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No hay desarrollo sin justicia

Los tribunales de Comodoro Py, son un péndulo donde las causas federales pocas veces llegan a juicio. Expedientes como el de la AMIA o la causa Siemens llevan décadas engrosando legajos mientras la "familia judicial" administra los tiempos según el poder político de turno.

Por Emiliano Follis1 min de lectura
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No hay desarrollo sin justicia
No hay desarrollo sin justicia · Foto: Los Andes

Los tribunales de Comodoro Py, son un péndulo donde las causas federales pocas veces llegan a juicio. Expedientes como el de la AMIA o la causa Siemens llevan décadas engrosando legajos mientras la "familia judicial" administra los tiempos según el poder político de turno.

Tribunales federales de la Ciudad de Buenos Aires

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La Argentina tiene una deuda estructural que trasciende el déficit fiscal o la inflación: su justicia relativa. En el epicentro de esa falla, los tribunales de Comodoro Py, son un péndulo donde las causas federales pocas veces llegan a juicio. Expedientes como el de la AMIA o la causa Siemens llevan décadas engrosando legajos mientras la "familia judicial" administra los tiempos según el poder político de turno. Esta dependencia funcional convierte al Poder Judicial en un anexo del Ejecutivo, donde las investigaciones se aceleran para dañar a un adversario o se frenan para proteger a un aliado. No hay república posible con un árbitro que cambia las reglas del partido según quién gobierne.

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Ni un presidente o gobernador, por más voluntad política o promesas, podrá traer inversiones de largo plazo si la justicia es débil. El capital global no busca países perfectos, busca certidumbre: contratos que se respeten, reglas que no muten con el calendario electoral y litigios que no se diluyan por décadas. Mientras la justicia sea moneda de cambio, ningún inversor serio apostará en un territorio donde el resguardo legal es una ilusión. Sin independencia judicial, el desarrollo es apenas un eslogan. La reforma del sistema no es un capricho político, es la condición mínima para un futuro viable.

* Emiliano Follis. Licenciado en Comunicación Social.

Fuente: Los Andes

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