Mientras hablamos de Adorni
En el primer mes de implementación concreta de la reforma laboral, no sólo no hubo señales de recuperación del empleo ni del entramado productivo, sino que, al contrario, los datos oficiales reflejan una profundización del proceso de destrucción de empresas y puestos de trabajo r…

En el primer mes de implementación concreta de la reforma laboral, no sólo no hubo señales de recuperación del empleo ni del entramado productivo, sino que, al contrario, los datos oficiales reflejan una profundización del proceso de destrucción de empresas y puestos de trabajo registrados que ha caracterizado a la gestión de Javier Milei.
Por Hernán LetcherPara Página 12
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Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 se destruyeron 339.841 puestos de trabajo registrados, una retracción del 3,45% equivalente a casi 400 empleos menos por día (unos 70.000 en empleo público y 240.000 del sector privado registrado). Sólo en el mes de marzo, se perdieron 12.021 puestos. La construcción y la industria aparecen como los sectores más golpeados desde que asumió Javier Milei, con 81.425 y 79.263 trabajadores menos, respectivamente.
Pero, a la par de la retracción del empleo, hubo una fuerte desaparición de empresas. En los primeros veintiocho meses de la gestión libertaria se computaron 26.448 empleadores registrados menos, según los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), lo que equivale al cierre de 31 empresas por día. Este dato supera la desaparición de empresas en la era Macri, que alcanzó, en cuatro años, unas 25.000 empresas menos. Si consideramos solamente el mes de marzo, el primer mes post reforma laboral, la caída registrada es la mayor desde que asumió Milei, porque computó 2.011 empleadores menos. De las más de dos mil, la mitad refiere a comercios (1.042 casos), 320 a industria manufacturera y el resto a las demás actividades. Si se considera desde finales de 2023, el sector más afectado en términos absolutos es el comercio mayorista y minorista, incluyendo la reparación de vehículos automotores y motocicletas, que perdió 6.836 empleadores, aunque la mayor contracción relativa se observa en los servicios de transporte y almacenamiento, donde la cantidad de empleadores se redujo 16,4%. En el caso de la industria, son casi 3.500 empresas menos.
La situación también alcanza al trabajo en casas particulares, donde se registraron 30.646 puestos menos durante el período, lo que representa la pérdida de casi 36 empleos por día.
Los datos permiten observar además una dinámica desigual según el tamaño de las empresas. La desaparición de empleadores se concentra casi exclusivamente en las pequeñas y medianas firmas. Del total de empresas que dejaron de existir desde el inicio de la gestión, el 99,75% corresponde a establecimientos de hasta 500 trabajadores, con 26.382 casos menos. En contraste, las empresas de mayor tamaño explican apenas el 0,25% de la reducción de empleadores, con 66 casos. Sin embargo, cuando se analiza la destrucción de puestos de trabajo, el impacto se concentra en las grandes compañías. Las empresas de más de 500 trabajadores explican el 67,1% de la pérdida total de empleo registrado, con 228.084 puestos menos. Las firmas de menor tamaño, por su parte, concentraron el 32,9% de la reducción, equivalente a 111.757 trabajadores.
A contramano de los argumentos que justificaron la reforma laboral en nombre de una mayor contratación y formalización, el primer mes de vigencia encuentra a la economía con menos empresas, menos empleo registrado y una estructura productiva más debilitada, particularmente en los sectores vinculados al mercado interno como la construcción, la industria, el comercio y el transporte.
Conflictos laborales permanentes
El fenómeno de cierres no se detuvo en los meses posteriores a marzo, el último con datos oficiales. De hecho, las últimas semanas estuvieron marcadas por una nueva escalada de conflictos laborales, con cierres de empresas, paralizaciones de plantas, concursos preventivos y recortes en los niveles de producción en distintos sectores de la economía. Los casos relevados por el Observatorio de Conflictividad Laboral del CEPA muestran que las dificultades para sostener la actividad y el empleo continúan expandiéndose sobre sectores como la construcción, la industria metalúrgica y la manufactura, reflejando un escenario de persistente deterioro productivo y laboral. Estos son algunos ejemplos:
Uno de los episodios más relevantes fue el de Esuco, histórica empresa de obra pública responsable de proyectos emblemáticos como Yacyretá y el Gasoducto del Noreste Argentino. La firma ingresó en concurso preventivo de acreedores en un contexto marcado por la paralización de la obra pública nacional, la ausencia de nuevas licitaciones, el aumento de los costos de construcción, el encarecimiento del financiamiento y conflictos contractuales con Energía Argentina.
En la industria manufacturera, la planta de Pirelli en Merlo paralizó completamente su producción entre el 15 y el 21 de junio, afectando a 650 trabajadores. Además, la empresa anunció que desde julio reducirá su esquema operativo de siete a cinco días semanales, una señal de la menor demanda y utilización de capacidad productiva.
También en el sector industrial, Acindar detuvo sus actividades en Villa Constitución entre el 16 y el 20 de junio debido a un sobrestock de 10.000 toneladas de producción. La medida alcanzó a 200 operarios, que durante esos días tomaron vacaciones adelantadas o francos compensatorios. La situación vuelve a poner de manifiesto los problemas de demanda que atraviesa la industria siderúrgica, que opera muy por debajo de su capacidad potencial.
La crisis también impactó sobre las empresas proveedoras y contratistas. En Ramallo, Damluc, contratista de Ternium, cerró completamente sus operaciones a fin de mayo y despidió a la totalidad de sus 80 trabajadores, profundizando el deterioro del empleo industrial en la región.
Por su parte, en Paraná, la fábrica de Aberturas Valentinuz, con casi medio siglo de trayectoria, paralizó su producción y despidió a 25 de sus 30 empleados. Los trabajadores denuncian además salarios adeudados desde febrero y la ausencia de respuestas por parte de los propietarios de la empresa.
Luego de la contundencia de los datos oficiales y de la descripción de los casos, fácilmente constatable en medios periodísticos, la pregunta del millón es: ¿la reforma laboral era para contratar o para despedir?
Fuente: Diario Panorama
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