Si aparece un puma, recomiendan no darle la espalda, alejarse y avisar a las autoridades
Ante los recientes avistamientos en el sur de Misiones, desde Ecología explicaron cómo actuar frente a un puma .

Los recientes avistamientos de un puma en la zona sur de Misiones volvieron a generar preocupación entre vecinos y productores, especialmente luego del registro fílmico obtenido en el patio de una vivienda de Apóstoles. Frente a las consultas sobre cómo actuar ante un encuentro con un gran felino, desde el Ministerio de Ecología brindaron una serie de recomendaciones y explicaron que se mantiene un trabajo de seguimiento junto a productores, guardaparques y fuerzas de seguridad.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Julián Köning, docente en Biología y bromatólogo de la Dirección de Recursos Vitales, dependiente del Ministerio de Ecología y Recursos Renovables de Misiones, señaló que los equipos de la cartera ambiental están trabajando en distintos puntos de la zona sur y atendiendo las denuncias que reciben. En ese sentido, remarcó que algunas alertas permiten confirmar la presencia del animal, mientras que otras terminan correspondiendo a situaciones diferentes.
El especialista explicó que el comportamiento natural del puma no consiste en enfrentarse a las personas. Ante la presencia humana, lo habitual es que el animal se aleje. El principal riesgo puede aparecer cuando hay mascotas en las inmediaciones: por curiosidad o instinto, un perro puede acercarse al felino y provocar una situación de ataque.
En cuanto al ganado, sí se registraron ataques a rebaños en distintos sectores de la zona sur. En estos casos, Köning insistió en la importancia de adoptar medidas de manejo, especialmente encerrar a los animales durante la noche, como forma de reducir las posibilidades de que sean atacados.
Además, explicó que el puma no permanece necesariamente en un único establecimiento o sector rural. Se trata de un animal que utiliza grandes extensiones y puede recorrer hasta unos 30 kilómetros por día. Por eso, los distintos reportes registrados en Santa Ana, Cerro Corá, Profundidad, Fachinal y Apóstoles podrían corresponder al desplazamiento de un mismo ejemplar, aunque desde Ecología remarcaron que no existen elementos suficientes para afirmar que se trate del mismo animal.
Köning indicó que, hasta el momento, solamente se logró visualizar un ejemplar en la zona sur. Los equipos no pudieron obtener otros registros mediante cámaras trampa ni cámaras domiciliarias vinculados con los ataques denunciados. Una de las dificultades para detectarlos es su comportamiento: los pumas suelen movilizarse especialmente durante el amanecer y el anochecer, horarios en los que resulta más difícil observarlos.
El especialista consideró además que podría tratarse de un macho desplazándose en búsqueda de una hembra, aunque aclaró que el animal se encuentra en movimiento durante todo el año. Según explicó, esa búsqueda se intensifica entre septiembre y enero o febrero.
Frente a la posibilidad de encontrarse con uno de estos animales, la recomendación central es no acercarse. Köning advirtió especialmente sobre una conducta que puede aumentar innecesariamente el riesgo: intentar sacar fotografías para compartirlas en redes sociales.
Si una persona se encuentra con un puma, debe alejarse lo más pronto posible, sin darle la espalda al animal. Una vez a salvo, debe comunicar inmediatamente la situación a las autoridades. El especialista indicó que se puede avisar a la Policía Ambiental a través del 911 o comunicarse directamente con un guardaparque o personal vinculado al área de fauna. A partir de la denuncia, el Ministerio de Ecología activa las medidas correspondientes.
También existe una recomendación específica ante el hallazgo de una cría. En ese caso, no hay que acercarse, porque la madre probablemente se encuentre en las inmediaciones y puede reaccionar para protegerla.
Desde el organismo ambiental remarcaron, además, que no existen registros en Misiones de ataques de puma o yaguareté a personas, tanto en la zona sur como en los sectores donde se encuentra el yaguareté. Esto no implica abandonar las precauciones, sino evitar conductas que puedan generar un acercamiento innecesario.
Ante cada aviso, la Dirección de Recursos Vitales pone en marcha un protocolo que incluye la participación de guardaparques cercanos al lugar y un trabajo articulado con la Policía de Misiones, la Policía Ambiental y Delitos Rurales.
El procedimiento contempla la elaboración de un acta y la búsqueda de indicios que permitan determinar si efectivamente hubo presencia del felino. Entre los elementos que se analizan aparecen restos de pelo, huellas, marcas y las características de los animales que pudieron haber sido atacados.
La diferenciación entre especies también resulta importante. Köning explicó que los ataques atribuidos inicialmente a pumas no siempre corresponden a estos animales. Mientras el puma suele atacar al cuello y provocar la muerte por asfixia, además de consumir determinadas partes blandas y eventualmente cubrir o enterrar los restos para regresar posteriormente, los perros presentan otro tipo de comportamiento al atacar.
En el caso de los perros, suelen perseguir a la presa, morderla mientras corre y provocar lesiones en las patas traseras. También existe una diferencia visible en las huellas: el perro deja marcas de sus uñas al caminar, mientras que el puma mantiene las uñas retraídas y las utiliza principalmente durante el ataque.
La cantidad de consultas recibidas en los últimos días llevó a los equipos a intervenir en diferentes puntos. Köning contó que incluso durante la jornada anterior habían participado de un operativo en Garupá, donde algunas denuncias terminaron siendo descartadas como casos vinculados con pumas.
En ese procedimiento se encontraron situaciones relacionadas con serpientes en terrenos abandonados y sucios y peleas entre perros callejeros. También mencionó el caso de un perro que había resultado lastimado y cuya lesión fue inicialmente vinculada con un posible ataque de puma. Posteriormente, el propio propietario confirmó que el animal había sufrido una pelea con otro perro.
El funcionario consideró que, luego de que se conociera la presencia de un puma en la zona, existe una tendencia a relacionar distintos episodios con el felino, aun cuando no haya evidencias que los vinculen.
El trabajo no se limita a verificar denuncias. Desde Ecología también recorrieron establecimientos productivos y mantuvieron conversaciones con los productores de la zona para brindar información y tranquilidad ante la aparición de los felinos.
A quienes fueron afectados por ataques que pudieron ser comprobados, se les reconoce la pérdida de los animales en un trabajo articulado entre el Ministerio de Ecología y el Ministerio del Agro. Köning señaló que existe este mecanismo de reconocimiento de las pérdidas sufridas por los productores.
Además, el Ministerio dejó disponibles vías de contacto directo para que los productores puedan comunicar rápidamente cualquier situación que consideren llamativa, como escuchar rugidos, detectar sonidos extraños o advertir cambios en el comportamiento habitual del ganado.
El objetivo, explicó Köning, es poder intervenir en el momento y obtener información que permita determinar qué está ocurriendo en cada establecimiento.
Fuente: Primera Edición
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