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Natalia Hatt: "Los contenidos de primer año ahora los termino en segundo"

Entrevista con Natalia Hatt, docente y escritora. Ancestros, lectura y la escuelita de los Hatt. Literatura y Wattpad. ¿Un encuentro con el chupacabras?

Por Julio Vallana12 min de lectura
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Natalia Hatt: "Los contenidos de primer año ahora los termino en segundo"
Natalia Hatt: "Los contenidos de primer año ahora los termino en segundo" · Foto: UNO Entre Ríos

Entrevista con Natalia Hatt, docente y escritora. Ancestros, lectura y la escuelita de los Hatt. Literatura y Wattpad. ¿Un encuentro con el chupacabras?

Por Julio Vallana

Entrevista con Natalia Hatt: "Los contenidos de primer año ahora los termino en segundo".

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La escritora Natalia Hatt rememoró sus inicios en el espacio digital y lo analizó con relación al libro de papel y el mercado editorial actual. "Los padres debieran fomentar la lectura en sus hijos desde chiquitos, que los vean leyendo y no todo el día con el teléfono", propuso la profesora de Inglés.

—¿Dónde naciste?

—En Balcarce, Buenos Aires, donde viví tres meses; mi mamá es oriunda de Ramírez y mi papá de Valle María, y por cuestiones de trabajo estaban allí. Volvieron y se radicaron en la zona rural del convento Stella Maris. Cuando tenía quince años nos mudamos al pueblo y a los 20 años me fui a Crespo porque estaba de novia con un chico, hasta 2020.

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—¿Cómo era el lugar en tu infancia?

—Mi casa estaba en la cima de una loma desde donde se veían las lomadas, y a dos kilómetros del balneario.

—¿Qué veías al salir de ella?

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—Lomas, mucho verde y el río.

—¿Tenías vecinos?

—A 500 metros.

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—¿Qué actividad laboral desarrollaban tus padres?

—Tenían tambo, criaron pollos y mi papá luego tuvo un invernadero de horticultura.

—¿De qué origen es el apellido?

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—Suizo-alemán. Mi tatarabuelo llegó a la zona antes que los alemanes del Volga, fue traductor y al llegar les fue de mucha ayuda.

—¿A qué jugabas?

—Éramos muy chivos (risas), trepábamos a los árboles, íbamos al arroyo, andábamos a caballo y en el barro. A los cuatro años me escapé a lo de un vecino porque no me dejaban mirar tele.

—¿Hasta dónde ibas?

—Hasta el arroyo, a 400 metros de la casa de mi abuelo, donde viví un tiempo.

—¿Qué transformaciones hubo mientras viviste allí?

—Valle María era muy chico y no había muchas actividades. Antes de mudarme comencé a ir al coro. Me gustó mudarnos porque estaba cansada de que cuando llovía no se podía salir de mi casa ni juntarme con mis amigos.

Entrevista con Natalia Hatt: "Los contenidos de primer año ahora los termino en segundo".

—¿Qué se conservó como tradición?

—La escuela que está en la zona la llamaban "la escuelita de los Hatt", porque se asentó en un terreno de la familia de mi bisabuelo, y cuando la construyeron mi abuelo donó el terreno. Tengo una biblioteca heredada de él. Era gente interesada en la educación, la literatura y la lectura, a pesar de vivir en el campo y en esa época. Tengo un baúl de inmigrantes y suelo cocinar pirok.

—¿Cómo fue la relación con tu abuelo?

—Cuando nací era bastante mayor y falleció cuando tenía trece años. Me contaba historias de su familia. Leía, al igual que uno de mis tíos, a quien le robaba libros de su biblioteca que no debía leer por mi edad (risas), aunque mi tío sabía y teníamos una especie de pacto (risas).

—¿Los primeros que te resultaron influyentes?

—Cumbres borrascosas, de ahí un poco mi interés por lo gótico; y tenía muchas historietas, una sobre la película Labyrinth, con David Bowie de protagonista. Y de la biblioteca de la escuela, Mi planta de naranja lima.

—¿Te generaba alguna inquietud ese mundo de fantasía?

