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Murió Chiche Gelblung, el periodista que hizo de la curiosidad una forma de vida

Chiche Gelblung murió a los 82 años. Fue una de las figuras más influyentes y polémicas del periodismo argentino y trabajó más de seis décadas

Por Gabriela Loreiro5 min de lectura
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Murió Chiche Gelblung, el periodista que hizo de la curiosidad una forma de vida
Murió Chiche Gelblung, el periodista que hizo de la curiosidad una forma de vida · Foto: Primera Edición

Samuel "Chiche" Gelblung murió este miércoles a los 82 años, después de una carrera que atravesó más de medio siglo de medios argentinos y que lo convirtió en una de las figuras más reconocibles, discutidas e influyentes del periodismo nacional. La noticia fue confirmada este miércoles, luego de que el conductor hubiera sido internado nuevamente por un cuadro respiratorio. Un día antes, distintos medios habían informado que permanecía en el Sanatorio Mater Dei y que había sido hospitalizado por precaución tras presentar dificultades para respirar.

Pero hasta prácticamente el final, Chiche siguió haciendo lo mismo que había hecho durante toda su vida: trabajar.

Desde su entorno habían contado apenas horas antes que, antes de ingresar al sanatorio, todavía estaba preparando un nuevo proyecto de streaming. Tenía 82 años, venía de atravesar varias internaciones y una recuperación compleja, pero seguía pensando en programas, entrevistas y noticias. Quizá ese detalle explique mejor que cualquier currículum quién fue Chiche Gelblung.

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Gelblung perteneció a una generación de periodistas formada mucho antes de Internet, las redes sociales y la información inmediata. Aprendió el oficio cuando las historias había que salir a buscarlas. Fue periodista gráfico, fotógrafo, corresponsal, director de revistas, conductor de radio y televisión y empresario de medios. Su carrera comenzó en la prensa escrita y posteriormente se extendió a prácticamente todos los formatos posibles.

Sin embargo, fue la televisión la que terminó convirtiéndolo en personaje. Programas como "Memoria" construyeron durante los años noventa una forma muy particular de contar la actualidad: investigaciones, policiales, personajes marginales, casos extraños, escándalos políticos, expediciones y fenómenos sociales podían convivir dentro de un mismo envío.

Gelblung entendía que detrás de casi cualquier persona podía esconderse una historia. Y preguntaba. A veces demasiado.

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Chiche nunca fue un periodista de consensos. Podía generar admiración y rechazo con exactamente la misma facilidad. Su periodismo fue frontal, provocador y, muchas veces, polémico. Algunas de sus coberturas fueron cuestionadas por cruzar la frontera entre la investigación y el sensacionalismo, algo que él nunca pareció temer demasiado.

Hubo momentos brillantes. También excesos. Y probablemente sea imposible comprender su carrera si se elimina cualquiera de esas dos cosas. Porque Chiche nunca construyó un personaje pulcro. Construyó uno reconocible. Su voz, su manera de preguntar, su ironía y hasta sus silencios terminaron formando parte de la televisión argentina.

"No hago periodismo para caer bien". Esa podría haber sido perfectamente su declaración de principios. Durante décadas cultivó la imagen del periodista que preguntaba lo que otros no querían preguntar. Y esa actitud le permitió protagonizar algunos de los episodios más recordados de la televisión argentina.

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Uno de ellos fue su relación con el empresario Alfredo Yabrán, en pleno auge del caso que rodeó al asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas. Gelblung llegó a conseguir fotografías de la intimidad del empresario y pagó una importante suma por ese material, aunque finalmente decidió no emitirlo tras un pedido familiar.

También quedaron registrados enfrentamientos con políticos, dirigentes y personajes del espectáculo. No siempre tenía razón. Pero casi nunca pasaba inadvertido.

Gelblung sobrevivió profesionalmente a algo que pocos periodistas logran: varias revoluciones tecnológicas y culturales. Comenzó cuando las revistas dominaban buena parte de la agenda pública. Después llegó la radio. Después la televisión. Después los canales de noticias. Después Internet. Y finalmente el streaming. Chiche estuvo en prácticamente todos.

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Condujo ciclos como "Memoria", "Hola Chiche", "70.20.HOY" y "Chiche en vivo", además de participar en "Polémica en el bar" y desarrollar una extensa carrera radial. En los últimos años continuaba apareciendo regularmente en televisión y radio pese al deterioro de su salud. Para él, retirarse nunca pareció una alternativa demasiado atractiva.

El último año había sido especialmente difícil. Durante 2026 Gelblung atravesó distintos episodios cardiovasculares y respiratorios. En mayo debió ser internado después de sufrir una trombosis en un tobillo y los médicos tuvieron que colocarle dos stents. El cuadro llegó a ser lo suficientemente grave como para que se evaluara incluso una posible amputación.

Gelblung contó después que llegó a escuchar a los médicos discutir si podían salvarle la pierna. Finalmente pudieron hacerlo. Pero su recuperación fue larga. Después aparecieron complicaciones pulmonares y nuevas internaciones.

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El 17 de junio volvió a ingresar al sanatorio y el 28 de julio tuvo otro episodio respiratorio. Finalmente, este martes 8 de septiembre regresó nuevamente al Mater Dei por dificultades para respirar. Su respuesta ante cada alta médica era prácticamente siempre la misma. Volver a trabajar.

En una de sus últimas apariciones públicas explicó por qué: "Es parte de la terapia". Probablemente no fuera solamente una frase.

Chiche parecía necesitar el periodismo de una manera casi física. No daba la impresión de trabajar simplemente porque tuviera un programa. Trabajaba porque esa era su forma de relacionarse con el mundo. Preguntar. Leer. Discutir. Buscar. Provocar. Cuando muchos colegas de su generación ya llevaban años retirados, él seguía pensando cuál podía ser el siguiente programa. Incluso cuando su salud comenzó a imponerle límites cada vez más evidentes.  Un día antes de morir todavía estaba proyectando un ciclo de streaming. Es difícil encontrar un epílogo más apropiado.

Con la muerte de Chiche Gelblung desaparece también una figura perteneciente a una etapa particular de los medios argentinos. Un periodismo en el que había que viajar para conseguir una historia. Esperar una llamada. Golpear una puerta. Convencer una fuente. Y muchas veces estar físicamente en el lugar donde ocurrían las cosas. Gelblung hizo todo eso.

Después llegaron las cámaras, los estudios de televisión, los ratings, las polémicas y el personaje. Pero detrás de todo permaneció algo bastante elemental. La curiosidad. Quizá por eso pudo trabajar durante más de seis décadas. Porque nunca perdió del todo aquella pregunta que empuja a cualquier periodista cuando empieza: ¿Qué pasó?

Chiche Gelblung pasó buena parte de su vida intentando averiguarlo. Y prácticamente hasta el último día siguió haciéndolo.

Fuente: Primera Edición

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