Nunca es tarde: crece la demanda de orientación vocacional en los adultos
La orientación vocacional y ocupacional dejó de ser una herramienta destinada exclusivamente a los estudiantes que terminan la escuela secundaria y comenzó a ganar espacio entre personas adultas e incluso jubilados que buscan redefinir su proyecto de vida.

La orientación vocacional y ocupacional dejó de ser una herramienta destinada exclusivamente a los estudiantes que terminan la escuela secundaria y comenzó a ganar espacio entre personas adultas e incluso jubilados que buscan redefinir su proyecto de vida. Especialistas advierten que los cambios en el mercado laboral, las crisis personales, los mandatos familiares y la influencia de las redes sociales impulsan cada vez a más personas a replantearse qué quieren hacer con su futuro.
En comunicación con PRIMERA EDICIÓN la licenciada en Psicopedagogía Mariela Wolhein explicó que la orientación vocacional "ha cambiado con el correr del tiempo" y que actualmente "ha crecido muchísimo" porque, frente a la amplia oferta de carreras y profesiones, las personas necesitan espacios de autorreflexión y autoconocimiento para tomar decisiones que respondan a sus propios intereses y capacidades.
La profesional señaló que, desde su experiencia de más de dos décadas, el proceso no consiste únicamente en aplicar un test, sino que implica un acompañamiento personalizado. "Lo tomo como un proceso, de una manera más clínica, donde hablamos, donde hay diálogo, donde hay una metacognición, una reflexión", afirmó, al remarcar que el objetivo es ayudar a despejar dudas para que cada persona pueda encontrar el camino que realmente desea seguir.
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Según Wolhein, "algunos vienen con algunos mandatos familiares y después deciden que, al final, no es lo que yo quiero". Por ello, sostuvo que el proceso busca encontrar un equilibrio entre los deseos personales, las capacidades y las posibilidades concretas de desarrollo. "Los tres pilares son quién soy, qué me gusta, qué capacidades tengo y hacia dónde voy", resumió.
La psicopedagoga consideró además que la irrupción de las redes sociales y de la inteligencia artificial también modificó la manera en que los jóvenes enfrentan la elección de una carrera. A su entender, muchas veces aparecen temores y comparaciones con modelos de éxito que circulan en internet, aunque insistió en que "cuando elijas una profesión tenés que ir más que por la parte económica, tenés que ir más por lo que a vos te apasiona", porque las habilidades personales y la inteligencia emocional seguirán siendo diferenciales.
Sin embargo, aclaró que el acompañamiento no termina al finalizar la adolescencia. Cada vez son más frecuentes las consultas de adultos que, después de años de ejercicio profesional, sienten que eligieron un camino que no los representa o desean comenzar una nueva etapa laboral. "La orientación vocacional se piensa por ahí para los chicos de 17 o 18 años, pero en realidad hay varios períodos en los que se puede utilizar y tiene que ver con las crisis", explicó.
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Como ejemplo, recordó el caso de una mujer que llegó a su consultorio siendo profesional y le manifestó que había obtenido su título por un mandato familiar. "Ahora realmente, cuando ya es grande, cuando ya le entregó el título a los papás, quiere hacer lo que realmente quiere hacer", relató, al señalar que este tipo de situaciones son más habituales de lo que suele creerse.


La especialista también destacó que la orientación ocupacional cobra relevancia durante la jubilación, una etapa en la que muchas personas buscan resignificar su tiempo y encontrar nuevas actividades. "Cuando te jubilás me decís: '¿y ahora qué hago?'. Ahí es más ocupacional", indicó, al recordar el caso de una mujer de alrededor de 60 años que buscaba definir qué estudiar o en qué podía desarrollarse tras finalizar su vida laboral.
En ese sentido, sostuvo que cualquier persona puede acudir a un profesional cuando siente incertidumbre respecto de su presente o su futuro. "El orientador lo que hace es acompañarte en este proceso, brindando herramientas, escuchándote", afirmó, y aseguró que las respuestas surgen del propio proceso de reflexión de cada individuo.
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Wolhein también observó que las redes sociales pueden reforzar la tendencia a imitar modelos ajenos. Por eso, consideró que el trabajo del orientador consiste en favorecer el autoconocimiento para evitar que las decisiones respondan únicamente a la influencia de un referente digital o a las expectativas del entorno. "Tengo que conocerme yo, empezar a revisar quién soy, qué quiero de la vida, cuáles son mis gustos y cuáles son mis valores", expresó.
La especialista señaló que otra situación frecuente se presenta cuando los estudiantes descubren que la carrera elegida no era lo que imaginaban. Explicó que muchas veces existe una imagen idealizada de determinadas profesiones y que, al enfrentarse con los contenidos reales, aparecen las dudas y la frustración. En esos casos, sostuvo que volver a revisar la elección puede permitir encontrar un camino más acorde con las verdaderas habilidades e intereses.
Para Wolhein, la vocación no responde únicamente a las demandas del mercado ni a las expectativas familiares, sino que se construye a lo largo de la vida. "Es importante lo que pide la sociedad, pero es más importante lo que yo tengo adentro", concluyó, al señalar que los intereses, las experiencias personales y el contexto social forman parte de un proceso que puede revisarse en cualquier etapa de la vida.
Fuente: Primera Edición
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