Senasa coordina y refuerza los controles para gripe aviar
Referente destacó el rol clave de la bioseguridad y las claves para mantener el estatus sanitario en Argentina.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) sostiene una rigurosa fiscalización a campo en la región NOA y en todo el país tras recuperar el status libre de influenza aviar en granjas comerciales. Actualmente, Argentina tiene un estatus denominado de "autodeclaración libre" de modo que mientras los brotes o focos puedan ocurrir exclusivamente en aves de traspatio o aves silvestres, no se pierde ese estatus en los países que lo reconocen como tal.
Para analizar el escenario actual, los mecanismos de prevención y la situación epidemiológica regional, Martín Valinotti, coordinador regional de Sanidad Animal del NOA Norte del Senasa, detalló los avances logrados en comercio exterior, la importancia de las denuncias tempranas y las exigencias normativas vigentes para los establecimientos avícolas.
El panorama actual es más estable en relación con los primeros meses de 2023, cuando la detección inicial del virus en aves silvestres dentro de la provincia de Jujuy significó un quiebre en la situación sanitaria de la Argentina. Entonces, la confirmación de la enfermedad implicó la suspensión automática del estatus internacional y el posterior cierre de múltiples mercados internacionales de exportación. Sin embargo, a través de intervenciones inmediatas, tareas de limpieza, desinfección y despoblación de los predios comerciales comprometidos, el país inició un proceso gradual de recuperación.
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Valinotti explicó el proceso de evaluación que se lleva adelante ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (Omsa) y el modo en que se gestionan los estatus sanitarios a nivel internacional. "Este es un trabajo que se viene haciendo año tras año desde el Senasa porque es una enfermedad que hasta el año 2022 o principios de 2023 era exótica, es decir nunca se había presentado en el país. A partir de su ingreso, que justamente fue a través de aves silvestres en la provincia de Jujuy con el primer caso diagnosticado, la Argentina pierde el estatus de libre de esta enfermedad, por lo cual se cierran ciertos mercados", detalló. Recordó que cuando empieza a expandirse a producciones comerciales de aves, se mantienen cerrados esos mercados hasta que una vez detectados los brotes y realizada la atención, la limpieza y desinfección de los predios, "se puede solicitar ante la Omsa la recuperación del estatus de libre al no tener presencia en producciones comerciales", dijo.
Actualmente, Argentina se encuentra posicionada bajo una categoría sanitaria específica que le permite dar continuidad a sus acuerdos bilaterales y mantener operativas las exportaciones del sector avícola, siempre que se cumplan determinadas condiciones de contención. El funcionario destacó la diferencia crucial entre los focos detectados en circuitos de producción masiva y aquellos registrados en animales de consumo familiar o de la fauna autóctona.
"Nosotros estamos hoy en un estatus que se denomina de autodeclaración libre, que mientras los brotes o focos puedan ocurrir exclusivamente en aves de lo que se llama traspatio o aves silvestres, no se pierde ese estatus en los países que lo reconocen como tal", dijo.
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Precisó que se habla de aves de traspatio cuando son las aves que tiene el común de la familia o los pequeños productores para autoconsumo y no tienen fines comerciales. "Por eso es tan importante la acción nuestra como Senasa en detectar rápido estos brotes, en los casos que los hubiera, y hacer cumplir las resoluciones vigentes para mantener la bioseguridad en las producciones comerciales y evitar que de esa manera el virus ingrese a este tipo de producciones y comprometa el estatus sanitario de toda la región y de todo el país", afirmó.
Frente a la ocurrencia de casos en granjas industriales, como los registrados en su momento en la provincia de Río Negro o en otras zonas productivas del país, el coordinador del NOA Norte destacó la predisposición del sector privado y el trabajo coordinado para circunscribir la difusión de la enfermedad. Sobre el abordaje, explicó que los procedimientos se aplican siempre bajo la certeza diagnóstica de los laboratorios oficiales y siguiendo estándares estrictos de bienestar animal.
"En todos los casos comerciales que hubo se actuó en forma rápida con mucha cooperación del sector productivo, del sector privado que entiende la magnitud de la enfermedad y la importancia de la pronta denuncia para brindarle todos los medios al Senasa", afirmó. Valinotti explicó que la forma de controlarla es hacer el sacrificio sanitario de la unidad productiva afectada, pero al ser una enfermedad de alta virulencia dijo que si Senasa no actúa, la gran mayoría de esos animales igual van a morir por el virus. "Lo que hacemos es acelerar ese proceso que normalmente tiene la enfermedad para evitar la diseminación y que comprometa a otras unidades productivas", sostuvo.
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Dado que las especies silvestres representan el reservorio natural del virus y el principal vector de propagación a través de sus rutas migratorias, las exigencias del Senasa apuntan a aislar por completo a las poblaciones de cría del contacto con la fauna exterior. Para ello, Senasa hace valer las disposiciones contempladas en la Resolución 1.699 del año 2019, instrumento regulatorio que establece las condiciones de infraestructura e higiene indispensables para que una granja mantenga su habilitación operativa.
El trabajo preventivo en el NOA
Respecto de las medidas concretas en los establecimientos comerciales, Martín Valinotti de Senasa detalló que "la recomendación fundamental es cumplir con la Resolución 1.699 de 2019, que exige ciertos parámetros de bioseguridad para evitar el ingreso de aves silvestres al predio y evitar el contacto con los animales de producción, ya que son las aves silvestres las que llevan y traen la enfermedad.
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En las producciones comerciales lo importante es contar con mallas antipájaros, con un buen perimetrado de la unidad productiva y toda la bioseguridad que tiene que ver con el personal y los vehículos, realizando una buena limpieza y desinfección antes de ingresar y al retirarse". En paralelo, el referente hizo especial hincapié en la identificación temprana de cualquier sintomatología compatible con un cuadro febril agudo. En ponedoras comerciales, las señales de alerta suelen manifestarse a través de una caída abrupta en la postura de huevos, mientras que en pollos parrilleros la enfermedad suele presentarse con picos elevados de mortandad, acompañados por signos respiratorios o trastornos nerviosos. Enfatizó por ello que ante la menor sospecha, la indicación del organismo es recurrir inmediatamente a los médicos veterinarios de la explotación o a las oficinas locales.
El trabajo preventivo en la región del NOA combina inspecciones periódicas a campo, muestreos de vigilancia epidemiológica y una comunicación con los productores locales. "En lo que respecta al NOA que es la región nuestra se mantiene todo el tiempo en comunicación con los productores, no solo en reuniones institucionales y demás, sino que nuestros agentes a campo en las inspecciones hacen periódicamente y en los muestreos, en las tareas de vigilancia". Aunque el Noroeste no concentra el mayor volumen de avicultura industrial del país en comparación con la región central o la provincia de Entre Ríos, cuenta con emprendimientos de gran envergadura y una arraigada tradición de crianza de traspatio que requiere un monitoreo constante.
Para facilitar la recepción de avisos ante mortalidades anómalas o sospechas de enfermedades de notificación obligatoria, tales como la gripe aviar, fiebre aftosa o rabia paresiante en bovinos, el Senasa mantiene habilitados múltiples canales de atención. En Jujuy, los productores pueden dirigirse a las dependencias de Sanidad Animal en San Salvador de Jujuy y La Quiaca, o a la sede de San Pedro. También en la plataforma digital "Avisar Senasa" en la página web oficial, vía correo electrónico institucional y Whatsapp de Sanidad Animal al 11 5700 5704.
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Fuente: El Tribuno de Jujuy
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