Renunció el polémico juez Rafael Escot tras 38 años en la Justicia: los escándalos que marcaron su carrera
Su salida se produce mientras tramitaba la jubilación y después de quedar bajo la lupa por la filtración de chats privados de magistrados.

Su salida se produce mientras tramitaba la jubilación y después de quedar bajo la lupa por la filtración de chats privados de magistrados.
El magistrado avanzaba con los trámites para jubilarse y deja el Poder Judicial luego de una extensa trayectoria atravesada por varias controversias.
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El juez penal Rafael Escot presentó su renuncia al Poder Judicial de Mendoza después de casi cuatro décadas de trayectoria y mientras avanzaba con los trámites necesarios para acceder a la jubilación. La salida del magistrado ya fue aceptada por el gobernador Alfredo Cornejo, aunque la decisión todavía no fue publicada en el Boletín Oficial de la provincia.
La dimisión había sido presentada por Escot en junio y posteriormente recibió el visto bueno del Poder Ejecutivo. Según trascendió, el decreto correspondiente fue firmado el 31 de julio y establece el cese de sus funciones a partir del 1 de septiembre. Sin embargo, hasta este martes la norma no había aparecido publicada oficialmente.
La decisión se produce después de que el magistrado comenzara a transitar el camino para acogerse al beneficio jubilatorio. Escot había acudido previamente a la Justicia federal mediante un amparo debido a que reunía los años de aportes necesarios para jubilarse, pero todavía no había alcanzado la edad requerida.
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Con ese antecedente favorable, inició los trámites previsionales y posteriormente presentó su renuncia al cargo. De esta manera, se encamina a cerrar una extensa trayectoria dentro de la Justicia mendocina, iniciada en 1988 y durante la cual ocupó diferentes lugares dentro del fuero penal.
Escot comenzó como fiscal en Tunuyán, posteriormente se desempeñó como juez de Instrucción y desde 2001 pasó a integrar tribunales de sentencia. Durante buena parte de su carrera estuvo vinculado a la Quinta Cámara del Crimen y posteriormente continuó desempeñándose dentro del sistema penal provincial.
También tuvo participación en uno de los cambios más importantes de los últimos años dentro de la Justicia mendocina: fue el primer juez en conducir un juicio por jurados en Mendoza, luego de la implementación de ese sistema.
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Además de su actividad como magistrado, Escot protagonizó a lo largo de los años diferentes episodios que generaron repercusión dentro del Poder Judicial.
Uno de los expedientes que lo tuvo como protagonista estuvo relacionado con el robo de cientos de armas de un depósito judicial. Del lugar desaparecieron entre 600 y 1.000 armas de fuego, entre ellas pistolas, fusiles FAL, escopetas y ametralladoras.
Las armas, precisamente, ocuparon un lugar importante en la vida de Escot más allá de su actividad como magistrado. Es presidente del Club Tiro Federal Mendoza y nunca ocultó su afición por las armas de fuego. Durante su carrera también se caracterizó por acudir armado a algunos allanamientos y procedimientos policiales y judiciales, una práctica poco habitual entre los magistrados.
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Otra de sus aficiones conocidas fue la caza mayor. Su nombre trascendió en diferentes oportunidades por fotografías de expediciones de caza en distintos cotos, incluso en África, imágenes que generaron cuestionamientos dentro y fuera del ámbito judicial.
Uno de ellos ocurrió en 2016, cuando la fiscal de Cámara Laura Rousselle presentó una denuncia administrativa en su contra por presunto maltrato laboral. Escot rechazó entonces las acusaciones y sostuvo que las diferencias que mantenía con la representante del Ministerio Público Fiscal eran de carácter jurídico.
En los últimos años, además, quedó involucrado en episodios vinculados con el caso Próvolo. Escot había integrado inicialmente el tribunal encargado del segundo juicio por los abusos ocurridos en el instituto religioso, pero terminó apartado del debate en agosto de 2022.
