

Luego, dio detalles de la reunión: "Armamos la mesa. Los adultos nos sentamos en una mesa larga y los chicos, en otra al lado. En la cabecera estaba la abuela Catalina; a su lado estábamos yo, mi esposo y José Peña. Loan fue el único menor que se sentó con nosotros, junto a su papá. También estaban Macarena y, en la otra punta, junto a Catalina, la hija menor de Benítez, M. Además, se encontraban Antonio Benítez, Daniel Ramírez, Mónica Millapi y Camila Núñez. En la otra cabecera estaba Laudelina Peña, que se levantaba para servir la comida", señaló.

La imputada recordó que fue "un almuerzo normal y tranquilo". "Terminamos de almorzar aproximadamente a las 13.40. Después, las señoras se levantaron a lavar los platos en la mesa donde habían comido los chicos. Quedamos de sobremesa la abuela Catalina, mi esposo José Peña y yo. Los chicos andaban por ahí".

"En un momento vi que Antonio Benítez pasaba con los chicos hacia el fondo. Luego volvieron a pasar todos juntos. No puedo precisar quién iba en cada lugar porque vi al grupo en conjunto mientras charlaba con la abuela. Después se sentaron a comer frutas. En algún momento desaparecieron todos y yo no me di cuenta", contó.

"Pensé que estaban en el frente, en el playón de ingreso a la casa de la abuela Catalina, donde habíamos dejado estacionada nuestra camioneta junto a un árbol... Nosotros seguimos hablando con José y la abuela Catalina. Recuerdo que José nos invitaba para el día de su virgen, en julio, en su casa. Le dije que sí, que íbamos a ir y que después coordinaríamos qué llevaríamos para cocinar", precisó.

En este contexto, Caillava aseguró que no vio a ninguna persona alcoholizada en el almuerzo y que ellos tenían apuro en retirarse porque jugaba River Plate y su esposo quería ver el partido. Ella, sin embargo, le dijo que antes de irse iba a buscar unas mandarinas.

"Me paré y también se levantó la abuela Catalina. En ese momento ingresaban a la casa Laudelina Peña y Camila Núñez. La abuela Catalina le dijo: "Buscá una bolsa y vení. Vamos a bajarle mandarina a Victoria"". Fuimos hacia las plantas de mandarina, que estaban junto al galponcito donde habíamos almorzado, a unos siete pasos. Llevamos la bolsa. Yo fui con la abuela Catalina y Laudelina Peña se quedó cerca de un tacho. La abuela bajaba mandarinas de un lado de la planta y yo, del otro. Laudelina estaba en la otra planta", declaró.

"En eso escuché que sonaba el celular de Laudelina Peña. Ella se retiró hacia atrás, junto a la planta de mandarina. Al costado estaba la capillita donde la abuela Catalina tiene sus santos. Después volvió y me dijo: "Era Antonio". Me preguntó si Loan ya había llegado y le había mandado a Camila que mirara, pero Camila le dijo que todavía no llegaba. Entonces me dijo claramente: "Me voy a buscarlo, seguro que está viniendo por el callejón". Le respondí: "Bueno, nosotros nos vamos", porque desconocíamos que habían ido a una planta de naranja, a casi 600 metros de la casa de la abuela, con los niños", aseguró.

"Desconocíamos que Loan era la segunda vez que iba a la casa de su abuela. Es obvio que un niño, si, como dijeron, quiso volver con su papá, puede extraviarse o desorientarse. Tenía cinco años; hace dos años, tenía cinco años. Un niño de esa edad puede perderse. Por más que digan que es cerca, casi 600 metros, con monte de por medio, puede desorientarlo", recordó.

La salida de la casa y el aviso sobre Loan
"Fuimos hacia la camioneta. Laudelina Peña se despidió y se fue. La abuela Catalina se despidió de mí y me preguntó: "¿Por qué se va?". Le respondí: "Se va a encontrarlo a Loan". José vino cerca de nosotros y se despidió. Mi esposo manejaba la camioneta. José puede ser testigo porque fue hasta la camioneta y se despidió de nosotros", precisó.

