Se desvivía por él: el macabro final de la abogada que fue asesinada y enterrada por su hijo
Mientras los vecinos recordaban a Graciela Martínez como una madre dedicada que le cocinaba panqueques a su hijo Nacho, la investigación reveló una realidad mucho más oscura que terminó con el cuerpo de la mujer oculto en una bolsa de consorcio junto a la pileta.

La tranquilidad de la calle Arrecifes al 1200, en Castelar norte, provincia de Buenos Aires, se vio quebrada por un despliegue policial sin precedentes que confirmó una de las sospechas más atroces para la comunidad local. En el jardín de una vivienda familiar, efectivos de la Policía Científica y Bomberos hallaron el cuerpo de Graciela Martínez, una abogada de 54 años que había sido asesinada y enterrada por su propio hijo, Carlos Ignacio Costa Martínez. El cadáver fue encontrado dentro de una bolsa de consorcio en un pozo de aproximadamente un metro de profundidad, ubicado justo al lado de la pileta de la casa.
Graciela Martínez era una figura conocida en el ámbito público de Morón, habiéndose desempeñado como concejala entre los años 2001 y 2003. Quienes la trataron en el ámbito profesional la recuerdan como una mujer de perfil bajo, sin redes sociales públicas ni indicios de dificultades económicas, que incluso participaba en encuentros internacionales de leyes, como uno registrado en Brasil en 2014. En el barrio, la imagen que proyectaba era la de una madre absolutamente dedicada a su hijo, de quien los vecinos decían que "se desvivía" por él. Algunos habitantes de la zona recordaron conmovidos cómo ella solía comprar ingredientes para cocinarle panqueques, la debilidad de "Nacho", como apodaban al joven de 24 años.
Sin embargo, detrás de esa fachada de cordialidad vecinal, los investigadores manejan testimonios que sugieren que el vínculo real entre ambos era "muy malo". A pesar de esta tensión oculta, tras un ataque previo del joven hacia su padre, Graciela se había ocupado de él de manera especial, un detalle que para los investigadores añade una capa de misterio al móvil del crimen. La tragedia salió a la luz de la manera más inesperada, luego de que el sospechoso fuera detenido en la Ciudad de Buenos Aires por intentar asesinar a su padre a puñaladas en una empresa metalúrgica de Villa Lugano. Fue durante su arresto cuando le confesó a un amigo cercano haber cometido una grave falta, frase que motivó la denuncia espontánea y el posterior allanamiento de urgencia en Castelar.
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Actualmente, Carlos Ignacio Costa Martínez permanece detenido bajo la jurisdicción del fiscal Javier María Ghessi, enfrentando una imputación por homicidio calificado por el vínculo, delito que conlleva la pena de prisión perpetua. Mientras la autopsia y el análisis de las cámaras de seguridad buscan determinar con exactitud hace cuánto tiempo se produjo el deceso, la comunidad no sale de su asombro ante el contraste entre la madre que cocinaba panqueques y el hijo que terminó enterrándola en el fondo de su hogar. El operativo, que incluyó especialistas en trajes de protección biológica, marcó el cierre de una historia que los vecinos de Castelar aún no logran procesar.
Fuente: Tiempo de San Juan
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