—Le contaba cuentos a mis dos hermanas antes de dormir.

—¿Sentías una vocación?

—Tenía el sueño de crear historias y ser escritora; lo de editora vino después.

—¿Qué pensabas sobre eso?

—No tenía ni idea pero sabía que creaban eso. Cuando comencé la secundaria hicimos una especie de diario. Estudié profesorado de inglés.

—¿Materias predilectas?

—Lengua y Literatura, e Inglés; quería aprender otro idioma porque tenía una tía que vivía en Estados Unidos y nos visitaba. Era una nerd, me gustaba todo y daba clases particulares a mis amigas.

—¿Aprendiste alemán?

—Por el lado de mi mamá, de apellido Plauner, lo hablaban mis abuelos; pero por el de los Hatt mi bisabuela no quiso enseñarles el alemán a los hijos. Mi papá no lo aprendió y en mi casa no se hablaba. Hace unos años estudié un poco pero no lo hablo.

—¿Cuándo comenzaste a escribir?

—A los quince años, una novela de misterio, que nunca terminé; escribía muchas cartas a mis noviecitos y poesía, que leía en la radio de Valle María y luego quemé, y en la facultad no escribí.

—¿Te fluía?

—La poesía era muy libre si bien en la escuela aprendí algo de estructura.

Inglés, puerta de acceso

—¿Qué significó estudiar inglés en cuanto a lo literario?

—Fue una puerta de acceso a muchas cosas porque un idioma te abre la cabeza y leí mucha literatura, lo cual sigo haciendo si el libro originalmente está escrito en esa lengua.

—¿El primero que te resultó importante?

—El resplandor, de Stephen King, en Literatura inglesa, La señora Dallowey (de Virginia Woolf) y la saga de crónicas vampíricas de L. J. Smith, también una fuente de inspiración para cuando comencé a escribir en 2011 mi saga de vampiros.

—¿Escribiste durante la carrera?

—Teníamos un taller de escritura creativa y antes de recibirme escribí un cuento largo llamado Octavo aniversario, inspirado en La señora Dallowey.

—¿Cómo conjugabas el pensar literariamente en español e inglés, respectivamente?

—Cuando comencé pudiera haberlo hecho en inglés pero opté por el español porque un escritor tiene que hacerlo en su lengua materna, por los modismos propios, a no ser que haga mucho tiempo que viva en el país de la otra lengua. Al principio me pasó que de tanto escribir y leer en inglés hacía estructuras muy parecidas a las del inglés, hasta que lo corregí y ahora no escribo bien en inglés (risas).

—¿Formadores importantes?

—La profesora del taller de Escritura y de Lengua Inglesa, Alejandra Menis y mi profesor de Literatura, Carlos Glücklich, excelente, daba con mucha pasión su cátedra, y me regaló películas y libros.

—¿Cómo continuó la idea de ser escritora?

—Cuando terminé la facultad hice una especialización en Estudios del discurso en inglés, comencé a jugar rol de fanfiction on line y creaba en twitter las historias para desarrollar; dejé, aunque me quedó lo de escribir historias y comencé con mis primeras novelas.

—¿Lo enfocaste profesionalmente?

—No pensé que podía ser una profesión, aunque a veces se romantiza. Quienes escriben en inglés tienen más posibilidades porque el mercado es mucho más amplio que el hispano. Era docente, publicaba y trabajé para Wattpad (plataforma en línea de lectura y escritura) entre 2015 y 2017, autopublicaba en Amazon, y mi saga de vampiros la hice con una editorial de Buenos Aires y luego de España, hasta que inicié la mía propia porque me gustó ayudar a otros escritores.

—¿Te siguió inspirando la fantasía?

—Sí; antes de esa saga escribí en Amazon la novela Mi Luna Carmesí, con un lobizón entrerriano. Hoy escribo desde la fantasía pero busco que sea una cuento fantástico no tan juvenil como en esa época. No estoy escribiendo tanto por estar con la edición, los talleres y la maternidad.

—¿Continuás en la docencia?

—Con pocas horas de Inglés.

