Papas andinas, un tesoro alimenticio para diversificar la matriz productiva de Mendoza
Ampliar la biodiversidad agrícola es un importante desafío del siglo XXI. En Mendoza, el Programa de Papas Nativas del INTA crea y selecciona variedades de papas andinas adaptadas a nuestra región y promueve una cadena de valor que permita la conservación de un patrimonio natural…

Ampliar la biodiversidad agrícola es un importante desafío del siglo XXI. En Mendoza, el Programa de Papas Nativas del INTA crea y selecciona variedades de papas andinas adaptadas a nuestra región y promueve una cadena de valor que permita la conservación de un patrimonio natural y cultural y el crecimiento económico.
Plantación. Cultivo de papas andinas en Pareditas (San Carlos), que supero las 50 toneladas por hectárea.
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La pérdida de diversidad genética en los cultivos ha encendido las alarmas en todo el mundo, un capital de la humanidad está en riesgo. La erosión de variedades tradicionales, reemplazadas por pocas variedades comerciales, reduce la capacidad de los sistemas productivos para enfrentar plagas, enfermedades y los efectos del cambio climático. Organismos internacionales como la FAO, llevan más de veinte años advirtiendo sobre esta problemática. Hoy, mantener una alta biodiversidad agrícola no es solo una cuestión de conservación, sino una necesidad estratégica para construir sistemas productivos más sostenibles y resilientes.
Dentro de este escenario, las papas andinas ofrecen oportunidades singulares. La papa moderna, que conocemos desde niños y apreciamos en las verdulerías, es el tercer cultivo más importante para el consumo humano a nivel mundial y se cultiva en más de 150 países. Pero antes de que existieran las variedades comerciales, los pueblos andinos domesticaron y cultivaron infinidad de variedades de papas nativas, hace más de 7.000 años. Las papas nativas andinas, conocidas científicamente como Solanum tuberosum grupo Andigenum, fueron domesticadas en la región del lago Titicaca, entre Perú y Bolivia. Desde allí se extendieron hacia el norte hasta Venezuela, y hacia el sur hasta el norte de Argentina y Chile. En los Andes aún se cultivan miles de variedades diferentes, que no solo alimentan a las comunidades locales, sino que también sostienen su identidad cultural y son la base de su seguridad alimentaria.
Agrodiversidad. Alternativas para generar sistemas agrícolas resilientes. A) aumentar la diversidad de cultivos en las unidades productivas; B) aumentar la diversidad dentro de un cultivo.
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En Bolivia, las papas nativas ocupan entre el 70 y el 80% de la superficie cultivada con papa. En Perú, ese número alcanza el 30-40%. Sin embargo, en países como Argentina, Chile, Ecuador y Venezuela, la proporción es inferior al 5%. En nuestro país, las papas andinas forman parte de la agricultura familiar del Noroeste, principalmente en las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca y a pesar de su enorme potencial, se encuentran actualmente subutilizadas. Las papas andinas muestran una amplia variabilidad en la forma del tubérculo, el color, la textura y el sabor de la carne y la piel. Esta diversidad genética también genera una variabilidad sustancial en los contenidos nutricionales. En las últimas décadas se ha activado un necesario interés para potenciar y aprovechar estos recursos genéticos esenciales para la humanidad.
Las papas andinas nacieron en los valles de altura de los Andes subtropicales. Allí, los días son cortos durante todo el año, y las papas andinas están adaptadas a formar tubérculos en esas condiciones. Cuando se trasladan a latitudes más australes, como la región de Cuyo, donde los días son más largos, muchas de estas variedades no logran tuberizar o producen rendimientos muy bajos. Sin embargo, investigaciones previas demostraron que existe variabilidad en la respuesta al fotoperíodo (longitud del día) dentro del germoplasma de papas andinas. Es decir, entre los miles de variedades nativas, algunas pueden adaptarse a días más largos sin perder su capacidad productiva.
