¿Pierde valor la familia? Una investigación reveló profundos cambios entre quienes deciden no tener hijos
El estudio planteó un aumento de quienes no tienen esto como proyecto de vida, especialmente entre jóvenes. Además, diferencias entre varones y mujeres.

El estudio planteó un aumento de quienes no tienen esto como proyecto de vida, especialmente entre jóvenes. Además, diferencias entre varones y mujeres.
El valor de la familia: una investigación revela un cambio en la concepción de la paternidad y la maternidad, especialmente entre los jóvenes. Imagen creada con IA
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Una investigación de la Universidad Austral reveló un profundo cambio en la manera en que los argentinos conciben la maternidad, la paternidad y la familia, lo que lleva a plantearse si esto ha perdido valor, en particular para las generaciones jóvenes.
El Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad presentó los resultados de su trabajo investigativo sobre familia en Argentina. En un contexto de descenso de la natalidad sostenido y acelerado los últimos años, un equipo de investigadoras pudo identificar los cambios de visión que atraviesan a las generaciones más jóvenes y determinan que menos de la mitad de los argentinos hoy considere importante tener hijos. Un indicador que baja a 3 de cada 10 entre las personas en edad reproductiva.
La manera en que los argentinos conciben la maternidad y la paternidad está experimentando una transformación profunda. Después de 25 años de seguimiento, el estudio sobre familia en Argentina identifica un cambio sostenido en el lugar que ocupa la decisión de tener hijos dentro de los proyectos de vida. Según las investigadoras del Observatorio, estos cambios en las actitudes y valores ayudan a comprender un fenómeno que excede la coyuntura económica.
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Si bien la caída de la natalidad responde a múltiples factores, los resultados muestran que las transformaciones culturales en torno a la familia, la autonomía personal y los proyectos de vida constituyen una dimensión clave para interpretar la evolución demográfica del país. El dato más significativo es la fuerte disminución en la importancia atribuida a la maternidad y la paternidad como componentes de una vida plena. Mientras que en 2015 el 77% de los argentinos consideraba muy importante tener y criar hijos, en 2025 esa proporción descendió al 46%, el nivel más bajo registrado desde que comenzó la serie en el año 2000. La disminución de la natalidad, además, se observa en todas las jurisdicciones del país, aunque con distinta intensidad, lo que confirma que se trata de una tendencia nacional y no de un fenómeno localizado.
Un estudio de la Universidad Austral reveló un profundo cambio en la manera en que los argentinos conciben la maternidad y la paternidad, lo que lleva a plantearse si la familia ha perdido valor, en particular para las generaciones jóvenes.
El cambio es particularmente marcado entre los jóvenes. Solo el 34% de las personas de entre 18 y 34 años considera que tener hijos es muy importante para una vida plena, lo que refleja una redefinición de las prioridades y expectativas de las nuevas generaciones.
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La investigación también exploró, por primera vez, las motivaciones de quienes no tienen hijos y no desean tenerlos. El dato más relevante es que la principal explicación ya no aparece asociada a restricciones externas, como el plano económico, sino a una definición personal del proyecto de vida: el 57,3% respondió que tener hijos simplemente no forma parte de sus planes. Esa razón se ubica por encima de otros motivos también significativos, como no tener una pareja estable (38,2%), preferir viajar o vivir otras experiencias (32,6%) o priorizar el desarrollo profesional o los estudios (30,3%).
Además, el 22,5% mencionó el contexto mundial actual -ambiental, social, político o económico- como un factor que influye en la decisión de no ser padre o madre. En conjunto, estos datos muestran que la decisión de no tener hijos no puede explicarse solo por dificultades económicas o por la falta de condiciones materiales. La encuesta sugiere un cambio más profundo: para una parte de la población, la maternidad y la paternidad dejan de ser una forma de realización personal y pasan a ser una opción más que debe competir con otros proyectos personales, profesionales y vitales.
Parados ante este escenario, hay una pregunta que surge casi inevitablemente: ¿hay una pérdida de valor de la institución familiar o simplemente estamos ante un cambio de su estructura?
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"Quizás esperábamos encontrar que la caída en el deseo de tener hijos estuviera acompañada por una disminución en la valoración de la familia. Sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario", afirmaron de manera categórica.