—¿Desde cuándo observás las señales de la actual tragedia en lecto-comprensión?

—Doy clases desde 2010 y a lo largo del tiempo me di cuenta del deterioro. Los contenidos que daba por entonces en primer año ahora los termino en segundo, porque los chicos no se quieren esforzar, le preguntan a ChatGPT y en el examen no saben resolverlo solos. Cambió mucho cuando comenzaron a tener los celulares en el aula y desde chiquitos, porque la atención cayó.

—¿Cómo lo gestionás?

—Lo pueden usar para buscar palabras en el diccionario, pero si no se pueden controlar lo hago dejar sobre el escritorio. No soy de prohibir tanto, pero saben que tendrán una nota negativa por no trabajar y estar distraídos.

—¿Qué otros aspectos sobresalen?

—Hay muchos chicos interesados en leer, por ejemplo en Wattpad u otros formatos y a quienes encuentro en las ferias. Comprenden sus lecturas porque suelen ser más sencillas que las de la currícula y hay docentes que en un trimestre proponen la lectura de un libro elegido por ellos. Quizás las obras de entretenimiento son una puerta de entrada para la literatura y cuestiones más profundas.

—¿Y en cuanto a la escritura?

—Cuesta más que en el pasado. He dado talleres para adolescentes y a veces les cuesta desarrollar ideas o las hacen muy resumidas, pero cuanto más lean podrán hacerlo.

—¿Una estrategia para los padres?

—Que fomenten la lectura desde chiquitos y que los vean leyendo a ellos. Si como papá estoy con el teléfono todo el día y nunca agarro un libro, cómo pretendo que mi hijo quiera leer. El mío está enloquecido con los libros.

—¿Cómo se transforma la literatura actualmente?

—Cuando comencé a publicar escritura serial en Wattpad me entusiasmaba por los comentarios y porque querían seguir leyendo, y puede pasar que esa retroalimentación ayuda a seguir la historia. Hay escritores que apuran el proceso con capítulos muy cortos, o al contrario, son muchísimos capítulos, con mucho relleno y escenas sólo para complacer al lector con personajes secundarios. Cuando editás esa novela surgida en Internet tenés que decirle todo lo que hay que sacar, o hacer un extra para acceder con un QR.

—¿Hay franjas etarias predominantes?

—Los lectores en Wattpad, en teoría, debieran ser mayores de trece años, pero sé de quienes comenzaron a los nueve años, y esas cuentas las cerrábamos. Cuando trabajaba había muchos adolescentes de entre 13 y 18 años que leían en el celular, otra franja secundaria de entre 18 y 25 años, y a partir de ahí más en papel. También influye lo económico.

—¿Cuál fue el mayor aprendizaje?

—Lo de la retroalimentación con otros; participamos en concursos con consignas, fui jurado y aprendí a leer y comentar sobre el otro, y a dejarme comentar con la crítica.

—¿Qué visión te dio sobre lo global?

—Me pasó algo loco porque me mandaron a hacer una investigación a la feria del libro Guadalajara, avisé a mis lectores de Wattpad y me encontré con diez personas que me seguían y nos juntamos. Todavía tengo muchos seguidores de mi saga de vampiros en Latinoamérica y Centroamérica, que cada tanto me escriben.

—¿Por qué dejaste ese trabajo?

—En 2017 cambió la gerencia y decidieron no trabajar conmigo. Fue un golpe duro porque estaba enamorada de la comunidad. Comencé con servicios de autopublicación para autores, veía la necesidad de que hubiera una editorial para escritores que veníamos de ahí, surgió la idea de Vanadis para, en un principio, publicar fantasía. Desde ahí ya no escribí tanto como entre 2012 y 2015, salvo cuentos. En 2014 me hice cargo de una sobrina de dos años con autismo, más la maternidad y el trabajo.

—¿Qué prospectiva hacés considerando los cambios tecnológicos?

—Hay un sentimentalismo, un amor por el papel, y por poder tener los libros en la biblioteca y a la vista, por lo cual el libro objeto no se extinguirá. Cada tanto leo en Kindle pero cuando hay un libro que quiero tener, lo compro y lo leo en papel.

