Rubik Playtime: de un video viral a una oportunidad para vivir del arte
En diálogo con UNO contaron cómo nació el proyecto que pasó de ser una idea para redes a generar millones de reproducciones.

En diálogo con UNO contaron cómo nació el proyecto que pasó de ser una idea para redes a generar millones de reproducciones.
Por Fernanda Rivero
FERNANDA RIVERO / DIARIO UNO
En diálogo con UNO contaron cómo nació el proyecto que pasó de ser una idea para redes a generar millones de reproducciones.
Lo que comenzó como una idea para generar contenido digital terminó convirtiéndose, en apenas un par de meses, en un fenómeno que llevó a un grupo de jóvenes bailarines de Paraná a ser reconocidos en la calle, recibir propuestas de marcas y pensar en nuevos escenarios para sus talentos. Ellos son Rubik Playtime.
Sebastián Rubik, Belén Gaitán, Nayra Yasi, Ariana Gamboggi y Thiago Pross llegaron a la redacción de Diario UNO con la energía propia de quienes todavía están descubriendo hasta dónde puede llegar aquello que comenzaron casi como un juego. Hablaron de baile, redes sociales, trabajo, proyectos, sueños y de una palabra que aparece varias veces cuando cuentan su historia: oportunidad.
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Rubik Playtime nació como una plataforma de contenido digital impulsada por Sebastián Rubik, quien comenzó a acercarse a la comunidad de baile a través de Thiago Pross, bailarín y profesor. La primera idea fue realizar dance covers de K-pop, es decir, reproducir coreografías creadas por otros bailarines. Pero un video encontrado casi al azar mientras Sebastián recorría las redes cambió el rumbo del proyecto.
Era una coreografía del grupo coreano Emetsound con el tema "GUAP", realizada en un mercado. La idea fue trasladarla a Paraná. El mercado finalmente no pudo ser el lugar elegido y el grupo terminó grabando en un parque. El resultado superó cualquier expectativa: el video pasó de unos 100 "me gusta" durante la noche a alrededor de 1.500 al día siguiente, acompañado por cientos de comentarios.
A partir de allí, todo ocurrió con una velocidad difícil de imaginar. En aproximadamente un mes y medio, el proyecto comenzó a acumular cerca de dos millones de visualizaciones y algunos de sus videos alcanzaron las 250.000 y 230.000 reproducciones. Pero la viralidad no quedó encerrada en las pantallas. Los integrantes comenzaron a ser reconocidos en distintos puntos de Paraná, a recibir pedidos de fotos y hasta saludos desde autos.
"Es rarísimo", cuentan al recordar esas primeras situaciones. Un padre que se acercó junto a sus hijas en la zona de la Catedral para pedirles una foto, una señora que se bajó de un auto en la Terminal para reconocer a uno de ellos o personas que los identifican simplemente porque los ven vestidos de negro son algunas de las escenas que todavía les cuesta naturalizar.
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También apareció el humor. Thiago, que además trabaja como cadete, comenzó a ser reconocido en los lugares que visita y más de una vez escuchó la pregunta: "¿Vos sos el del GUAP?". Para un grupo que hasta hace poco grababa videos entre amigos, esa nueva visibilidad resulta tan inesperada como divertida.
Detrás de las coreografías, sin embargo, hay jóvenes que trabajan y estudian. Hay una profesora de baile especializada en K-pop y danzas urbanas, un profesor que además hace cadetería, una persona que todavía termina el secundario, una podóloga, manicurista y un emprendimiento de empanadas, integrantes de un coro y quienes también trabajan con aplicaciones de viajes o en otras actividades.
Esa diversidad es parte de la identidad del grupo. No todos viven exclusivamente del baile, pero todos encontraron en Rubik Playtime una posibilidad de potenciar aquello que saben hacer. Para algunos, la exposición se tradujo en nuevas consultas para tomar clases; para otros, en trabajos vinculados con la imagen, el contenido o distintas propuestas comerciales.
La profesionalización llegó casi tan rápido como la viralidad. Al principio no pensaban cobrar por los videos ni tenían una estructura para definir cuánto valía el trabajo. Después comenzaron a aparecer emprendimientos y empresas interesadas en incorporarlos a sus estrategias de comunicación.
En algunos casos, las marcas quieren que sean ellos mismos quienes presenten nuevos productos. En otros, los convocan para llevar sus coreografías a distintos espacios.
Hoy hablan de unas 70 consultas comerciales, una cifra que sigue creciendo con cada publicación. Y ahí aparece uno de los desafíos más grandes: cómo transformar algo que nació de manera espontánea en un proyecto profesional sin perder la esencia que lo hizo funcionar.
"Cómo profesionalizar eso también es un desafío", reconocen. El volumen de propuestas incluso empieza a superar la capacidad de un grupo que todavía combina las grabaciones con sus trabajos, estudios y proyectos personales. El fenómeno los obligó a pensar no solamente en bailar, sino también en organización, producción, comunicación, negociación y trabajo en equipo.
Para ellos, esa posibilidad tiene un valor que va mucho más allá de las redes sociales. En una ciudad donde vivir exclusivamente del arte y la danza puede ser un desafío, poder generar ingresos a partir de una actividad que disfrutan representa una conquista. Pero también quieren que ese crecimiento sirva para abrir puertas a otros artistas y bailarines.
Eso también les permite comprender que el crecimiento individual puede tener un impacto colectivo. Si Rubik Playtime consigue llamar la atención de empresas y marcas, también puede convertirse en una puerta para mostrar que en Paraná existe una comunidad de bailarines, artistas y jóvenes con capacidad de producir, organizar y trabajar profesionalmente.
Quieren demostrar que la edad no determina la capacidad para crear un proyecto, organizar un evento o construir una propuesta artística. "Porque seamos gurises no quiere decir que no podamos hacer cosas", plantean. En sus palabras no hay solamente una defensa de su propio grupo, sino también un mensaje para quienes vienen detrás. Muchos de ellos trabajan con chicos más pequeños y encuentran en esta experiencia una forma de mostrarles que el arte puede ser una herramienta de crecimiento.
Por eso también hablan de sueños grandes. Algunos imaginan bailar en un crucero, otros piensan en Las Vegas, China o distintos lugares del mundo. Hay quienes quieren desarrollar sus carreras como profesores y bailarines y quienes descubren que el dibujo, el canto o el piano también pueden convertirse en caminos posibles.
Pero hay un hay un sueño colectivo: que Rubik Playtime pueda formar parte de las propuestas culturales de Paraná y Entre Ríos. Ya recibieron consultas vinculadas con actividades municipales y existe interés en que participen en distintos espacios. La Fiesta Nacional del Mate aparece entre esas posibilidades que les gustaría concretar.
Mientras tanto, siguen grabando. Siguen bailando. Siguen recibiendo mensajes y propuestas. Y siguen intentando entender cómo aquel primer video que surgió de una conversación entre amigos terminó convirtiéndose en una fuente de trabajo. Paraná los empezó a reconocer en las calles. Las redes los llevaron a miles de personas. Las marcas comenzaron a acercarse. Y ellos, entre una coreografía y otra, entendieron que también podían pensar en grande.
Porque detrás de cada video hay horas de ensayo, trabajo, organización y ganas. Y detrás de la viralidad hay personas que todavía tienen muchos caminos por recorrer. Por ahora, disfrutan el momento, se acompañan y aprovechan cada oportunidad.
Fuente: UNO Entre Ríos
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