"Salimos y nos fuimos despacio porque ese camino era intransitable. Todos los que declararon en esta sala manifestaron las condiciones del camino. No se podía andar a más de 15 o 20 kilómetros por hora, porque estaba muy feo. No paramos en ningún momento desde que salimos de la casa de Catalina hasta llegar a la ruta nacional 123. Fuimos a la entrada del pueblo, seguimos por la ruta, llegamos a la calle Vicente Pampín y doblamos dos cuadras a la derecha, donde está mi domicilio", aseguró.

"Cuando declaré o cuando se comunicaba la secretaria de la jueza, mientras estuve detenida en Salta, solicité que le pidieran a la jueza un seguimiento minuto a minuto de mi celular. Van a comprobar que no fuimos nosotros, que jamás paramos y que nunca alzamos a Loan. Por eso pido ahora mismo que hagan el seguimiento, donde sea, porque tenía siempre activada la ubicación del celular. Van a comprobar que nunca paramos ni nos desviamos. Fuimos directo a nuestra casa", dijo.

"No aparece el muchachito"
"Llegamos a nuestra casa, mi esposo estacionó la camioneta en el galpón y bajamos... Cerca de las 15.00 recibí un llamado de la abuela Catalina. Me dijo: "No aparece el muchachito". Me preguntó: "¿No le viste vos por el camino?". Le respondí: "No, no lo vi"", continuó.

Y siguió: "Después me preguntó: "¿No se habrá escondido en la camioneta?". Le dije: "En la camioneta, imposible, porque mi marido, como está acostumbrado a vivir en la ciudad, siempre pone llave, por más que esté en el campo. Pero vamos a mirar". Llamé a mi marido y le dije: "Mirá, nos dicen que Loan no llegó, no lo encuentran". Salimos, revisamos la camioneta, abrimos, miramos el asiento de atrás, la caja y los costados. En la desesperación, uno mira por todos lados cuando le dicen que no aparece la criatura. Le dije a Catalina: "Miren bien y avísame". Si no, voy a llamar a la policía", siguió.

"A los 20 o 25 minutos, Catalina volvió a llamarme. No nos podíamos comunicar. La llamé yo y tampoco pude hacerlo. Fue un ida y vuelta de llamadas. Entonces decidí llamar a Laudelina Peña. Pensé que habían encontrado a Loan y que me estaban avisando. Hablé con Laudelina y le pregunté: "¿Lo encontraron?". Me respondió: "No, no aparece". Le dije: "Bueno, entonces voy a avisar a la policía". Me contestó: "Sí. Justo Ramírez me está diciendo que te diga que avisé a la policía". Le respondí: "Sí, sí, corto con vos y ya llamo a la policía".

El aviso a la Policía
"Lo primero que se me ocurrió fue llamar al policía Hernando Arte, porque el teléfono fijo de la comisaría nunca funciona. Todas las personas de 9 de Julio tenemos el número de uno, dos o tres policías del pueblo para cualquier emergencia", dijo.

Le dije: "Mirá, se perdió el nieto de Catalina en el campo. Por favor, si pueden ir a ayudarnos a buscar". Me respondió que estaba de franco, pero que podía darle mi número al oficial Torres. Le pedí que me llamara y que no se demorara. El oficial Torres se comunicó conmigo a las 15.42 aproximadamente", relató.

Le comenté: "Mire, se perdió un nieto de Catalina Peña en el campo. Nosotros estuvimos en el almuerzo, pero ya vinimos a nuestra casa y salimos para allá. Por favor, si pueden ir a ayudar a buscar y avise a los bomberos para que ayuden en la búsqueda». Me respondió: "Sí, sí, señora, ya vamos para allá". Entonces cargamos abrigo, el equipo de mate y agua, y nos fuimos", recordó.

La búsqueda antes de la llegada de la policía
Al llegar a la casa de la abuela Catalina, ella se dirigió hacia el naranjal. Yo me quedé allí porque estaba mi esposo y le dije: "Acompáñame a buscar en el monte de enfrente donde se había perdido Loan". Recorrimos todo el monte hasta el fondo y pasamos dos alambrados. Salimos a un descampado, volvimos y revisamos nuevamente", dijo.

"También fuimos hacia la casa de María González. Había tacuarales y pozos; registramos y miramos todo. No encontramos nada. Ya se escuchaban voces que llamaban a Loan, porque la familia y amigos de sus hermanos también habían comenzado a buscar. Recorrimos esa parte del monte, frente a la casa. Mi esposo no puede caminar mucho porque tiene problemas en una rodilla", contó.

