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Omar Azzaroni obtuvo el premio Bunge y Born 2026

El científico premiado trabaja en biomarcadores renales. Destacó el impacto social de la investigación.

Por LILIANA ALFARO6 min de lectura
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Omar Azzaroni obtuvo el premio Bunge y Born 2026
Omar Azzaroni obtuvo el premio Bunge y Born 2026 · Foto: El Tribuno de Jujuy

El Premio Fundación Bunge y Born 2026 distinguió al químico Omar Azzaroni por su trayectoria científica y su aporte a la nanotecnología. El investigador destacó la validación que logró de un dispositivo para monitorear biomarcadores renales y advirtió sobre el impacto del desfinanciamiento en la ciencia argentina.

Azzaroni es doctor en Química por la Universidad Nacional de La Plata (Unlp), investigador superior del Conicet y profesor titular de la Facultad de Ciencias Exactas de esa universidad. Fue distinguido días atrás por su trayectoria vinculada con la nanotecnología y la química de materiales blandos. Además por su aporte a la formación de recursos humanos, al desarrollo de nuevas líneas de investigación y al posicionamiento internacional de la ciencia producida en el país.

El investigador contó que recibió la noticia con sorpresa, ya que la Fundación Bunge y Born no anticipa públicamente el área disciplinar que está evaluando y el proceso contempla distintas instancias y la participación de integrantes de la comunidad científica argentina e internacional. "Para mí representa un enorme honor recibir este reconocimiento por parte de la Fundación Bunge y Born, fundamentalmente porque es un reconocimiento que está de alguna manera enmarcado en un reconocimiento de mi comunidad", expresó Azzaroni. Sostuvo que el premio implica "una gran responsabilidad".

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Su trabajo se caracteriza por buscar un puente entre la investigación básica y la generación de soluciones concretas para la sociedad y en su laboratorio se desarrollan investigaciones que combinan nanotecnología, físico-química e ingeniería.

Uno de los proyectos que ejemplifica ese camino está relacionado con la salud renal ya que el equipo de Azzaroni comenzó a trabajar en el desarrollo de un dispositivo capaz de detectar y cuantificar determinados biomarcadores renales a partir de una muestra de sangre. La idea tomó como referencia el funcionamiento del glucómetro, que permite a una persona con diabetes controlar su glucosa mediante una pequeña gota de sangre.

Explicó que el desafío no consiste solamente implicó obtener resultados precisos, sino en desarrollar una herramienta portátil, sencilla y de bajo costo. Para eso fue necesario salir del ámbito académico y conformar una empresa de base tecnológica, en la que confluyen conocimientos científicos, ingeniería y aspectos vinculados al desarrollo de productos.

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El dispositivo fue validado clínicamente durante este año en el hospital "San Martín" de La Plata, con participación del equipo de neurología. Azzaroni explicó que las pruebas mostraron que permite monitorear determinados marcadores en pacientes renales con una calidad comparable a la de equipos de mayor complejidad.

La utilidad potencial está especialmente relacionada con pacientes que viven lejos de centros urbanos con infraestructura hospitalaria especializada. Por ello, un monitoreo sencillo desde el hogar podría ayudar, junto con la evaluación de un profesional, a determinar cuándo resulta necesario trasladarse para una consulta o estudio de mayor complejidad.

Azzaroni aclaró que la herramienta no busca reemplazar los equipos hospitalarios de alta complejidad sino que su función sería facilitar el seguimiento y aportar información que permita tomar decisiones clínicas con mayor oportunidad, y podría contribuir a reducir traslados innecesarios. "Si esa persona que está transitando una enfermedad renal se encuentra alejada, puede medirse en su casa con una gota de sangre, y si esos biomarcadores dan bien, no tiene necesidad de desplazarse e iniciar un proceso de mayor complejidad clínica", explicó.

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El desarrollo surgió en el ámbito de la Unlp y el Conicet, junto con la empresa de base tecnológica Gisens, y ya cuenta con inversores de Estados Unidos. El proyecto atraviesa ahora una etapa decisiva de validación clínica, por lo que el equipo se prepara para avanzar hacia la instancia regulatoria. En Argentina deberá cumplir con los requisitos de la Anmat, mientras que para su eventual llegada a otros mercados serán necesarias las aprobaciones de los organismos correspondientes.

