Paraná, 200 años de una ciudad: dos siglos entre barrancas e historia
Un recorrido por el origen de Paraná, el patrimonio, las obras y las figuras que marcaron la identidad de la capital entrerriana a lo largo de dos siglos.

Un recorrido por el origen de Paraná, el patrimonio, las obras y las figuras que marcaron la identidad de la capital entrerriana a lo largo de dos siglos.
Paraná, 200 años de una ciudad: dos siglos entre barrancas e historia.
Paraná nunca fue fundada oficialmente. Surgió como un poblado de un grupo de colonos que vinieron de las costas de Santa Fe. En principio se llamó Baxada de la otra Banda del Paraná, nombre que se fue acortando hasta llegar al actual. Con el tiempo, el caserío se fue organizando, institucional y políticamente, hasta que la Asamblea del Año XIII le otorgó el rango de villa. Fue el 25 de junio de 1813. Fue Un 26 de agosto de 1826, éramos Paraná.
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Una ciudad que vive un idilio interminable con un río, una ciudad de calles angostas y sinuosas, y un paisaje que cambia los cien tonos de verde por un uniforme ocre de atardecer, una ciudad de esquinas coloniales y constantes recuerdos de los tiempos de Justo José de Urquiza. Una gran aldea atestada de barrancas que balconean sobre las aguas del río; una ciudad llena de historias, una ciudad de arquitectura rica y notable que se fue construyendo de a poco, paso a paso, como el pasar del tiempo.
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Como en toda ciudad, y Paraná también lo fue, es fiel testimonio del progreso urbano, ese progreso es urbano, social arquitectónico, artístico y paisajístico, y en ella se observan movimientos artísticos, estilos, modas y épocas y Paraná no escapa a esa metáfora, donde arquitectos y obras van contando el progreso, el avance, el transcurrir del tiempo.
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Entre Ríos es geográficamente una isla, sus ciudades tuvieron un aislamiento eterno y casi dominante hacia todo el Siglo XX. La necesidad de un vínculo terrestre se hizo cada vez más presente entre diversos actores de toda la región, fue entonces que los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos, ante la falta de interés del Gobierno Nacional, encontraron la forma de resolverlo sin esperar su consentimiento.
Raúl Uranga y Carlos Sylvestre Begnis, haciendo uso del artículo 107 de la Constitución, que permite a las provincias celebrar acuerdos parciales para diversos fines con recursos propios suscribieron, en junio de 1960, un tratado interprovincial para la construcción de un túnel carretero subfluvial. Además de destacada realización técnica, el Túnel Subfluvial es uno de los íconos de Entre Ríos y Santa Fe. El viaducto no sólo cumplió con el cometido de ponerle fin al aislamiento mesopotámico, sino que se constituyó en expresión de federalismo con una fuerte imagen identitaria que motorizó transformaciones de magnitud que cambió la tensión de crecimiento de las ciudades y modificó la organización del territorio provincial.
La imagen de la firma del tratado interprovincial entre Raúl Uranga y Carlos Sylvestre Begnis, en la ciudad de Santa Fe, fotografía publicada el 16 de junio de 1960.
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Benito Quinquela Martín, autodidacta, considerado uno de los pintores más populares del país, especialmente por sus imágenes portuarias que muestran la actividad, vigor y rudeza de la vida diaria en La Boca. Hijo de madre desconocida que lo abandonó en la Casa de Niños Expósitos, después fue adoptado por la familia Chinchella, dueños de una carbonería.
Luis Perlotti, de padre zapatero y madre modista. Trabajó como peón en varias fábricas, entre ellas la cristalería Rigolleau. Luego pasó a una ebanistería, donde aprendió el oficio, al tiempo que asistía a los cursos nocturnos de dibujo en Unione e Benevolenza y a los talleres de la Asociación Estímulo de Bellas Artes, donde preparó su ingreso a la Academia Nacional. Se vinculó con un grupo de artistas, entre ellos Quinquela Martín, e ingresó en el Ministerio de Agricultura, donde cumplió funciones de dibujante y tallista.
En Paraná, hay una obra de Quinquela Martín en el Museo Provincial de Bellas Artes y del escultor Luis Perlotti, la ciudad cuenta con varias obras: La Danza de la Flecha, donada por el Dr. Pedro E. Martínez en 1935 y ubicada en el Parque Urquiza, los relieves del basamento del mástil del rosedal del parque o la escultura a Don Francisco Bertozzi, ubicada en la Bajada del Rowing, el verdadero hacedor del pulmón verde de la ciudad, como así también innumerables bustos y placas, algunas de ellas en el Cementerio Municipal.
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En esta foto publicada en septiembre de 1932, se aprecia a Benito Quinquela Martín y a Luis Perlotti en una visita a Paraná. Se los ve posando en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.
En octubre de 1933, descendientes del General Eduardo Racedo llegaron desde Buenos Aires para participar de distintos homenajes que se le realizaron. El registro permite regresar sobre la vida y obra de Eduardo Racedo, un militar que a los 17 años ingresó al Batallón de Línea de Buenos Aires, en 1860. Actuó como soldado en la guerra contra el Paraguay y diez años después participó de la represión de los entreveros jordanistas.
Más adelante el destino lo llevó a la campaña patagónica, integrando los ejércitos de Julio Argentino Roca. En 1880 fue el año de la llegada de Roca al poder de la mano del Partido Autonomista Nacional, una alianza de provincianos que rompía con el círculo vicioso de partidos atrincherados en Buenos Aires. En Entre Ríos, Racedo constituiría la alianza roquista con el Partido Popular, corriente del "racedismo" que lo llevaría a la Gobernación.
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El año 1883 fue el de Racedo; el de la reforma constitucional con logros como las autonomías municipales y la creación del Consejo General de Educación con un régimen educativo gratuito, laico y obligatorio. Promovió el poblamiento de la provincia mediante la expansión de la colonización agrícola y amplió las redes ferroviarias. En Paraná el boulevar que pasa frente al ferrocarril también fue bautizado con el nombre del Gobernador. Y para completar el homenaje, en 1938 sobre una de las plazoletas se erigió un busto obra del notable escultor entrerriano Israel Hoffman (ausente, ya que manos anónimas lo sustrajeron hace algunos años). Obra de arte en una arteria de tradicionales adoquines.
El Parque fue inaugurado en un principio como Plaza Urquiza, el 24 de diciembre de 1895. Tiempo más tarde, durante la Intendencia de Don Francisco Bertozzi se le da la fisonomía actual contando con 44 hectáreas divididos en tres niveles Costanera Alta, Media y Baja.
La actividad laboral o profesional era de lunes a viernes, los hombres en sus actividades comerciales, agrícolas, políticas o profesionales y las mujeres en sus quehaceres hogareños y de vez en cuando cuestiones sociales, pero los días domingo, para las familias destacadas de la ciudad hacia 1930 había una actividad muy característica, el tradicional y casi obligado paseo de domingo por el Parque Urquiza, imagen de paseo de domingo, agosto de 1935.
El progreso es un instrumento para la construcción de identidad de las ciudades, que mira al futuro, este año Paraná, cumple 200 años, y así la homenajeamos desde UNO.
Fernando Ponce / Especial para UNO
Fuente: UNO Entre Ríos
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