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Quiero ser maestro para enseñarles a los chicos de las escuelas rurales: la infancia de Giovanni, el niño que crece en Difunta Correa

Tiene 12 años, fue abanderado en sexto grado y vive en Vallecito, donde llegan miles de visitantes de todo el mundo para cumplir promesas y agradecer. Entre cerros, turistas, escuela, hermanos y juegos, Giovanni imagina su futuro lejos de los grandes centros urbanos.

Por Cecilia Corradetti5 min de lectura
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Quiero ser maestro para enseñarles a los chicos de las escuelas rurales: la infancia de Giovanni, el niño que crece en Difunta Correa
Quiero ser maestro para enseñarles a los chicos de las escuelas rurales: la infancia de Giovanni, el niño que crece en Difunta Correa · Foto: Tiempo de San Juan

Para miles de personas, Difunta Correa es un destino. Un lugar al que se llega después de recorrer kilómetros de ruta para dejar una ofrenda, cumplir una promesa, agradecer por una vida que cambió o pedir por aquello que todavía se espera. Para Giovanni Marín Mercado, en cambio, es simplemente su casa.

Tiene 12 años y vive desde que nació en Vallecito, San Juan, a pocos metros de uno de los sitios más emblemáticos y visitados de la provincia. Allí donde los turistas llegan cargados de historias y de fe, Giovanni crece como cualquier chico de su edad: va a la escuela, juega con sus hermanos y amigos, lee, estudia matemática, se entretiene con una tablet y disfruta de esas pequeñas cosas que construyen la infancia.

Pero tiene un sueño que, para su edad, parece enorme. "Soy Giovanni. He sido siempre un alumno súper aplicado y mi sueño es ser maestro", cuenta el chico. Y enseguida explica por qué. "Me gustaría ser maestro para enseñarle a chicos de escuelas rurales".

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No dice que quiere ser famoso, viajar por el mundo o tener una profesión determinada porque sí. Giovanni imagina su futuro en un aula, frente a otros niños. Quizás porque sabe que la escuela también es una parte fundamental de la vida en Vallecito.

Su mamá, Olga Deolinda Marín, habla de él con orgullo. Conoce cada uno de sus pasos. Cuenta que fue un alumno muy aplicado, que el año pasado terminó sexto grado como abanderado de la Escuela República del Paraguay y que ahora comenzó una nueva etapa en el secundario. "Es muy estudioso, le gusta mucho leer, la matemática, la lengua y todo lo que es ciencia", cuenta Olga.

Giovanni forma parte de una familia numerosa. Tiene siete hermanos y todos, salvo la hija mayor, pasaron por la misma escuela del pueblo. Cuando ella tuvo que continuar sus estudios, todavía no existía el secundario allí y debió trasladarse a Caucete. Hoy la realidad es diferente: los chicos pueden hacer allí gran parte de su recorrido educativo.

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La escuela es mucho más que un edificio para las familias de Vallecito. Allí funcionan el jardín, el nivel primario y el secundario, y los alumnos se distribuyen en distintos turnos. Incluso está próxima a inaugurarse una ampliación que permitirá sumar aulas para los adolescentes y nuevos espacios para el jardín de infantes.

Giovanni ahora transita primero de secundaria, pero conserva todavía muchos de los juegos y costumbres de su infancia. Le gusta jugar con sus hermanos y con sus amigos. Tiene una tablet y, como tantos chicos de su generación, también pasa parte del tiempo frente a una pantalla. Pero en Vallecito todavía hay lugar para salir, encontrarse y jugar. Hay plazas nuevas, hay cerros, hay bicicletas, hay amigos y hay hermanos.

"Todos los chicos de acá disfrutan mucho jugar, ahora también tienen placitas nuevas en la Difunta, se van, juegan y son muy buenos compañeros entre ellos", cuenta su mamá.

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Hay algo que vuelve particular la infancia de Giovanni: creció viendo llegar personas de lugares que quizás otros chicos solamente conocen por televisión. Olga tiene un puesto de artesanías en el complejo de la Difunta Correa. Vende cintas, pequeñas grutas, velas y distintos recuerdos del lugar. También conoce de cerca el movimiento que generan los visitantes.

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Llegan turistas de Chile, Estados Unidos, Paraguay, Uruguay, Brasil y de distintos puntos de la Argentina. Algunos buscan conocer el lugar. Otros llegan con una historia detrás. Personas que prometieron volver si conseguían una casa, un auto, trabajo o salud. Personas que regresan simplemente para agradecer.

Giovanni creció viendo ese movimiento. También vio pasar por allí a futbolistas de la Selección argentina que llegaron para cumplir sus propias promesas y hasta al presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia.

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Pero para él, toda esa gente forma parte del paisaje cotidiano. Después de todo, cuando termina el movimiento de los visitantes, Vallecito vuelve a ser el pueblo donde viven más de 500 personas.

Allí están las familias, los chicos que van a la escuela, los trabajadores, las cooperativas, los puestos y los vecinos que conocen cada rincón de los cerros. "Es muy lindo Vallecito. Eso sí, en verano hace mucho calor y en invierno hace mucho frío", cuenta Olga. Es una descripción sencilla para un lugar que tiene una enorme carga simbólica para San Juan.

Y quizás esa sea justamente la particularidad de Giovanni: crecer en un sitio que para miles de personas representa una promesa, pero que para él representa la vida cotidiana.

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Cuando se le pregunta por su futuro, Giovanni no necesita demasiadas vueltas. Quiere ser maestro. Y quiere hacerlo para chicos de escuelas rurales.

Tal vez su propio recorrido tenga algo que ver. Sabe lo que significa estudiar en un lugar alejado de los grandes centros urbanos. Sabe que una escuela puede ser el corazón de una comunidad y que un maestro puede convertirse en alguien mucho más importante que la persona que enseña una materia.

Por eso, en este Día del Niño, su sueño tiene algo de esos sueños que empiezan siendo pequeños y terminan creciendo con los años.

Giovanni todavía tiene 12. Todavía juega con sus hermanos, conversa con sus amigas, usa la tablet, lee, estudia, se ríe y sale a jugar. Todavía le queda muchísimo por aprender antes de pararse por primera vez frente a un aula. Pero ya sabe qué quiere hacer cuando llegue ese momento. Quiere volver a enseñar.

Fuente: Tiempo de San Juan

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