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Se jubiló Sergio Saracco, el médico que creó el SEC y atendió 26 años un teléfono las 24 horas para salvar vidas

Tras 40 años en la salud pública, se retira de la gestión. Pionero en emergencias, referente en toxicología, y exministro de Salud deja su huella en Mendoza

Por Verónica De Vita7 min de lectura
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Se jubiló Sergio Saracco, el médico que creó el SEC y atendió 26 años un teléfono las 24 horas para salvar vidas
Se jubiló Sergio Saracco, el médico que creó el SEC y atendió 26 años un teléfono las 24 horas para salvar vidas · Foto: Los Andes

Tras 40 años en la salud pública, se retira de la gestión. Pionero en emergencias, referente en toxicología, y exministro de Salud deja su huella en Mendoza

Sergio Saracco: médico referente de Mendoza se jubiló tras 40 años en salud pública. (Los Andes - Ramiro Gómez)

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Una vocación profunda no sabe de horarios, feriados ni licencias. Tras cuatro décadas de servicio ininterrumpido en la función pública, el médico Sergio Saracco cerró un capítulo fundamental de su vida profesional al jubilarse del Ministerio de Salud de Mendoza. Se despide un referente indiscutido en la provincia, la región y el país, cuyo nombre quedó grabado en la historia sanitaria local: fue pionero de la emergentología, líder en la creación del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) y el hombre que durante décadas custodió la vida de los mendocinos al otro lado de una línea telefónica.

"Un ciclo se cierra. Una vocación permanece, intacta y viva. Despido un capítulo fundamental e inolvidable de mi vida profesional: mi labor en el Ministerio de Salud de Mendoza. Lo hago con el corazón colmado de gratitud, con la serenidad de quien ha entregado lo mejor de sí y con la profunda emoción de haber dedicado cada jornada al cuidado de nuestra gente", expresó a modo de balance.

Referente en toxicología: el doctor Sergio Saracco atendió durante 26 años un teléfono las 24 horas para consultas toxicológicas, salvando vidas.

Aunque se retiró siendo director de Toxicología de Mendoza, y tras haber ocupado el cargo de ministro de Salud provincial, el alejamiento estatal no lo retirará de su pasión. Saracco continuará vinculado a la docencia universitaria e investigación, mientras retoma viejos anhelos personales.

La medicina estuvo presente desde sus primeros años: "La figura que más me marcó fue la de mi padre. Él era un médico de barrio en Godoy Cruz, de esos que hoy casi no existen", rememoró en diálogo con Los Andes.

Recordó con nostalgia aquellas caminatas infantiles junto a su padre: "A veces yo lo acompañaba. Recorríamos distintos barrios de Godoy Cruz y también zonas más humildes, como el Campo Papa, que en ese momento se conocía como La Ripiera. Recuerdo muy bien cómo la gente lo esperaba, la confianza que depositaban en él. Para muchos vecinos, el médico era una figura central de la comunidad". Lo que terminó por definir su futuro no fue solo la técnica, sino la entrega: "Lo que más me impresionaba era la forma en que se involucraba con los pacientes".

Inició sus estudios en la Universidad Nacional de Cuyo y, ante el advenimiento de la última dictadura militar, se trasladó junto a un compañero a Córdoba, donde egresó de la Universidad Nacional de Córdoba. Como era habitual en su generación, sus primeros pasos profesionales en el ámbito estatal fueron ad honorem: "Han sido muchos años que empezamos como todos los de mi época trabajando a nivel estatal en forma gratuita. Yo tuve 7 años haciendo mi formación en neumología en el Hospital Lencinas".

El camino de Saracco estuvo orientado por la atención de la emergencia y la urgencia y la necesidad de responder donde no había estructuras. Tras formarse en terapia intensiva y emergentología, se convirtió en pionero de la atención prehospitalaria en la Argentina.

"Hicimos los primeros pasos en lo que fue la emergencia prehospitalaria a nivel del país. Eso dio pie acá en Mendoza a la creación del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC), que fue realmente innovador en nuestro país. Fue antes que el SAME. Yo me acuerdo que vino la gente del SAME a ver cómo se había implementado acá en Mendoza", relató.

