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Quedó embarazada terminando un proceso oncológico, en medio de una menopausia química y con 40 años: La patóloga lloraba

Belén Coria tiene 48 años y dos hijos. A los 36 años descubrieron que tenía cáncer de mama y luego de atravesar oncología y una mastectomía, los médicos le dijeron que ya no volvería a ser madre. A los 40 y cuando estaban a punto de extirparle los ovarios y el útero, llegó el milagro de Lucía.

Por María Agostina Montaño4 min de lectura
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Quedó embarazada terminando un proceso oncológico, en medio de una menopausia química y con 40 años: La patóloga lloraba
Quedó embarazada terminando un proceso oncológico, en medio de una menopausia química y con 40 años: La patóloga lloraba · Foto: Tiempo de San Juan

Cuando Belén Coria tenía 36 años le diagnosticaron cáncer de mama. Ya era mamá de Juan Cruz  y, por eso, no le interesó congelar óvulos cuando se lo sugirieron. Los médicos sabían que después de la quimioterapia y teniendo en cuenta que ya tenía 40 años cuando terminó el tratamiento, ya no iba a poder ser madre otra vez o, al menos, eso creían.

"No sé para qué hacemos tantos planes", dice Belén Coria (48) y se ríe. A los 40 llegó a su vida Lucía, luego de que los médicos que la trataron por su cáncer de mama le dijeran que ya no era posible para ella embarazarse y se enteró recién a los 5 meses de gestación. "Este bebé es un milagro", le dijo la patóloga y se largó a llorar en plena ecografía.

Es que Belén ya había atravesado una larga quimio y una mastectomía. El proceso había durado unos dos años y cuando se enteró de que estaba embarazada llevaba 3 años en remisión. Además. estaba a punto de someterse a una cirugía en la que le iban a extraer los ovarios y el útero.

"Me acuerdo el día que me indicaron que me sacara el útero y los ovarios. Hice un duelo interesante porque ahí es como que me di cuenta que no iba a poder ser mamá. Porque, bueno, sobre todo en mi tipo de cáncer, que tuvo un origen hormonal, se tiene que anular toda actividad hormonal", detalló. De hecho, cuando se embarazó de Lucía, se inyectaba una droga cada 21 días que tenía como objetivo "anular cualquier tipo de actividad hormonal, más drogas por vía oral", relató.

La fecha para su cirugía era el 19 de marzo, los análisis prequirúrgicos ya estaban hechos y el 9, en un viaje a Buenos Aires, aprovechó para hacerse un último estudio con su médico en el Hospital Austral. Es que Belén ya sentía que algo no estaba bien y reconoció que tenía "mucha sintomatología", pero que jamás imaginó que podía tratarse de un embarazo.

Me acuerdo el día que me indicaron que me sacara el útero y los ovarios. Hice un duelo interesante porque ahí es como que me di cuenta que no iba a poder ser mamá.

"Acá hay un bebé enorme", le dijo la ecografista. La patóloga que estaba presente empezó a llorar y ella no entendía nada de lo que pasaba. En ese momento, ocurrió algo muy significativo para Belén que hoy tiene otro significado. "Mirá, Patología Mamaria en el Austral está en el subsuelo y Obstetricia está en el sexto piso. Y a mí ese día me subieron al sexto piso. Y yo después lo pensé con el tiempo y digo: fue como que toqué fondo y salí", aseguró.

De regreso en San Juan, Belén tuvo que contarle  a su familia y a Álvaro, su pareja, que en cuatro meses iba a llegar Lucía. "Todos lloraban y me abrazaban, pero también había preocupación por mi salud.

Mirá, Patología Mamaria en el Austral está en el subsuelo y Obstetricia está en el sexto piso. Y a mí ese día me subieron al sexto piso. Y yo después lo pensé con el tiempo y digo: fue como que toqué fondo y salí

"Yo pensé en mí. Yo dije, estoy hasta las pelotas de cáncer, tengo todo tomado... Hace 5 meses que tengo una revolución hormonal en mi cuerpo", reconoció. Pero la historia fue otra para Belén.

Lucía nació en julio de 2018, hoy tiene 8 años y para Belén cambió por completo la edad que tenía sobre la maternidad.

"Mi modo de ser mamá a los 40 fue muchísimo más consciente que a los 30. Soy más consciente de lo milagros que es tener un hijo. Con Juan estuve llena de preguntas, de dudas. Con Lucía es un 'gracias' permanente. Hoy miro para atrás y digo: 'Mirá todo lo que hice'", reflexionó.

Hoy, además de Juan Cruz y Lucía, Belén también tiene dos hijastros. "También soy madrastra con Vicente y Pedro, los hijos del primer matrimonio de Álvaro, mi pareja. Hoy tengo una familia ensamblada hermosa", contó con orgullo.

A sus 48 años, Belén mira hacia atrás con la tranquilidad del "auto-homenaje" y el orgullo de quien ha atravesado tormentas profundas para edificar un su presente.

El proyecto de juventud que imaginaba  como una pintora solitaria viviendo en Zonda quedó atrás para dar lugar a una familia numerosa y ensamblada.

La llegada de su hija Lucía no solo desafió los límites de la medicina oncológica, sino que le enseñó a vivir la maternidad a los 40 años desde la plena consciencia de lo milagroso y lejos de intentar controlar el futuro o proyectar a diez años, su mayor aprendizaje fue aprender a abrazar la incertidumbre.

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Fuente: Tiempo de San Juan

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