El episodio en la guardia del hospital y el viaje a Corrientes
Caillava relató que luego de participar de la búsqueda en el campo tanto de día como de noche, se dirigió a la guardia del hospital por un ataque de tos. "Después tomé frío porque había viento norte y la noche estaba un poco fresca. Comencé a toser. Cuando se hizo aproximadamente entre las 10.20 y las 10.30, le dije a mi marido: "Por favor", le digo, "vamos y llévame al hospital, me voy a inyectar algo para la tos".

"Estaba la enfermera Alicia Axon, conocida mía. Ingresé y le conté que tenía mucha tos. Había comido un caramelo para la tos que tenía en mi mochilita. Mientras charlábamos sobre la desaparición de Loan, le conté que había estado la doctora allá, la ambulancia y todo", dijo. (...) De hecho, ella aseguró en esta sala que me escuchó toser en el campo.

Después habló del viaje a Corrientes y del turno médico que tuvo Caillava en la capital.

"Salimos hacia la rotonda de 9 de Julio en el Ford Ka rojo. Al llegar a la entrada del callejón de la abuela Catalina, había un policía que detenía los automóviles. Nos preguntó de dónde éramos. Mi marido le dijo que éramos de 9 de Julio y que íbamos a Corrientes capital.

"Fuimos directo a la Ruta Nacional 12. Jamás paramos ni desviamos la ruta. En total, paramos en tres lugares durante el trayecto. Nunca desviamos el camino ni fuimos para otro lado", dijo.

El secuestro de los autos y la acusación contra Maciel
Dijo que los autos fueron llevados a la Comisaría de 9 de Julio por voluntad propia para resguardarlos, ante posibles represalias que podrían sufrir ella y su marido por su trabajo como funcionaria y sus denuncias contra la venta de droga en la localidad.

"Él le mandó un audio al comisario Maciel solicitando la custodia de nuestros vehículos. Yo cometí el grave error pensando que nuestros vehículos iban a estar bien cuidados ahí. Y no fue así, señor juez, le aseguro que no fue así, precisó.

"Fue él a la comisaría porque el comisario Walter Maciel le contestó que vaya a la comisaría. Le contestó que él no le dijo el problema de la droga, del miedo que yo tenía, pero sí le pidió custodia para los vehículos y para que allanen la casa". dijo.

Caillava puso en duda los peritajes y los resultados positivos a sus autos. Dijo que se trataron de una represalia por ser ella informante y denunciar la venta de droga en 9 de Julio.

"Mi esposo, con 38 años de servicio en la Armada Argentina, lo que le está pasando por mi culpa, porque me siento totalmente responsable, como le digo, porque si yo no hubiera tenido la idea de llevar nuestro vehículo a la comisaría, no estaríamos en esta situación, le aseguro", dijo.

"Algo pasó en esa comisaría con nuestros vehículos, señor juez. Si no, no tiene sentido que nosotros mismos llevemos y que pidamos que periten el auto y la camioneta si sabíamos que lo teníamos a Loan ahí. Eso es totalmente falso. Nunca paramos, nunca lo tuvimos a Loan en nuestros vehículos", acusó.

Dijo además que en la comisaría de 9 de Julio torturaron a su esposo y le pusieron una bolsa en la cabeza. "Nos llevaron detenidos a Goya y así comenzó nuestra tortura: dos años y medio de humillaciones, lejos de nuestra familia, de nuestros hijos y nietos", dijo.

Caillava apuntó directamente contra el comisario Maciel y lo acusó de irregularidades en los peritajes y el resguardo sus sus autos, en los que hallaron rastros de olor de Loan.

"Maciel era instructor de canes y estudió dos años con Rosillo. Las llaves de nuestros vehículos estaban en su oficina. Las llaves de la celda donde permanecía el can estaban en su oficina. Las llaves de la celda donde estaba la ropa de Loán, en una bolsa de consorcio, sin acta de custodia ni acta de secuestro, estaban en la oficina del comisario Maciel", acusó.

Después habló de presiones policiales a algunos de los acusados para que se inculparan. "Daniel Ramírez manifestó que fue golpeado por la Policía de Corrientes y que lo indujeron a culpar a alguien. Dijo que acusó al señor Antonio Benítez porque le iban a dar cinco millones", agregó.

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Fuente: El Tribuno de Jujuy

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