Saltar al contenido principal

¿Por qué persisten dudas sobre el rumbo de la Argentina?

La debilidad de la actividad económica, la caída del consumo y la incertidumbre electoral condicionan las expectativas sobre la marcha del Gobierno. Los analistas hacen advertencias.

Por Marcelo Aguaysol5 min de lectura
Compartir
¿Por qué persisten dudas sobre el rumbo de la Argentina?
¿Por qué persisten dudas sobre el rumbo de la Argentina? · Foto: La Gaceta

Resumen para apurados

¿Por qué la incertidumbre se posiciona como la principal preocupación de los argentinos? El Índice de Confianza en el Gobierno, elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, continúa en niveles débiles y, pese a registrar una mejora del 0,9% en octubre, se mantiene en valores que, según indica GMA Capital, se asocian con una probabilidad de reelección de Javier Milei del 39,1%. Sin embargo, hay un aspecto que distingue este episodio de otros períodos de incertidumbre: la corrección de los activos convive con un tipo de cambio relativamente flat (calmo, sin grandes cambios). Por ahora, el ajuste se concentra en la ampliación del canje y los mayores spreads soberanos, mientras que el dólar se mantiene relativamente al margen, una divergencia que resulta especialmente llamativa frente a las presiones cambiarias que llegaron desde el país vecino, subraya esa entidad.

La ausencia de catalizadores viene quedando en evidencia a partir del fuerte y sostenido castigo a las cotizaciones de los activos financieros locales. "Ni siquiera aquellos datos macro más positivos, sobre todo en esta etapa -como el superávit comercial y el sostenimiento del ancla fiscal en el tiempo, más allá del desafío que implica un menor dinamismo de la recaudación-, logran actuar como catalizadores", señala el economista Gustavo Ber. El avance en el proceso de desinflación también se percibe como un importante logro, pero ya no es novedad. Incluso, no son pocos los economistas que privilegiarían darle más aire a la actividad y, para ello, se inclinarían por una política monetaria más laxa, aun a riesgo de elevar un poco la evolución de los precios a corto plazo, ya que priorizan en esta etapa darle sustentabilidad social al modelo, que enfrentará un serio test en las urnas el año próximo. Desde la micro, acota el analista bursátil, se sigue repitiendo la dinámica de una sólida marcha en los sectores ganadores: energía, minería y campo. En cambio, para los sectores rezagados (industria, construcción y comercio), intensivos en mano de obra, sigue siendo difícil ofrecer señales más alentadoras.

Hoy en la Argentina conviven un boom de dólares y una economía que no arranca. La combinación de precios internacionales favorables y cantidades exportadas récord, fundamentalmente en energía, minería y agro, a la que se suman los dólares de las colocaciones de deuda de empresas y provincias, permite al Banco Central (BCRA) comprar reservas y administrar el tipo de cambio, señala Marina Dal Poggetto, economista y directora de EcoGo. Sin embargo, ese impulso no alcanza para traccionar la demanda doméstica. El EMAE de agosto se ubicó 2,4% por debajo del pico de febrero de 2025 y, de mantenerse en estos niveles, la economía caería 0,2% en 2026, sin arrastre para 2027. "El problema es que la decisión de utilizar el dólar como ancla para bajar la inflación, en una economía donde la inercia de los precios, fundamentalmente de los servicios regulados y otros servicios, sigue corriendo por encima del promedio, genera un ajuste deflacionario que comprime los presupuestos de las familias y los balances de las empresas en sectores transables", desarrolla la profesora de Economía en IAE Business School. La caída de la demanda afecta a su vez la recaudación, obligando a profundizar el ajuste del gasto para sostener el equilibrio fiscal. Las exportaciones netas crecen, pero no alcanzan para compensar un consumo trabado, una inversión demorada (la del RIGI, mientras el resto de la economía opera con capacidad ociosa y baja rentabilidad y obra pública que no tracciona) y una masa salarial que sigue cayendo frente a la destrucción de empleo formal. "La reforma laboral creó 84.000 puestos de trabajo entre mayo y agosto, pero en el mismo lapso la economía destruyó 1,5 veces más empleos viejos, con los impactos implícitos sobre la recaudación de la seguridad social a la que desde diciembre se le suma el desvío de aportes al FAL", puntualiza Dal Poggeto.

Los desacoples monetarios se suceden en la previa al año electoral. Esa elección agrega una dificultad adicional. Todavía no conocemos los candidatos ni las reglas del calendario electoral, pero el mercado ya diferencia y asigna probabilidades a escenarios de continuidad y cambio, indica la economista. La incertidumbre no pasa sólo por el resultado, sino por cómo se financia la transición de pesos y dólares frente a la concentración de vencimientos y cuál sería la combinación de tipo de cambio, tasas y controles en caso de cambio, expone. De todas maneras, Dal Poggetto expresa que la Argentina tiene hoy una ventaja que no tuvo en muchas de sus crisis anteriores: una oferta estructuralmente creciente de dólares. "Pero mientras la incertidumbre financiera impida coordinar una baja de las tasas de interés, el ajuste deflacionario seguirá condicionando la actividad, retroalimentando la incertidumbre electoral y la dinámica", acota.

Las elecciones se anticiparon y el mercado ha reaccionado con incertidumbre. A eso se suman los factores externos, como el precio del petróleo, el resultado favorable a Lula Da Silva en Brasil y ahora los comicios estadounidenses, todos ellos con impacto en la Argentina. Frente al cúmulo de situaciones que, generalmente en los años electorales impacta en la cotización del dólar, el gobierno nacional pretende evitar las turbulencias de 2025, cuando se produjo una corrida cambiaria que provocó un marcado aumento de la tasa de interés. La gestión destaca toda la artillería de dólares de la que dispone para combatir una eventual corrida, afirma Eduardo Fracchia, profesor de Economía en IAE Business School. El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent también forma parte de esta historia, ya que su intervención fue clave en 2025; lo ideal, obviamente, es que el Tesoro estadounidense no tenga que hacerlo, agrega el economista. Además, el gobierno debe afrontar una serie de vencimientos de deuda, que presentó en una conferencia de prensa y que constituyen un tema dinámico. Todavía no puede acceder al mercado internacional, algo que se complicó aún más con la suba del riesgo país de 400 a 750 puntos en los últimos meses. La última suba se asocia al contagio de las elecciones en Brasil; las anteriores responden a la caída en la popularidad del presidente, el estancamiento de la economía, el bajo nivel de compras de dólares para fortalecer las reservas y la incertidumbre del contexto internacional. En definitiva, 2027 será un año exigente para la macro, muy marcado por las elecciones, finaliza Fracchia.

Fuente: La Gaceta

  • #economia
  • #por
  • #persisten
  • #dudas
  • #sobre
  • #rumbo
  • #argentina
  • #tucuman

Te puede interesar

Newsletter Pulso Federal · Diaria

La radiografía política y económica del país, todos los días en tu casilla.

Análisis federal, indicadores y la mirada del interior sobre la agenda nacional. Para tomadores de decisión, periodistas y ciudadanos exigentes. Sin spam.

Te suscribís y podés cancelar cuando quieras.