El Programa de Papas Nativas es un espacio en donde se conjuga el desarrollo de conocimiento y tecnología, a través de vínculos estratégicos público-privado, con aportes clave del sector emprendedor y gastronómico. Esta red de actores permitirá que los avances científicos lleguen a las mesas familiares
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El trabajo del INTA y Conicet Mendoza pone a la genética al servicio de la innovación y el desarrollo. Un plan de mejoramiento genético es imprescindible para alcanzar estos desafíos, ya que permite crear variedades que respondan a las necesidades productivas y ambientales de Mendoza y de otras provincias argentinas. Este es el principal objetivo del Programa de Papas Nativas del INTA Mendoza: seleccionar variedades que puedan cultivarse en latitudes más australes, con buenos rendimientos y adaptadas a nuestras condiciones. A su vez, se busca que estas variedades posean pulpa de color, lo que le otorga cualidades más nutritivas y saludables, y tangan altos contenidos de materia seca y bajos contenidos de azúcares reductores, características deseables asociadas a la industrialización de la papa en forma de chips, por ejemplo.
Mejoramiento genético. Familia de líneas experimentales del Programa de Papas Nativas del INTA, Mendoza. La madre, el padre y las hijas. A través de cruzamientos dirigidos se crean variedades nutricionalmente superiores.
Para ello, se obtienen variedades a través de polinizaciones controladas, imitando el trabajo de las abejas que vistan las flores, pero identificando cuál será la planta femenina y cuál la planta masculina. De las hijas surgidas de estos cruzamientos, se inicia un trabajo de selección en función de sus atributos benéficos para la salud, la producción de semilla pre-básica (de calidad sanitaria certificada) y su comportamiento agronómico a campo en diferentes localidades de la provincia.
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El Programa de Papas Nativas es un espacio en donde se conjuga el desarrollo de conocimiento y tecnología, a través de vínculos estratégicos público-privado, con aportes clave del sector emprendedor y gastronómico. Esta red de actores permitirá que los avances científicos lleguen a las mesas familiares, fomentando la diversificación productiva, la producción local, el consumo de alimentos saludables que integran naturaleza más cultura y, a través de la combinación de sabores, colores y texturas, el desarrollo de nuevas propuestas culinarias.
Flyer. Difusión de una jornada interdisciplinaria sobre la cadena de valor de la papa en Mendoza, una forma de adherir al Día Internacional de la Papa, impulsado por la FAO.
Aspiramos a que las verdulerías ofrezcan diversidad de papas y el consumidor tenga la opción y la información para elegir qué papa llevar para la comida que desea elaborar. La expansión del cultivo de papas andinas hacia regiones más australes en América no es solo una posibilidad científica-tecnológica; es una oportunidad concreta para fortalecer la seguridad alimentaria, mejorar la resiliencia frente al cambio climático y diversificar los sistemas productivos. En Mendoza, el INTA y Conicet trabajan para que las papas nativas, que alimentaron a los pueblos andinos durante milenios, sean protagonistas en nuestras mesas, conjugando historia, conocimientos ancestrales, ciencia, tecnología y trabajo colectivo.
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Además de las variedades desarrolladas por el Programa de Papas Nativas, un producto relevante que surgió de este ámbito creativo es el libro "Papas andinas y quinua. Origen, actualidad y recetas de los cultivos ancestrales sudamericanos", una obra colectiva editada por Ediunc que reúne el trabajo de investigadores, cocineros, productores y emprendedores. Esta publicación no solo documenta el conocimiento generado, sino que también visibiliza el valor cultural y gastronómico de estos cultivos ancestrales, promoviendo su consumo y revalorización.
Portada. La tapa del libro "Papas andinas y quinuas", editado por Ediunc y coordinado por Carlos Marfil.
(*) Carlos Federico Marfil es investigador de Conicet y coordinador del Programa de Papas Nativas del INTA Mendoza.
Producción y edición: MIguel Títiro - [email protected]
Fuente: Los Andes
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