Sergio Zago en el ciclo "Maestros y discípulos"
Mañana a las 20 en Casa Silvetti, charla y homenaje al arquitecto, artista plástico, curador y escritor.

"Cinco años de Italia, doce de Villa Constitución (en Buenos Aires), ocho de Rosario (Santa Fe), y cincuenta y siete de Jujuy, hacen los ochenta y dos años que tengo", dice para comenzar a hablar de su historia, el arquitecto, artista plástico, poeta y difusor de arte, Sergio Zago.
Él será el próximo protagonista del ciclo "Maestros y discípulos" que organiza la Secretaría de Cultura de Jujuy, para homenajear y aprender de las personalidades que ya son un sello en la historia del arte y la cultura de nuestra provincia.
La cita esta vez es mañana a las 20, en la Casa Silvetti (Canónigo Gorriti 295), donde en este momento se encuentra una muestra retrospectiva con sus obras que es realmente una exquisitez visitar. Con la moderación de la periodista María Eugenia Montero, se desarrollará una entrevista pública que luego se abrirá al público para que pueda interactuar con el artista.
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Sergio Zago es la figura habitual de los encuentros culturales, sobre todo los de artes plásticas, en algún lugar siempre está ubicado, como expositor, curador, jurado en salones, y hasta simplemente como público. Lo cierto es que está íntimamente vinculado con la plástica de Jujuy, la provincia que eligió con la razón y el corazón hace muchos años.
Dice que ama el arte porque tuvo dos tíos abuelos, que "de Trieste fueron a estudiar Arte a Viena, en el mismo lugar donde lo echaron a Hitler porque no dio el nivel", dice enumerando algunos de los datos que pueden dar cuenta de su inclinación. "En mi familia, todo el mundo pinta, dibuja y eso ha quedado dentro de mí. Nosotros nos vinimos después de la guerra porque Trieste quedó como territorio libre y no se sabía si era de Italia o Yugoslavia, o qué es lo iba a suceder", cuenta.
También contó que a Rosario fue a estudiar Ingeniería, que no le gustó y terminó estudiando Arquitectura. Para entonces ya se había vinculado también con la Literatura.
"La parte de pintura que siempre me gustó, tiene que ver con que yo iba a los museos, a todas las muestras que podía en Rosario", insiste.
"Era el mundo que se me iba dando, y yo iba agrandando. Tenía veintiún años y mi papá me mandó a Italia y estuve cincuenta y cinco días. Pasé por Trieste, Venecia, Florencia y en Roma. Estaba al lado del Vaticano, todos los días pasaba y veía La Piedad de Miguel Ángel. En Venecia vi todas las obras de Veronesse y Tintoretto", relata fascinado, "saqué setecientas diapositivas y di una clase en la facultad con eso".
Realmente es un amante y goza la apreciación del arte. "Cuando vi La Asunción de la Virgen en la Basílica de Santa María dei Frari en Venecia, fue un impacto imborrable".
"También habla en este sentido de un profesor de Historia de la Arquitectura en la Facultad, Francisco Bullrich, que nos abrió la cabeza con la pintura porque él era un amante también de eso. Hice dos veces la materia, pura y exclusivamente para escucharlo a Bullrich", dice.
Todo eso hizo que cuando llegó a Jujuy se relacionara con Medardo Pantoja, Luis Pellegrini, Néstor Groppa, con la gente que había hecho Tarja (revista cultura de gran trascendencia de esa época), si no era por la parte literaria era por las artes plásticas. Desde entonces, nunca se apartó de ese camino.


Publicó dos libros, uno de poesía en dialecto triestino "El muleto xe lontan" (El changuito está lejos), premiado por la Asociación Altamarea a través de Giuliani nel Mondo, de Trieste, Italia.
También recibió un premio de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy por "Belgrano y el Éxodo", de poesías.
"Rosetta en Susques y otros relatos", es el segundo publicado.
Tiene algunas exposiciones individuales realizadas y muchas otras de manera colectiva.
Para capacitarse más fue miembro y luego director del Museo Acosta Cerra con Iberia Argentina Vázquez Málaga de Acosta Cerra, desde 2004.
Publicó durante muchos años artículos en diarios locales sobre arte. "Hice 44 suplementos en diario Pregón", cuenta.
Fue gran amigo de Héctor Alemán (fallecido el año pasado) y lo es de Juan Carlos Entrocassi. Raúl Lara le hizo un retrato.
Por todo eso está ahí, en el podio del arte jujeño, siendo más jujeño que otra cosa. Y lo dice cuando muestra sus pinturas las que está exponiendo en este momento, casi como reflexionando: "Nunca pinté Rosario, siempre pinté Jujuy".
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Fuente: El Tribuno de Jujuy
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