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"Pensando en este mes de agosto en la Puntanidad"

En un mes cargado de historia, la historiadora Leticia del Carmen Maqueda reflexiona sobre uno de los rasgos que nos definen como pueblo.

Por El Diario de la República4 min de lectura
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“Pensando en este mes de agosto en la Puntanidad”
“Pensando en este mes de agosto en la Puntanidad” · Foto: El Diario de la República

"¿Han notado que pareciera haber una intencionalidad de no utilizar en estos días el término Puntanidad y reemplazarlo con otras expresiones? Si detrás de ello existe un prejuicio pensando que, porque en la gestión anterior se exaltó este término, el mismo tiene connotación política, me parece que es no haber entendido que la Puntanidad está más allá de las batallas políticas.

Tiene que ver con nuestra esencia, tiene que ver con lo que somos desde el mismo momento de nuestro nacimiento como pueblo en estas tierras. Genera un sentimiento entrañable. Silenciarla es grave, porque es como si quisiéramos borrar la memoria que nos permite entender lo que somos.

El mes de agosto está siempre especialmente cargado del espíritu de la Puntanidad. Ya sea porque la fecha que nos recuerda a San Martín conlleva necesariamente el recuerdo de nuestro pueblo entregándose a la causa de la libertad de América, o bien porque recordamos y festejamos el inicio de nuestra existencia.

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Es un mes en que, más que hechos, celebramos el espíritu que nos hermana como pueblo y a ese espíritu le llamamos Puntanidad. Si nos detenemos a pensar en ella veremos que guarda nuestros rasgos identitarios que se expresan histórica y culturalmente a través de lo que somos y nos configuran como puntanos.

Voy a referirme a la hospitalidad solidaria como rasgo perteneciente a lo que llamamos Puntanidad.

Los puntanos nacimos en un espacio dilatado y desolado. La ruta que iba del Atlántico al Pacífico nos atravesaba. "La Travesía" le llamaban a ese camino abierto en el desierto que unía San Luis con Mendoza. Allí estaba nuestra gente, en la pequeña ciudad aislada, luchando con empecinamiento por seguir existiendo en ese lugar, con la gran explanada de tierra que era nuestra Plaza Mayor, con las casas de barro y paja, con el viento y la sequía y también con los huertos con higueras y durazneros escondidos detrás de las tapias.

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Es posible que esta soledad en la que germinaba la Puntanidad, haya hecho de la hospitalidad un valor y un rasgo distintivo. La nuestra siempre fue una hospitalidad solidaria, es decir que hacía suya la necesidad del otro. El que llegaba era recibido, tenía a pesar de la pobreza de los habitantes un jarro de agua fresca, un techo donde cobijarse de la lluvia, del viento o de los peligros de la noche, un lugar junto al fogón. La ciudad hospitalaria era para el que llegaba la posibilidad de la sobrevivencia en aquellos viajes sin tiempo.

Este espíritu de hospitalidad solidaria con el viajero que llegaba se fue transmitiendo de padres a hijos como rica e hidalga herencia que configura nuestro perfil humano. Hoy, a pesar de los cambios profundos por los que pasa nuestra sociedad, esta seña de identidad puntana persiste, acaso como una tímida brasa encendida.

El puntano es amable y acogedor con el que llega, le hace generosamente lugar al forastero, le ofrece ayuda si la necesita, se solidariza con su necesidad, lo acoge, y le brinda con orgullo aquello que le es propio y le identifica. Muestra la Provincia, descubre sus bellezas, habla con orgullo de sus avances.

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En nuestros campos y poblados del interior, se conserva esta solidaria hospitalidad con más fuerza que en la ciudad. Si caminando por la sierra, o por el campo abierto se llega a una humilde casa, la hospitalidad es lo primero que se brinda.

Con seguridad ofrecerán la mejor silla, el mate mejor cebado, las tortas con chicharrones recién horneadas y los gestos de esas gentes sencillas, con su hablar parco y sus silencios, con sus ropajes humildes, son una magnífica y enorme lección de dignidad y señorío puntano.

Bellamente y con música de guitarra, nuestro poeta y compositor Luciano Marcos "Chango" Arce, en su canción "De nuevo a San Luis" lo expresa hermosamente cuando dice:

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Viajero que llegas a mi tierra linda

está bienvenida tengo para ti;

Un canto nativo, agreste homenaje,

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como es el paisaje de nuestro San Luis.

Si buscas sosiego a tu alma cansada

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o te trae tan solo la curiosidad;

la puerta está abierta, no importa tu raza,

estás en tu casa, ya puedes entrar.

Estribillo

Y cuando nos digas adiós o hasta siempre

llévalo presente viajero feliz;

que de tus semillas hallarás las mieses

cuando tu regreses de nuevo a San Luis.

Quienes nos visitan nos recuerdan por este rasgo tan propio nuestro porque la solidaria y digna hospitalidad es Puntanidad".

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Fuente: El Diario de la República

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