Misioneros se destacaron en un certamen nacional en Córdoba
Valentino Báez, del Gentilini, y Juan Martín Dreger, del Humanista, obtuvieron el primer y segundo puesto en el nivel medio. Hubo además tres menciones especiales.

La delegación misionera obtuvo importantes reconocimientos en la 30ª edición del certamen nacional de literatura y matemática Cuentos con Cuentas (enmarcada en la Olimpiada Matemática Argentina), cuya ceremonia de premiación se realizó ayer por la mañana en la ciudad de La Falda, Córdoba.Valentino Nicolás Báez, estudiante del Instituto Gentilini de San José, se consagró campeón nacional en el nivel medio, mientras que Juan Martín Dreger, del Bachillerato Humanista de Posadas, alcanzó el segundo puesto en esa misma categoría.A estos resultados se sumaron tres menciones: en el nivel elemental B (séptimo grado a primer año de secundaria) fueron distinguidos Pedro Ignacio Pipet, del Bachillerato Humanista de Posadas, y Erik Martínez Rivero, del Instituto Gentilini de San José.
En tanto, en el nivel superior, reservado para estudiantes de cuarto y quinto año de secundaria, recibió una mención Camilo Tomás Safrán, del Instituto Cristo Rey de Apóstoles.Se trata de una competencia que propone integrar la resolución de problemas matemáticos con la producción literaria.
El encuentro convocó a alrededor de 230 a 250 estudiantes de distintos puntos del país y Misiones participó con una delegación de catorce alumnos, que durante varias jornadas compartieron evaluaciones, talleres y actividades de intercambio con jóvenes de otras jurisdicciones, en una propuesta que combina el razonamiento lógico con la imaginación y la escritura.Sergio Caruk, responsable de la delegación misionera, explicó que la primera instancia de evaluación se desarrolló el martes por la mañana, cuando los participantes tuvieron tres horas para resolver un problema matemático y elaborar una producción escrita a partir de ese desafío, una modalidad que exige no solamente encontrar una solución, sino también construir un relato capaz de integrarla de manera coherente.La mayoría de los estudiantes optó por escribir en prosa, en lugar de trabajar con poesía, y cada uno debió desarrollar una producción diferente, según el problema que le había tocado resolver.
Esa primera jornada continuó por la tarde con una instancia de discusión en la que los participantes se reunieron por niveles para explicar los procedimientos que habían utilizado y compartir sus respuestas.Durante el miércoles y el jueves, las actividades se concentraron en talleres organizados en dos grandes grupos, uno integrado por estudiantes desde quinto grado hasta primer año de secundaria y otro por alumnos de segundo a quinto año.
En equipos de cinco o seis integrantes, los chicos trabajaron sobre distintas consignas que requerían articular conocimientos matemáticos con herramientas del lenguaje, para después presentar y compartir las producciones elaboradas colectivamente."Lo que propone la olimpiada con esta modalidad de trabajo es integración de áreas que estaría muy bueno que en las escuelas se pudiera dar, previa capacitación de los docentes", sostuvo Caruk.Mientras los estudiantes realizaban la evaluación inicial, los docentes participaron de un taller dedicado al uso de la inteligencia artificial en los procesos de escritura.
La actividad estuvo orientada a explorar recursos que pueden utilizarse para construir personajes, desarrollar argumentos y elaborar historias, sin desplazar el papel central de quien escribe, sino incorporando la tecnología como una herramienta de apoyo para la creación literaria.
Fuente: El Territorio
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