Posteriormente, entre 2003 y 2012, estuvo al frente del Plan Provincial de Emergencias y Catástrofes. Su incansable búsqueda de especialización lo llevó a capacitarse en el Hospital Posadas, a realizar una formación nacional con la Universidad Nacional de Mar del Plata y a obtener una maestría en Toxicología en la Universidad de Sevilla, España.

Esa preparación fue el germen de un hito institucional: en junio de 2000 creó el Departamento de Toxicología de Mendoza en el área estatal, tras una experiencia previa en el sector privado. "Allí, junto a un valioso equipo humano, durante más de 26 años se brindó atención ininterrumpida las 24 horas, los 365 días", destacó. En ese período se registraron más de 42.000 consultas personales y telefónicas al histórico número 4282020.

Cuando Saracco decidió volcarse a la toxicología, la disciplina era casi inexistente en la provincia. Durante años, él mismo fue la guardia permanente, llevando un teléfono celular que funcionaba casi como una extensión de su propio cuerpo, sin importar si era de madrugada, fin de semana o vacaciones.

"Cuando me llamaban al celular atendía 'Toxicología'. Me decían: 'No, pará, que te está llamando tu hermana' o mis hijos me decían: 'Papá, papá, Toxicología', y me traían el teléfono corriendo donde estaba. Así que ha sido parte de la familia y de mi vida esto", contó entre sonrisas. Sin embargo, no todo era tan simple: "Cuando los chicos eran chicos no era tanto; cuando eran más grandes sí era un problema, porque sonaba el teléfono y se me paraba el corazón si mi hijo o mi hija habían salido".

El doctor Sergio Saracco fue recientemente distinguido por la Fundación Favaloro. Los alcances de la extensa carrera profesional de Saracco fueron valorizados por el neurólogo Ambrosio Giménez, acompañado en la imagen por el médico distinguido.

Su compromiso no solo salvó vidas de forma directa, sino que generó valiosos protocolos y guías clínicas adoptados por la Red Latinoamericana de Toxicología, la Asociación Toxicológica Argentina y bibliografía internacional. Además, mantuvo siempre un fuerte compromiso social frente al avance de las adicciones: "Diría que hoy las drogas se han vuelto un contaminante más de la vida cotidiana. Están presentes en distintos ámbitos sociales y en diferentes grupos de edad. Pero el problema no es la sustancia: el problema es el vacío que tenemos como sociedad y que muchas veces intentamos llenar químicamente".

Aunque deja la función pública, su vocación por la transmisión del conocimiento sigue firme. Saracco es profesor titular por concurso de la cátedra de Medicina Legal en la UNCuyo y titular de Toxicología en la Universidad de Mendoza, donde además asumió como director de posgrado y formación continua. También ha dictado clases en la Universidad Católica de Córdoba, la UBA y la UCA a lo que se sigue dedicando.

"La primera clase con los alumnos siempre la termino con una frase de Platón que dice que 'enseñar es encender una llama y no llenar un tonel', y es lo que yo trato de hacer en los estudiantes (...) Cuando el trabajo no es trabajo, sino un gusto, un hobby, es la combinación perfecta", reflexionó.

En esta nueva etapa, el médico busca redescubrir antiguos placeres abandonados en nombre de la medicina. En su juventud fue remero competitivo, junto a otro compañero de estudios, hasta que tuvieron que elegir. "Estábamos para competir en los Panamericanos y un día dijimos en el bote: "Es esto o la universidad, de esto no vamos a comer', y decidimos abocarnos a la universidad", recuerda. Hoy prepara el regreso fuerte a la actividad y al acondicionamiento físico: "Ahora tenemos más tiempo para empezar otra vez a sacar la herrumbre de las articulaciones". No está seguro de si volverá a hacer remo, pero sí proyecta volver a la alta montaña, un espacio que conoce bien tras haber integrado la patrulla del Cerro Aconcagua junto a un equipo médico, donde lograron récords preventivos como la temporada 1990-1991 sin fallecimientos.

"El verdadero éxtasis es cuando uno logra una cumbre, escucha su respiración, los latidos, el paisaje y un pull de dopamina que uno consigue. Esa es la mejor forma que uno puede encontrar: volver otra vez con nuestra querida montaña", concluyó con la serenidad del deber cumplido y la certeza de haber dejado una huella imborrable.

Fuente: Los Andes

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