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La decisión se produjo después de que utilizara la expresión "diálogo de sordos" durante las dificultades que se presentaron para tomar declaración a un testigo hipoacúsico. La Fiscalía y los representantes de las víctimas plantearon entonces su recusación y finalmente fue separado del tribunal.
El episodio volvió a cobrar relevancia recientemente, después de que la Suprema Corte de Justicia revisara las absoluciones dictadas en aquel proceso. En ese contexto, la ministra de la Corte Teresa Day planteó que la Sala Administrativa analizara la actuación que había tenido Escot durante aquel juicio.
Antes de desempeñarse como juez de sentencia, Escot tuvo a su cargo como juez de Instrucción una de las investigaciones policiales y judiciales más resonantes de Mendoza: la denominada "mafia policial".
La causa se inició a partir de los crímenes de José Zambrano y Pablo Rodríguez, ocurridos en 2000, y derivó en la detención y encarcelamiento de policías y civiles. Sin embargo, el expediente tuvo un desenlace diferente cuatro años después.
En 2004, los imputados terminaron liberados y sobreseídos ante la falta de acusación fiscal. Entre ellos estuvo el expolicía Felipe Gil Fernández, quien posteriormente obtuvo una indemnización millonaria del Estado provincial y continuó reclamando su reincorporación a la Policía.
Posteriormente, Escot llegó a desempeñarse como juez de sentencia e integró la Quinta Cámara del Crimen. Allí mantuvo una relación conflictiva con otro de sus integrantes, el juez Gonzalo Guiñazú, con diferencias que trascendieron el funcionamiento interno del tribunal.
El último conflicto que involucró al magistrado se produjo este año y estuvo relacionado con la causa judicial contra el exsubsecretario de Justicia Marcelo D'Agostino.
En junio, un grupo de jueces penales en actividad y jubilados presentó una denuncia administrativa ante la Suprema Corte de Justicia contra Escot por la filtración de conversaciones de un grupo privado de WhatsApp denominado "Hay juec@s en Berlín".
Las capturas terminaron en poder de D'Agostino y posteriormente fueron utilizadas por sus abogados defensores para plantear la recusación de la jueza María Belén Salido, quien había realizado comentarios sobre la situación procesal del exfuncionario dentro de ese grupo.
Escot reconoció haberle entregado las capturas a D'Agostino y explicó públicamente que mantenía una amistad con él. También justificó su decisión al sostener que cualquier ciudadano tenía derecho a ser juzgado por un magistrado imparcial y que, a su entender, los comentarios realizados previamente por Salido ameritaban que se apartara del expediente.
El exsubsecretario de Justicia, Marcelo D'Agostino
La situación generó la reacción de nueve integrantes del grupo de WhatsApp, quienes llevaron el caso ante la Sala Administrativa de la Corte, integrada por Dalmiro Garay, Omar Palermo y Julio Gómez.
Entre otras medidas, los denunciantes solicitaron el secuestro y peritaje de los teléfonos celulares de Escot para establecer el alcance de la filtración y determinar si las conversaciones habían sido remitidas a otras personas.
La presentación abrió la posibilidad de que la situación administrativa del magistrado escalara dentro del Poder Judicial. Entre los escenarios que debía analizar la Corte figuraba determinar si existían elementos para avanzar con otro tipo de procedimiento por su conducta.
Ese expediente se encontraba abierto mientras Escot avanzaba, en paralelo, con el proceso para abandonar el Poder Judicial y acceder a la jubilación.
Su renuncia pone fin a una carrera judicial que se extendió durante 38 años, en la que atravesó distintas etapas del sistema penal mendocino y ocupó funciones como fiscal, juez de Instrucción y juez de tribunales de sentencia. La salida quedará formalizada una vez que el decreto mediante el cual el Ejecutivo aceptó su dimisión sea publicado en el Boletín Oficial de Mendoza.
Fuente: Los Andes
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