"La vida familiar continúa siendo, por amplio margen, la principal fuente de satisfacción personal para los argentinos, muy por encima del trabajo, el desarrollo profesional o los vínculos sociales", afirmaron.
La vida familiar continúa siendo, por amplio margen, la principal fuente de satisfacción personal para los argentinos, según una investigación. Imagen creada con IA
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Por eso, dijeron que se puede sostener que no se trata de una crisis del valor de la familia. "Lo que parece haberse transformado es la manera en que las personas imaginan construir ese proyecto familiar y el lugar que ocupa la parentalidad dentro de él", observaron.
En otras palabras, la familia continúa siendo profundamente valorada, pero convertirse en madre o padre ya no se percibe necesariamente como un componente indispensable de la realización personal o del bienestar familiar.
En este plano marcaron que este resultado plantea una reflexión muy interesante: "Quizás durante mucho tiempo hemos hablado de la parentalidad principalmente desde sus exigencias y responsabilidades, pero menos desde su capacidad para transformar positivamente a las personas". Y agregaron: "Ser madre o padre implica aprender a salir de uno mismo, desarrollar la responsabilidad, la entrega y el cuidado del otro, de trascender. Son experiencias que enriquecen profundamente la vida humana y que tal vez hoy necesitan volver a ocupar un lugar en la conversación pública".
Cabe preguntarse si se trata de un cambio general o si obedece más a inquietudes propias de algún género. Ante esto, las investigadoras señalaron que hay un poco de las dos cosas: si bien es un proceso que atraviesa a la generación, también se identifican diferentes motivaciones entre varones y mujeres.
"El primer hallazgo es, paradójicamente, una coincidencia. El principal motivo para no tener hijos —"no forma parte de mi proyecto de vida"— aparece con una frecuencia muy similar entre hombres y mujeres. Esto sugiere que el cambio cultural que observamos no es predominantemente femenino ni masculino, sino que atraviesa a toda una generación y que se profundiza en las generaciones más jóvenes", analizaron las investigadoras a cargo del trabajo. Se trata de Lorena Bolzon, Victoria Bein, Dolores Dimier y María Sol González, quienes conversaron con Los Andes sobre el escenario.
Pero las diferencias aparecen al analizar las razones específicas. Las mujeres mencionan con mayor frecuencia cuestiones vinculadas con la edad reproductiva y los límites biológicos, mientras que en la muestra los varones refieren relativamente más motivos relacionados con la independencia personal, la incertidumbre económica y la decisión de la pareja.
Las investigadoras señalaron que estos resultados son consistentes con la evidencia internacional, que muestra que hombres y mujeres recorren trayectorias diferentes hacia decisiones de ser padres similares, condicionadas por experiencias de vida, expectativas sociales y roles de género distintos.
"Sin embargo, el dato más relevante no son esas diferencias, sino la coincidencia de fondo. En ambos casos observamos que la parentalidad ha dejado de ocupar el lugar central que tuvo durante generaciones dentro del proyecto de vida y pasa a competir con otras formas de realización personal", subrayan las expertas.
"Esto nos invita nuevamente a preguntarnos si estamos logrando transmitir el enorme valor humano de convertirse en madre o padre", apuntaron. Y en ese sentido, se refirieron a lo que implica tener hijos en la vida de las personas: "La parentalidad no es únicamente una decisión de engendrar vida; también constituye una experiencia de crecimiento personal y de construcción de vínculos que enriquece profundamente a quienes la viven".
Asimismo, comienzan a cobrar relevancia nuevas preocupaciones vinculadas al contexto global. Uno de cada cuatro encuestados que no desea tener hijos menciona la incertidumbre ambiental, política o social como uno de los motivos que influyen en esa decisión. Las investigadoras del observatorio señalan que estos resultados no implican una pérdida de valor de la familia como institución.
Lo que parece estar cambiando es el lugar que ocupa la parentalidad dentro de los proyectos de vida: deja de ser una expectativa compartida por la mayoría para convertirse, cada vez más, en una decisión individual. En un país que atraviesa una transición demográfica caracterizada por la caída sostenida de la natalidad y el envejecimiento de la población, estos cambios en las actitudes hacia la maternidad y la paternidad aportan nuevos elementos para comprender esa transformación.
Fuente: Los Andes
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