Milei contra todos, la economía contrarreloj
El Presidente recuperó su tono más agresivo en una semana cargada de señales políticas y económicas. Bullrich Laje y el empresario Roberto Urquía expusieron desde distintos lugares el mismo desafío: que la recuperación llegue a la economía real.

Recargado. Los 10 días que Javier Milei pasó recluido en Olivos generaron en el Presidente un efecto parecido al de los terremotos: hubo una potente liberación de energía acumulada, que se tradujo en una cerrada defensa del modelo, a la que le sumó una nueva andanada de insultos.
Los apuntados fueron los de siempre: empresarios "prebendarios", a los que les deseó que se fundieran por resistirse al cambio propuesto, y comunicadores "ensobrados". "MIERDA HUMANA MAL CAGADA", escribió en mayúsculas en sus redes contra un artículo de Marcelo Bonelli en Clarín. El Milei original siempre está de regreso.
Para sorpresa de casi nadie la MIERDA HUMANA MAL CAGADA @bonelliok mintiendo.Parece que a ésta MIERDA HUMANA no le alcanzó haber mentido cerca de 40 veces respecto a que echaría a TOTO, sino que también inventó un día una pelea en el que uno terminó en la ambulancia. Aclaro que… https://t.co/X5NN7m1DfB
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Esta reaparición del Milei más confrontativo –en la que también culpó a la Ley de Aborto Legal por su impacto en el crecimiento económico–, ocurre en un momento particular. El programa económico libertario parece haber alcanzado cierta madurez y, al mismo tiempo, empieza a enfrentar una pregunta mucho más incómoda que las que dominaban el debate durante la primera etapa de la gestión: ¿cuándo la estabilidad macro va a transformarse en una mejora concreta para la vida cotidiana?
El Presidente volvió a exhibir su intolerancia extrema ante cualquier crítica. Esta semana lo hizo en el Consejo de las Américas y en la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue mientras, puertas adentro de su propio universo político, comienzan a aparecer matices sobre la percepción que tiene el Gobierno acerca del presente económico.
"Este es el modelo con el que Milei irá a buscar su reelección. Está todo a dos velocidades: salarios, actividad, consumo, las provincias... Ese es el panorama con el que vamos a votar. Ni Disney ni el 2001", dice el economista Fernando Marull, con una mirada bastante compartida entre los especialistas que apoyan, en general, el rumbo libertario.
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La cuestión es que la estabilidad de la macroeconomía necesita ahora atravesar una prueba más difícil: llegar a la casa de cada argentino. Esa es la pregunta que se repite entre inversores locales y externos y que también empieza a aparecer entre actores decisivos de la política: ¿estas condiciones económicas serán suficientes para que Milei sea reelegido?
En el Gobierno, hay figuras de peso que comienzan a exteriorizar matices respecto de una mirada presidencial que rechaza las críticas.
Una vez más –y en algo que se está haciendo cada vez más frecuente–, Patricia Bullrich expuso una mirada más empática sobre el momento que atraviesa la porción de argentinos a quienes el cambio aún no benefició o, por el contrario, los perjudicó.
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La líder de la bancada libertaria en el Senado destacó "los índices positivos", pero fue quirúrgica al reclamar "más velocidad en los resultados, para que el cambio se sienta en la vida cotidiana".
Conocedora de la irritabilidad de Milei ante quienes cuestionan su plan económico, Bullrich decidió rectificar parte de un mensaje en X en el que había dicho algo que piensa la mayoría pero que, expuesto desde La Libertad Avanza, tiene otro impacto y significado. "Que el cambio llegue a las familias, a las empresas, a cada argentino", había remarcado.
La frase impacta en el corazón del discurso libertario. Es un reconocimiento explícito de que al plan todavía le falta llegada.
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Bullrich no es la única en las filas libertarias que advierte sobre el nivel de agotamiento que opera sobre la paciencia de una sociedad sometida desde fines de 2023 al esfuerzo de un ajuste que era imprescindible, pero que demuestra que no puede ser permanente con este nivel.
Hay sectores del empresariado que no dudan en apoyar el rumbo, pero reclaman "alivios" para que la transición no se convierta en un calvario. El problema para el Gobierno es que el tiempo empieza a convertirse en una variable política.
Hasta Agustín Laje, el cordobés al que Milei alguna vez consideró un posible futuro sucesor para la continuidad de las ideas libertarias, habría entrado en zona de turbulencia con los hermanos Milei. Hay versiones no desmentidas de que el Presidente lo llamó días atrás, muy molesto, luego de escucharlo decir en un streaming que el péndulo volverá a la izquierda si los gobiernos de derecha no logran que la gente sienta el impacto de las mejoras en su metro cuadrado. Laje dijo algo razonable. Para Milei, fue una estocada.
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El universo que rodea al mileísmo y a Las Fuerzas del Cielo también atraviesa días convulsionados. Fernando Cerimedo, exasesor de Milei y uno de los estrategas digitales de su campaña presidencial, está detenido en Bolivia e imputado por feminicidio en grado de tentativa contra Nadia Beller, quien sobrevivió a un ataque a tiros. Desde el hospital, Beller actualizó las sospechas de pago de sobornos que involucran a Karina Milei en la causa Andis.
El de Laje no fue el único aporte de Córdoba al debate mileísta.
El empresario Roberto Urquía, dueño de Aceitera General Deheza, una de las principales firmas agroindustriales del país, fue categórico sobre el andar de la micro. Dijo que la gente no llega con los salarios "ni al 15 del mes".
La advertencia de Urquía toca uno de los puntos más sensibles del modelo: una economía puede mostrar mejores indicadores macroeconómicos y, al mismo tiempo, tener sectores en los que la sensación dominante sigue siendo la de ajuste.
Sus dichos no cayeron bien en el Gobierno nacional. Gabriel Bornoroni, líder de la bancada libertaria en Diputados, estuvo este viernes en General Deheza. Y hubo contacto entre el "aceitero" y el muy seguro candidato de Milei en Córdoba para disputarle la gobernación a Martín Llaryora.
Los actores de poder también observan lo mismo. No es casual que Susan Segal, la directora del Consejo de las Américas, haya organizado una reunión súper reservada el miércoles para escuchar las ideas del gobernador Axel Kicillof, quien asoma como muy posible "presidenciable" por el PJ.
La política empieza a mirar más allá de la coyuntura. Y la pregunta que aparece es la misma que circula entre los inversores: si el modelo de Milei consigue sostener la estabilidad, pero no logra que esa estabilidad se transforme a tiempo en una mejora perceptible para la mayoría, ¿será suficiente para garantizar la continuidad?
El Gobierno tiene todavía tiempo para responder. Pero la cuenta regresiva hacia 2027 ya empezó. La discusión ya no parece ser sólo si Milei logró estabilizar la Argentina. La discusión es si conseguirá que esa estabilidad llegue al metro cuadrado antes de que los argentinos vuelvan a las urnas.
Fuente: La Voz
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