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Ramón, el posadeño que convirtió su puesto de asado en un fenómeno en las redes

Ramón Velázquez tiene 55 años, es posadeño y desde hace poco más de un mes trabaja todos los días en su puesto ambulante de comidas sobre la avenida Cocomarola, en Posadas. Allí vende choripanes, sándwiches de cerdo, asaditos y otras comidas, en una actividad que se convirtió en el principal sostén de su familia.

Por Gaston Mazur4 min de lectura
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Ramón, el posadeño que convirtió su puesto de asado en un fenómeno en las redes
Ramón, el posadeño que convirtió su puesto de asado en un fenómeno en las redes · Foto: Primera Edición

Ramón Velázquez tiene 55 años, es posadeño y desde hace poco más de un mes trabaja todos los días en su puesto conocido como "La Parrilla de Ramoncito" sobre la avenida Cocomarola, en Posadas. Allí vende choripanes, sándwiches de cerdo, asaditos y otras comidas, en una actividad que se convirtió en el principal sostén de su familia.

Además del trabajo diario frente a la parrilla, Ramón encontró en las redes sociales una herramienta para mostrar lo que hace, llegar a nuevos clientes y generar un vínculo que, según cuenta, se traduce directamente en personas que se acercan a comprar.

"Las vueltas de la vida. Dimos vuelta, dimos vuelta, dimos vuelta y la pegamos con esto acá. La gente nos aceptó", contó durante una entrevista con PRIMERA EDICIÓN.

Hace aproximadamente un mes y dos semanas que instaló su puesto en ese sector de Posadas y, desde entonces, el movimiento no paró. Mientras trabaja, es habitual que los vehículos que pasan toquen bocina para saludarlo y que seguidores se acerquen a conocerlo personalmente.

"Gracias a Dios la gente nos quiere mucho. Me cuesta hablar porque esto pasa todos los días", relató emocionado.

El trabajo de Ramón comienza temprano. De lunes a sábado llega alrededor de las 7.15 o 7.20 para preparar el puesto, encender el fuego y comenzar con la producción.

A las 9 ya tiene listos los choripanes para los repartidores. Desde las 11 comienza la venta de los sándwiches de cerdo y el vacío, mientras que los asaditos suelen agotarse rápidamente. "Son 30, 40 asaditos que traemos. Llegan a las 12 y ahí le estamos llevando. Tratamos de que haya para toda la gente, su gusto", explicó.

El choripán cuesta $3.000, el sándwich de cerdo $6.000 y los asaditos $2.000. También ofrece, según el día, sopa paraguaya a $2.000 la porción y mandioca como acompañamiento. Los sábados suele sumar otras opciones, como pollo y vacío, porque el movimiento aumenta y los clientes tienen más tiempo para acercarse.Su jornada puede extenderse hasta las 14.30 o incluso las 15, dependiendo del movimiento.

Aunque las redes sociales no reemplazaron su actividad, sí se transformaron en un aliado importante para hacer crecer el emprendimiento. Ramón genera contenido sobre sus ventas y su día a día, mientras que uno de sus hijos se ocupa principalmente de manejar las cuentas. "Ya saben, yo tengo 55 años y sé poco de redes. Él me maneja todo", contó.

El resultado fue un crecimiento importante de su comunidad virtual: su cuenta de TikTok se acerca a los 300.000 seguidores y en Instagram ronda los 140.000, aunque anteriormente perdió una cuenta y debió comenzar nuevamente.

"Estamos en todos lados. La gente nos aceptó, tocan bocina, paran los mismos seguidores y entonces la seguimos remando", señaló.

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Ese alcance también se traduce en clientes que llegan desde otros lugares. Ramón contó que recientemente recibió a personas que viajaron desde Buenos Aires para visitar familiares en Misiones y aprovecharon para acercarse al puesto.

También recordó el caso de un camionero que llegó desde Santa Fe y fue especialmente a verlo. "Me dijo: 'Ramón, vine de Santa Fe, te vengo a ver'. Son cosas lindas que te dejan las redes", relató.

Para Ramón, sin embargo, las redes son solo una parte de la explicación del movimiento que consiguió alrededor de su puesto. La atención al cliente ocupa un lugar central. "La verdad que lo que me caracteriza es la atención. La gente va y vuelve. Siempre con una sonrisa. No importa cómo estás pasando, pero siempre una sonrisa y tratar bien a la gente", sostuvo.

Esa forma de atender, sumada a la presencia constante en el mismo lugar, hizo que muchos clientes se convirtieran en habituales. "Esto es lindo. A mí me alegra", expresó mientras observaba cómo se acercaban los clientes durante la jornada.

Ramón contó que su familia está integrada por seis personas y que tres de sus hijos viven junto a él en Posadas, mientras que otro reside en La Plata. Uno de sus hijos, además, es quien lo ayuda con las redes sociales.El puesto de comidas es actualmente su principal actividad y una fuente fundamental de ingresos para afrontar los gastos cotidianos de su familia. "Gracias a Dios y a la Virgencita de Itatí, nos está yendo muy bien acá. Tenemos muchos clientes", destacó.Para Ramón, el secreto está en seguir trabajando, mantener la atención y aprovechar las herramientas que tiene a disposición.

Mientras las redes amplían el alcance de su historia, todas las mañanas vuelve al mismo lugar, prende el fuego y comienza una nueva jornada de trabajo. "Estoy agradecido a toda la gente alrededor que son nuestros clientes, a mis seguidores. La verdad que, de corazón, muchas gracias a todos", concluyó.

Fuente: Primera Edición

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