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Reforma del Banco Central: qué puede cambiar para los argentinos y por qué el crédito podría ser la clave

El economista Osvaldo Meloni señaló que, a largo plazo, la reforma podría contribuir a bajar la inflación, el riesgo país y las tasas de interés, facilitando el acceso al crédito.

Por Juan Manuel Rovira5 min de lectura
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Reforma del Banco Central: qué puede cambiar para los argentinos y por qué el crédito podría ser la clave
Reforma del Banco Central: qué puede cambiar para los argentinos y por qué el crédito podría ser la clave · Foto: La Gaceta

Resumen para apurados

La reforma del Banco Central que el presidente Javier Milei presentó durante la cadena nacional abrió un nuevo capítulo en la política económica del Gobierno. El proyecto enviado al Congreso propone limitar de manera estricta la posibilidad de que la autoridad monetaria financie al Estado, eliminar el giro de determinadas utilidades al Tesoro y redefinir como misión central del organismo la preservación del valor de la moneda.

Para quienes no siguen de cerca las discusiones económicas, los cambios pueden parecer lejanos a la vida cotidiana. Sin embargo, detrás de conceptos como independencia del Banco Central, emisión monetaria, déficit fiscal o riesgo país hay consecuencias que pueden llegar al bolsillo, al acceso al crédito y a las posibilidades de comprar una vivienda o un vehículo.

El economista Osvaldo Meloni consideró en LA GACETA que la iniciativa representa un cambio institucional relevante para la Argentina, aunque remarcó que sus resultados dependerán de que estas reglas sean sostenidas en el tiempo y respaldadas por la sociedad y la dirigencia política.

"Creo que lo que está haciendo es una gran iniciativa de la Presidencia. No solamente la independencia del Banco Central, sino las conexas, como las que tienen que ver con el mercado de seguros, el mercado de capital y, por supuesto, la cuestión fiscal", sostuvo.

Para Meloni, uno de los principales objetivos de la reforma es establecer una autoridad monetaria que pueda actuar con independencia de las necesidades financieras de los gobiernos de turno. En ese sentido, destacó que se trata de una herramienta que otros países utilizan desde hace décadas para contener la inflación.

"Uno de los avances importantísimos en el mundo tiene que ver con cómo hacemos para domar la inflación", explicó. Y añadió que una de las claves consiste en contar con "un Banco Central independiente de las autoridades políticas".

La pregunta central es qué puede significar todo esto para los argentinos. Meloni fue claro al advertir que el impacto inmediato será limitado. La reforma, explicó, no producirá por sí sola una modificación automática en los precios, los salarios o el dólar.

"En el corto plazo, muy poco", afirmó. Para el economista, el verdadero desafío estará en sostener las reglas cuando cambien los gobiernos y demostrar que la Argentina puede mantener una política fiscal ordenada independientemente de quién esté en el poder.

El objetivo de fondo es evitar que el Estado pueda recurrir a la emisión monetaria para cubrir gastos que no tienen financiamiento genuino. Según Meloni, esa práctica termina funcionando como una forma de quitar poder adquisitivo a la población.

"Tener un Banco Central independiente tiene que ver con la defensa de los intereses de la gente, tiene que ver con que no le quiten dinero del bolsillo vía inflación, que es un impuesto no legislado".

En su explicación, el economista comparó el funcionamiento del Estado con el de un consorcio. Si una sociedad necesita aumentar sus gastos, debe decidir cómo financiarlos. En un país, esa decisión debería pasar por el Congreso y traducirse en nuevos impuestos o en una reducción de otras erogaciones, pero no en la emisión de dinero.

Uno de los puntos que Meloni considera más importantes para la población está relacionado con el riesgo país. Una eventual reducción de ese indicador podría abaratar el financiamiento y facilitar el acceso al crédito.

"El riesgo país tiene que ver con la sobretasa que pagamos los países que, como Argentina, tienen una historia de no haber cumplido con las obligaciones", explicó.

Según el economista, cuando esa sobretasa es elevada, el financiamiento se vuelve demasiado caro y se restringen las posibilidades de acceder a préstamos. En cambio, si el riesgo país baja y con él las tasas de interés, podrían ampliarse las oportunidades para quienes necesitan financiar la compra de una vivienda, un automóvil u otros bienes.

"En la medida que el riesgo país baje, va a bajar la tasa de interés. Va a ser posible que alguien que no tenga el dinero, que no tenga todo al contado, pueda acceder a un crédito y finalmente pueda tener una vivienda, pueda tener un auto".

Para Meloni, ese efecto puede ser incluso más importante desde el punto de vista de la distribución de oportunidades. "Si hay crédito, entonces eso iguala oportunidades", afirmó.

El proyecto también plantea un cambio de fondo sobre la manera en que el Estado puede financiar sus gastos. La lógica que defiende Meloni parte de una premisa sencilla: si el Gobierno quiere gastar más, debe conseguir los recursos para hacerlo sin recurrir a la emisión monetaria.

"Hay tres maneras que uno puede financiar el gasto público: o le ponés impuestos, o te endeudás o emitís dinero. Bueno, lo que estamos cortando es la emisión".

Por eso, ante una emergencia o una necesidad extraordinaria de financiamiento, quedarían como alternativas la recaudación tributaria o el endeudamiento, dentro de un esquema que debería ser sostenible.

En esa línea se inscribe también el denominado "grillete fiscal", otro de los conceptos planteados por Milei durante su discurso. Meloni lo interpretó como un mecanismo destinado a impedir que el Estado vuelva a incurrir en déficits persistentes y termine financiándolos con emisión.

"Lo que se está buscando es que se corte de cuajo esa posibilidad de que haya financiamiento vía emisión monetaria", dijo.

Meloni insistió en que la reforma no debería evaluarse únicamente por sus efectos inmediatos. A su criterio, el verdadero test llegará cuando cambie el signo político del Gobierno y las nuevas autoridades deban decidir si mantienen o modifican estas reglas.

"El gran test va a ser el día que cambie el gobierno", afirmó. Para el economista, será fundamental que la sociedad sostenga la idea de que el déficit no puede financiarse sistemáticamente mediante emisión.

Por eso, consideró que la reforma puede sentar las bases de un cambio institucional, pero que todavía no garantiza por sí misma una economía estable. "Acá se están poniendo las bases. Son condiciones necesarias, pero no condiciones suficientes", resumió.

En definitiva, la reforma del Banco Central busca modificar una de las herramientas que durante décadas utilizó el Estado argentino para financiar sus desequilibrios. Para Meloni, si el cambio se sostiene en el tiempo, el beneficio para la población podría aparecer de manera indirecta: menos inflación, mayor confianza, menores tasas de interés y un acceso más amplio al crédito.

El desafío, según su mirada, será que esa nueva lógica sobreviva a los cambios políticos. "La Argentina tiene que empezar a ser un país normal en el cual no hacemos cosas locas desde el punto de vista fiscal: gastar mucho más que nuestros recursos tributarios y financiarlo con emisión monetaria", concluyó.

Fuente: La Gaceta

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