Recordar a Tosco: un pasado lleno de futuro
Si nos damos la libertad de conocer y vivir las historias de nuestros "antiguos", el futuro será más sencillo de construir.

Por: Adrián Jaime
Documentalista / Grupo Favio.
Por: Adrián Jaime
Documentalista / Grupo Favio.
Tengo el gran orgullo de haber trabajado en el sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba a fines del siglo pasado (entre 1997 y el 2000). Allí se conformó una lista de unidad entre diversos sectores del gremio (con todas las expresiones políticas existentes como lo dicta su tradición gremial) para ganar la dirección del sindicato e impedir la privatización de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba.
En esos años se impulsaba la destrucción y achicamiento del Estado como coletazo de los vientos ideológicos neoliberales. Como en todo el país, Córdoba no era una isla ni escapaba a las políticas menemistas que se impulsaban desde el gobierno de la ciudad, el ejecutivo provincial y a nivel nacional.
La acción de unidad emprendida por el gremio lucifuercista, junto a lucha callejera motorizada por militantes políticos, sociales, estudiantiles y gremiales, a las que se sumaban labores comunicacionales para la concientización de la población, tuvieron un efecto político exitoso y la privatización no prosperó. El triunfo popular dejó en manos del Estado cordobés una de las (dos) grandea empresas de energía que a nivel nacional sobrevivieron a esa aplanadora neoliberal que arrasaba por ese entonces al país con su secuela de millares de despidos, pérdidas de ingresos y bienes públicos, desinversión y traspaso a manos privadas de las empresas rentables con pingües negocios en manos de "los mismos de siempre".
Por ese entonces, Córdoba, era un polvorín de luchas que el Sindicato de Luz y Fuerza motorizaba y respaldaba como en los años de oro. El fin de siglo era un dejavú de las luchas setentistas pero sin la potencia ni el poder de fuego que tuvieron en los años previos al golpe criminal de 1976, cuando las organizaciones libres del pueblo pululaban en todos los ámbitos y rincones del país. La lucha social marcó todo el fin de siglo en Córdoba. Se podía olfatear en el aire de aquellos días la catástrofe histórica que se avecinaba. Tan sólo un par de años más tarde, cuando la eclosión social y la organización popular tomaron las calles, se hizo evidente la crisis en que el país estaba inmerso gracias al neoliberalismo reinante.
En ese marco, en la secretaría de prensa del gremio, participé como fotógrafo del histórico periódico sindical ELECTRUM. Continué las labores que había realizado Cachulín Alvarez, antiguo secretario de prensa del sindicato, recopilando los archivos fotográficos y sonoros que son hoy parte de su acervo patrimonial, donde se refleja su historia de lucha, su tradición política y su coherencia institucional en defensa de los derechos de los trabajadores. Fue para mí un gran orgullo estar allí y aportar a la lucha entablada en todos los niveles. Pero sobre todo me embarga una profunda emoción hasta el presente, por el hecho de haber podido conocer a los "próceres" que habían sobrevivido y resistido a las dictaduras, vincularme a sus familias y compañeros, y poder investigar de primera mano al gran dirigente y referente opositor que popularmente aún se lo llama con cariño "el gringo Agustín Tosco".
Ese hombre simple, no menos complejo que otros enormes referentes sindicales de aquellos tiempos de valientes, supo acunarse en el debate y luchar férreamente junto con el negro Atilio López y Elpidio Torres, con los Malbar y los Canelles, referentes de la Córdoba del Cordobazo y del Viborazo, donde lo obreros automotrices producían orgullosamente el Torino y las universidades se ponían en pie de lucha por la autonomía. Ese gringo cordobés de la zona riocuartense que migró a la ciudad mediterránea a estudiar y trabajar, logró lo que pocos hicieron: generar procesos de unidad política en lo sindical para luchar por las causas que son comunes a todos. No caeré en el simplismo de glorificarlo en forma unipersonal por los logros obtenidos en aquellos años en la CGT de Córdoba ya que con el tiempo pude saber detalles determinantes, lo dinámico de la historia y comprender el enorme aporte de muchísimos compañeros y compañeras que no figuran en las páginas de ningún libro de historia, mucho menos la oficial, pero que fueron el combustible esencial de los cambios vividos y que aún en el presente están en el podio de los hitos de la historia sindical de nuestro pueblo.
El Cordobazo de 1969 aún hoy se estudia en todo el mundo. Mis documentales realizados sobre Tosco y el Cordobazo se ven en cientos de universidades norteamericanas y canadienses. Allí estudian al movimiento sindical argentino con asombrosa meticulosidad para aprender el proceso de luchas que se ha vivido en Latinoamérica.
Tosco fue parte fundamental de mis labores como documentalista. Hice varios films con los registros fílmicos de su accionar sindical y político, con fotografías y grabaciones de cinta abierta con sus discursos y entrevistas televisivas o radiofónicas. Mucho aprendí con él. Hice libros y leí todo lo que se ha escrito sobre su vida. Aún me sorprende y me fascina que la experiencia de su generación, la de mis viejos, represente cabalmente un ejemplo inoxidable en materia de defensa de los derechos sociales del presente. Aquella generación de jóvenes que no estaba dispuesta a regalar su futuro asumió los riesgos de las decisiones y la alegría de construir su propio camino, eso que hoy le llamamos historia.
Es probable que hoy y siempre debamos volver sobre esos años (la historia es la política del pasado). No para comparar ni para copiarnos de ella. Pero el aprendizaje con semejantes raíces se vuelve un libro abierto para quienes no tuvieron experiencias semejantes a las que vivieron las generaciones de nuestros padres y abuelos; aquellos que hicieron el país, que con aciertos y errores construyeron lo que podían en la realidad, son personajes de los cuales aprenderemos siempre. Estoy convencido que si nos damos la libertad de conocer y vivir las historias de nuestros "antiguos", el futuro será más sencillo de construir.
Tosco murió perseguido un día como hoy de 1975. Su traslado clandestino hasta su velorio en medio de las amenazas de muerte son un claro ejemplo de lealtad popular al líder histórico de los trabajadores cordobeses. Asimismo, las formas criminales que adoptaron los grupos paramilitares y policiales que lo persiguieron a muerte aún son objeto de investigación judicial y las fosas comunes de Loma del Torito en La Perla hablan por sí mismas. Menuda tarea nos queda a quienes persistimos en la búsqueda de memoria, verdad y justicia.
Tosco vive en las banderas de nuestro pueblo que continúa luchando por la unidad para transformar la realidad y construir su destino.
Fuente: Tiempo Argentino (política)
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