Precarización laboral: perder un empleo formal y pasar al cuentapropismo implica ganar hasta 28% menos
Los trabajadores que dejaron un puesto registrado en el sector privado y pasaron a la informalidad sufrieron una fuerte caída de sus ingresos reales. El deterioro fue aún mayor entre quienes se volcaron al cuentapropismo, según un análisis de C-P Consultora basado en datos de la EPH.

Resumen para apurados
La pérdida del empleo formal no solo aumenta el riesgo de quedar desocupado. Para muchos trabajadores, conseguir una nueva ocupación implica también aceptar un ingreso menor y condiciones laborales más precarias. Un análisis de C-P Consultora mostró que quienes abandonaron un puesto registrado del sector privado y se refugiaron en la informalidad sufrieron una caída significativa de sus ingresos reales.
El deterioro fue particularmente fuerte entre quienes pasaron al cuentapropismo: sus ingresos reales se redujeron cerca de un 28%. Entre quienes consiguieron un empleo asalariado no registrado, la pérdida alcanzó el 14%, mientras que quienes lograron ingresar al sector público resignaron alrededor de un 5% de su poder adquisitivo.
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El estudio, realizado sobre la base de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), permite observar cómo la informalidad funcionó como una especie de refugio frente a la destrucción de puestos formales, evitando que una mayor cantidad de trabajadores pasara directamente a la desocupación.
Los datos oficiales muestran el deterioro del mercado laboral. La tasa de desempleo pasó del 6,9% en el primer trimestre de 2023 al 7,8% en el mismo período de 2026, mientras que la informalidad avanzó del 40,8% entre enero y marzo de 2024 al 44,2% en 2026, según el INDEC.
En paralelo, de acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo, se perdieron 235.419 puestos de trabajo, una magnitud comparable con la registrada durante la crisis laboral de 2018-2019.
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La expansión del empleo informal permitió absorber parte de los trabajadores que dejaron puestos registrados. De esta manera, el deterioro del mercado laboral no se reflejó únicamente en un aumento de la desocupación, sino también en un cambio en la calidad y en los ingresos de los empleos disponibles.
Entre los trabajadores que tenían un empleo asalariado privado registrado y al año siguiente pasaron a otra modalidad laboral, el destino fue diverso.
26% consiguió un empleo en el sector público.
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47% pasó a un trabajo asalariado no registrado.
27% se convirtió en cuentapropista.
Sin embargo, ninguna de estas alternativas permitió igualar las condiciones de ingreso que tenían en el empleo formal privado.
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El grupo que logró una mejor evolución fue el de quienes consiguieron otro puesto registrado en el sector privado. En esos casos, los ingresos reales aumentaron 2%.


"Solo lograron sostener sus ingresos quienes pudieron seguir teniendo un empleo registrado en el sector privado", señalaron desde C-P Consultora.
El deterioro más marcado apareció entre quienes pasaron al trabajo por cuenta propia. Los trabajadores que abandonaron un empleo formal privado y se transformaron en cuentapropistas sufrieron una caída real de ingresos del 28%.
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La situación también fue negativa para quienes ya tenían empleos no registrados y luego pasaron al cuentapropismo: en ese caso, la reducción llegó al 20,9%.
El dato contradice, al menos en términos de ingresos, la idea de que el emprendedurismo constituye necesariamente una vía de progreso económico. Para una parte de los trabajadores, el cuentapropismo aparece como una alternativa ante la pérdida del empleo asalariado y no como una elección vinculada con una mejora en las condiciones laborales.
El sector público tampoco funcionó de la misma manera para todos los trabajadores.
Quienes llegaron desde un empleo asalariado privado no registrado lograron mejorar sus ingresos reales en 11,9%. En cambio, los trabajadores que provenían de un empleo privado registrado tuvieron una caída del 5,4%, mientras que los cuentapropistas que ingresaron al sector público resignaron un 4,8%.
El resultado muestra que el deterioro salarial atravesó distintas modalidades de empleo, aunque con diferente intensidad.
C-P Consultora también planteó que las modificaciones en materia laboral podrían haber contribuido a una mayor rotación de trabajadores, especialmente en un contexto de baja actividad económica.
Según el análisis, en un escenario caracterizado por capacidad ociosa, menores ventas y caída de la producción, una mayor facilidad para desvincular trabajadores puede acelerar la destrucción de puestos formales.
La consultora también sostuvo que una reducción de los costos de contratación podría incentivar a determinadas empresas con alta rotación a realizar más desvinculaciones y reducir la antigüedad promedio de sus empleados.
De esta manera, el mercado laboral atraviesa una doble transformación: menos empleo formal y más trabajadores que encuentran en la informalidad o el cuentapropismo una salida para evitar el desempleo, aunque con un costo significativo sobre sus ingresos.
Fuente: La Gaceta
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