Quién es el empresario porteño que quiere hacer un polo pistachero en San Juan y la novedosa idea que propone
Juan Ignacio Ponelli siguió el camino de la tradición familiar en el sector del agro y creó Agrofides, una apuesta al pistacho sanjuanino. Lo combinó con su experiencia ejecutiva en multinacionales y le aplicó una lógica financiera inédita.

Nació en Buenos Aires un setiembre de hace 46 años, estudió en paralelo Comercio Internacional y Abogacía, se perfeccionó con estudios superiores en Estados Unidos y durante 5 años recorrió 25 países de África al frente de una multinacional. Ahora, desde Sarmiento, en el sur sanjuanino, Juan Ignacio Ponelli impulsa un negocio para inversores con el pistacho.
"Soy inquieto y cuando veo un tema que me interesa y empiezo a estudiarlo me obsesiono. No paro hasta llegar al fondo de la cuestión", dijo a Tiempo de San Juan al explicar por qué un porteño llegó a estas tierras atraído por el lucrativo "oro verde" sanjuanino con el que quiere atraer inversores y desarrollar un polo productivo.
Del África a San Juan
Ponelli es licenciado en Comercio internacional y abogado, con posgrado en Derecho de Petróleo y Gas y máster en Negocios y Finanzas en la Universidad de Northwestern, en Chicago. Su carrera profesional se desarrolló en África, donde trabajó en Ruanda, Kenia y Sudáfrica como gerente general de la empresa tecnológica Positivo BGH. "Puse en marcha tres fábricas y lideré equipos de más de 100 personas. Más tarde ocupé el cargo de CEO global de la compañía", recordó. "Me fui con mi mujer y volví con dos hijos", agregó.
De regreso a Argentina a mediados de 2019 y en medio de la pandemia del Covid, se planteó una hipótesis de negocio vinculada con el agro y el único que encajó fue el pistacho.
Un dato antes de seguir con la historia: esta combinación entre el mundo corporativo y el campo no es casual, lo tiene en la sangre: sus bisabuelos, inmigrantes libaneses se instalaron en Misiones y trabajaron con aserraderos, luego su abuelo se dedicó a la forestación de pinos, y sus padres y él y sus hermanos están vinculados a la producción de pulpa de papel y a la ganadería. Ese recorrido terminó confluyendo en San Juan.
Por qué eligió el pistacho
La apuesta de Ponelli por el pistacho comenzó a tomar forma en 2018. Jura que no fue una decisión vinculada a una moda, sino el resultado de una búsqueda de un modelo productivo que pudiera combinar alimentos, tierra y una estructura empresarial de largo plazo.
Primero, buscó un cultivo de bajo riesgo relativo productivo. Luego que tuviera variables productivas que pudieran ser controladas. Y ahí también el pistacho encaja perfectamente: se tiene trazabilidad sobre la planta, hay ingeniería y tecnología aplicada desde la semilla, entrega producción de frutos probada. El agua además se administra mediante sistemas de riego por goteo, lo que permite planificar también la plantación. Y como broche de oro, la enorme demanda mundial sobre este fruto seco, que viene creciendo desde hace más de dos décadas y cuya oferta no puede aumentar rápidamente. Una plantación de pistachos puede empezar a dar frutos a los 5 o 7 años y entra en producción plena a los 15 años. Eso es una barrera ante la aparición rápida de nuevos competidores.
Con todos esos argumentos, Ponelli creo la firma Agrofides y comenzó a desarrollar su proyecto en Cochagual, Sarmiento. Actualmente, la empresa cuenta con unas 110 hectáreas de pistachos plantadas y en desarrollo con capital propio. La actividad se complementa con otros cultivos, entre ellos tomate para industria y semilla de cebolla.
La idea que busca sumar inversores
El próximo paso de Ponelli es ampliar la superficie implantada y para eso estructuró "Pistachos La Memita", un fideicomiso que se desarrollará en un campo ubicado junto a la finca que la empresa ya posee en Sarmiento. La propuesta cambia la forma tradicional de pensar una inversión agrícola.
En lugar de comprar una parcela determinada y hacerse cargo individualmente de su producción, el inversor adquiere una participación sobre el proyecto completo. De esta manera, todas las hectáreas forman parte de una misma unidad productiva, explicó.
La empresa plantea que este sistema permite trabajar a mayor escala y evita algunas de las dificultades que pueden aparecer cuando se dividen los campos en pequeñas parcelas, como la administración de los derechos de agua, el manejo de la maquinaria o la organización de las tareas agrícolas.
Agrofides también se ocuparía de todo el proceso: desde la compra de la tierra y la instalación del sistema de riego hasta el cuidado de las plantas, la cosecha y la comercialización del pistacho. Es decir, el inversor que ingresa al proyecto no tiene que ocuparse directamente de la producción.
Cuánto hay que invertir
La participación mínima que propone el fideicomiso equivale a una hectárea. "El esquema contempla un desembolso inicial de 33.000 dólares y luego siete aportes anuales de 6.000 dólares. En total, la inversión prevista ronda los 75.000 dólares por hectárea, distribuida durante los años de desarrollo de la plantación", indicó.
Una vez que el cultivo entra en producción, la empresa proyecta ingresos netos de alrededor de 15.000 dólares por hectárea antes de impuestos. Sobre esa base, Ponelli estima una rentabilidad cercana al 20% anual en dólares.
Según dijo, la propuesta esta dirigida tanto a pequeños inversores que puedan pensar la plantación como una alternativa de ahorro de largo plazo, pero también a fondos y otros grupos corporativos que quieran participar en un negocio agrícola de mayor escala.
Según dijo, la intención de este modelo es acelerar la expansión del pistacho en la provincia de San Juan, donde se desarrolla en forma espléndida, con entre 100 y 300 hectáreas por año.
En resumen, la apuesta del empresario combina los dos mundos que conoce: la tierra y tradición agropecuaria de su familia con la planificación financiera lograda por la experiencia de haber trabajado en mercados internacionales. E intenta aplicar esa fórmula en Cochagual, con un cultivo que necesita paciencia para empezar a dar frutos y que, justamente por eso, propone pensar la inversión con el largo plazo como parte central del negocio.
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Fuente: Tiempo de San Juan
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