Superada esa fase, llegará el desafío del escalado y la producción. Azzaroni reconoció que fabricar un dispositivo de estas características requiere financiamiento y que actualmente se analizan distintas alternativas para conseguirlo. El objetivo es alcanzar una producción que permita ofrecerlo a un costo razonable y ampliar su acceso.

Azzaroni también recibió el Premio Konex y el George Foster Research Award de la Fundación Alexander von Humboldt.

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Habló del desfinanciamiento y de articular con privados

En torno a la distinción de la Fundación Bunge y Born el investigador Omar Azzaroni reflexionó y consideró que la ciencia atraviesa actualmente "uno de los peores" momentos en materia de financiamiento. Explicó que el desfinanciamiento alcanza tanto a los proyectos de ciencia y tecnología como a la formación de recursos humanos, lo que repercute en los equipos que desarrollan investigaciones de largo plazo.

Sostuvo que el dispositivo para monitorear biomarcadores renales que logró validación clínica este año, si bien el desarrollo contó con participación privada, fue realizado fundamentalmente por profesionales formados en el sistema público, entre ellos becarios e investigadores del Conicet. "Encontrás que mucha gente, por ejemplo, que al comienzo de un proyecto decide cambiar de trabajo o, en muchos casos, como en este laboratorio, decide continuar con su vida profesional en el exterior", explicó. Estimó que, esta pérdida de recursos humanos genera una dificultad adicional para sostener proyectos científicos complejos y darles continuidad.

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A partir de su experiencia en Inglaterra y Alemania, sostuvo que incluso en países desarrollados el financiamiento público continúa teniendo un peso central en ciencia y tecnología. Explicó que aunque la participación de empresas e instituciones privadas es mucho mayor en los países industrializados que en Argentina, los fondos estatales y federales siguen representando una gran parte de la inversión científica. Mencionó los casos de Estados Unidos y de universidades como Harvard.

Para Azzaroni, el desafío no pasa por elegir entre Estado y empresas, sino por lograr que ambos sectores trabajen de manera coordinada. Estimó que el proyecto del dispositivo para pacientes renales en el que trabaja es un ejemplo de esa articulación, ya que la tecnología fue desarrollada en el ámbito de la Universidad Nacional de La Plata y el Conicet junto con una empresa de base tecnológica, y la propiedad de la patente corresponde a las instituciones públicas y a la firma involucrada. "Yo creo que es una cuestión de tender puentes, ir juntos a la par en busca de un objetivo", afirmó. Destacó que esa cooperación permitió alcanzar en 2026 una instancia clave de la validación clínica del dispositivo y ahora debe avanzar por las etapas regulatorias y luego por el escalado y la producción, para lo que será necesario conseguir nuevas fuentes de financiamiento.

Tras haber desarrollado parte de su carrera en el exterior y regresar a la Argentina en 2008, sostiene que la ciencia debe procurar generar impacto más allá del ámbito académico. En su caso, ese compromiso adquirió una dimensión concreta por su pertenencia al sistema público como investigador del Conicet y docente universitario, ya que recordó que su trabajo es sostenido con recursos provenientes de los impuestos de la sociedad. "Creo que tengo un compromiso ético de que lo que haga en el laboratorio tenga que tener, en el mediano plazo, un impacto, tratar de mejorar la calidad de vida de esa gente que, en definitiva, me está pagando el sueldo", sostuvo.

Azzaroni reconoció que la investigación científica no siempre produce resultados inmediatos y que cada disciplina tiene sus propios tiempos. Sin embargo, consideró que la continuidad, el trabajo sostenido y la planificación permiten alcanzar objetivos que inicialmente pueden parecer lejanos. El Premio Fundación Bunge y Born 2026, además de reconocer su trayectoria, lo llevó a revisar ese recorrido y a valorar el vínculo entre ciencia y sociedad. En ese sentido, destacó que existe un reconocimiento social hacia la investigación y la tecnología en el país. "Creo que el común denominador de nuestra sociedad en Argentina valora la ciencia y la tecnología", afirmó y explicó que esa valoración constituye un elemento importante para sostener el desarrollo científico.

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Fuente: El Tribuno de Jujuy

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