—¿Cuándo definiste un estilo?

—Cuando escribo terror siempre hay un guiño cómico.

—¿Viviste situaciones de terror?

—Tuve un encuentro sobrenatural en el campo y escribí un cuento. Fue subiendo una loma a la tardecita, en mayo de 2002, había una criatura del tamaño de un caballo erguido en dos patas, peludo y con hocico. Me vio, giró, se fue, me apuré para mirar y ya no estaba. Años después se lo conté a la señora (Silvia Simondini) del Museo del Ovni y para ella fue un chupacabras, porque coincidió con las mutilaciones de ganado.

—¿Cuál es tu relación con lo metafísico?

—Me gusta el tarot, los oráculos, lo chamánico, los círculos de mujeres, la astrología, medité mucho e hice yoga.

—¿Qué libros te llevás a una isla sin conectividad?

—Depende de cuántos pueda llevar: Mariana Enríquez, Selva Almada y fantásticos y del gótico latinoamericano.

—¿Cuál es la particularidad respecto al gótico clásico?

—Que no necesitás castillos, invierno, frío, vampiros y fantasmas para generar terror, ya que acá, por ejemplo, lo tenés con una historia de la dictadura o, en una plantación de azúcar, el terror es el dueño, también con cuestiones sobrenaturales que rondan. Puede ser el calor sofocante del Caribe o la cosmovisión de los pueblos originarios.

—¿Algún taller para anunciar?

—El miércoles 9 comenzaremos uno en la biblioteca Fermín Chávez, para un público más joven, aunque se están anotando adultos.

—¿Publicás contenidos en las redes?

—En Instagram, nataliahatt y editorialvanadis.

La autora de la saga Sangre Enamorada brindó una orientación para quienes quieran iniciarse en el camino de la literatura y también en el de emprender.

—¿Qué fortalezas y debilidades se presentan para la edición?

—Para distribuir en librerías de todo el país tenés que invertir mucho, mientras que los editores independientes hacemos tiradas más chicas, según la demanda inicial y lo que vemos en la preventa. Los costos se cubren a medias con el autor aunque tiene que entrar en mi catálogo y comprometerse a hacer un buen proceso de edición. Cuando dejó de estar en stock se puede vender bajo demanda; vendemos mucho en ferias y por Internet.

—¿Qué conclusiones sacás como emprendedora?

—Mi trabajo como docente tiene un techo, más allá de todas las horas que tome. El emprendedor puede ganar más que con un trabajo fijo pero es impredecible, la plata ingresa en cualquier momento y no puedo asegurar que tendré toda la plata para el alquiler antes del 10. A veces te limita el miedo de no poder lograrlo y no soltás tu trabajo, o por la obra social y la jubilación, como en mi caso. Estuve un par de años con licencia sin sueldo. Entre la editorial y los talleres de escritura mis ingresos son mucho mayores que los de la docencia.

—¿Cómo aprovechás a la web como mercado?

—Sigo teniendo muchos clientes que vienen de ese universo, porque además tengo la línea de autopublicación, por lo cual me contactan para los servicios editoriales, por ejemplo de Ecuador, Puerto Rico, Panamá y Colombia.

—¿Qué es más, lo físico o lo virtual?

—Coexisten; publico en papel y en digital, y generalmente se vende más en papel, porque en nuestro mercado se baja lo digital de forma pirata. Cuando comencé a publicar la saga de vampiros en Amazon, se descargaron aproximadamente 5.000, y cuando autopubliqué generé más ingresos que cuando me publicó una editorial en España, que no lo publicó en digital.

—¿Recomendación para iniciarse en la literatura?

—Recomiendo mucho los talleres literarios de escritura. Tengo muchas personas jubiladas que vienen y que quizás no se animarían a compartir en Internet. Los más jóvenes pueden hacer comunidad ahí, aunque los adultos también pueden intentarlo en Instagram o Facebook, pero tiene limitaciones. La comunidad es importante, tanto en un taller como en Internet, porque se enriquece con la lectura del otro.

Fuente: UNO Entre Ríos

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