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Rinconraptor, el nuevo dinosaurio carnívoro de la Patagonia

La nueva especie de dinosaurio carnívoro fue identificada a partir de fósiles hallados en Neuquén. Medía alrededor de siete metros de largo y su nombre homenajea a María Laura Pipo, una paleobotánica que participó en los trabajos de campo antes de fallecer en 2020.

Por El Tribuno de Jujuy3 min de lectura
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Rinconraptor, el nuevo dinosaurio carnívoro de la Patagonia
Rinconraptor, el nuevo dinosaurio carnívoro de la Patagonia · Foto: El Tribuno de Jujuy

La Patagonia argentina suma un nuevo dinosaurio a su historia prehistórica. Se trata de Rinconraptor pipoae, una especie de dinosaurio carnívoro que habitó el actual territorio de Neuquén hace aproximadamente 85 millones de años, durante el Cretácico Superior. Su descripción científica fue publicada en octubre de 2026 en la revista internacional Palaeontologia Electronica.

El hallazgo amplía el conocimiento sobre los megaraptóridos, un grupo de dinosaurios terópodos que habitó distintas regiones del antiguo hemisferio sur. Sin embargo, detrás de su nombre científico también existe una historia que conecta la investigación paleontológica con el recuerdo de una joven científica.

Un depredador de siete metros

El Rinconraptor pipoae habría alcanzado aproximadamente siete metros de longitud. Sus restos fueron encontrados en el área de Cerro Overo, a unos 50 kilómetros al suroeste de Rincón de los Sauces, en la provincia de Neuquén, dentro de rocas correspondientes a la Formación Bajo de la Carpa.

Este dinosaurio pertenecía a los megaraptóridos, un grupo de terópodos carnívoros que se caracterizaban, entre otros rasgos, por sus extremidades anteriores provistas de grandes garras. También presentaban huesos livianos con cavidades internas, una característica observada en distintos integrantes del grupo.

Aunque su nombre pueda recordar al Velociraptor, no pertenecía al mismo grupo de dinosaurios. Los megaraptóridos conforman un linaje diferente, cuyos representantes incluyen especies sudamericanas como Megaraptor y Maip macrothorax.

La identificación de la nueva especie se realizó a partir de un conjunto fragmentario de fósiles: diez vértebras de la cola, una parte de un arco hemal, el extremo de un húmero y una porción de la tibia. El estudio detallado de estos huesos permitió reconocer características anatómicas que distinguen al Rinconraptor de otros dinosaurios conocidos.

Un ecosistema de grandes depredadores

Los fósiles proceden de una región que, durante el Cretácico Superior, albergaba una fauna diversa. En Cerro Overo–La Invernada se han encontrado restos de distintos dinosaurios carnívoros, incluidos megaraptóridos y abelisáuridos, además de grandes herbívoros como los titanosaurios y otros dinosaurios herbívoros.

La presencia de diferentes grupos de depredadores plantea interrogantes sobre cómo compartían el territorio y los recursos alimenticios. Los investigadores consideran posible que existieran diferencias en el uso de esos recursos, aunque todavía no hay evidencias suficientes para determinar con certeza cómo se distribuían las presas entre ellos.

El estudio también aporta información sobre la evolución de los megaraptóridos y respalda la hipótesis de que estos dinosaurios experimentaron una tendencia al aumento de tamaño durante la segunda mitad del Cretácico.

El nombre que mantiene viva una historia

Más allá de su importancia paleontológica, el Rinconraptor pipoae lleva un nombre elegido en homenaje a María Laura Pipo, una joven paleobotánica y estudiante de doctorado que participó en los trabajos de campo vinculados con el hallazgo de los fósiles.

Laura investigaba las plantas del pasado y formaba parte de una comunidad científica dedicada a reconstruir la historia de la vida en la Tierra. Falleció el 29 de mayo de 2020, a los 30 años.

La elección de su nombre fue una manera de reconocer su participación en las investigaciones y mantener presente su recuerdo entre sus colegas. Así, la denominación de la especie quedó ligada no solo al lugar donde se encontraron sus restos, sino también a una persona que contribuyó a recuperar parte de ese pasado.

El nombre del género, Rinconraptor, hace referencia a Rincón de los Sauces, localidad cercana al área del hallazgo, mientras que pipoae constituye el homenaje a la científica.

De esta manera, un dinosaurio que vivió hace unos 85 millones de años quedó unido a la historia de una investigadora del presente. Sus fósiles permiten conocer un poco más sobre los antiguos ecosistemas patagónicos, mientras que su nombre conserva la memoria de alguien que ayudó a descubrirlos.

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Fuente: El Tribuno de Jujuy

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