"Si somos parte del problema, también somos parte de la solución": las propuestas para reducir las quemas
En el segundo panel del foro de META, Manuel Ponce, Germán Latina y Exequiel Mateo plantearon alternativas para los pequeños productores, los residuos rurales y la prevención de incendios cerca de las líneas eléctricas.
Resumen para apurados
El fuego no aparece solo en los cañaverales, también se prende en basurales rurales, pastizales y banquinas, y puede poner en riesgo a quienes viven o trabajan cerca de las líneas eléctricas. En el segundo panel del foro "¿Tucumán respira?", organizado por META Tucumán, tres expositores hablaron de las dificultades para reducir las quemas y de las medidas que ya están en marcha.
La conversación tuvo como punto de partida tres problemas planteados por el moderador, Francisco de la Rosa: la actividad agrícola, el mantenimiento de las rutas y la educación. Manuel Ponce, integrante de la Mesa de Gestión Ambiental y del Grupo Palazo; Germán Latina, del Ingenio Santa Rosa; y Exequiel Mateo, asesor de Transener en seguridad pública y gestión de riesgos, sumaron experiencias y propuestas.
La cosecha en verde puede reducir las quemas, pero su implementación no resulta igual de sencilla para todos. Ponce señaló que los pequeños productores enfrentan tanto una resistencia al cambio como una dificultad económica. "Hay una condición económica que no es favorable", resumió. También advirtió que el cambio de prácticas afecta el trabajo en el campo y que "el Estado ahí tiene una función muy importante como mecanismo rector".
La mecanización, explicó, modificó la actividad y abrió alternativas para reducir el uso del fuego. Pero la compra y el uso de maquinaria todavía pueden quedar fuera del alcance de algunos productores. Por eso, sostuvo que hacen falta opciones accesibles y más acompañamiento.
Latina contó que el Ingenio Santa Rosa financió dos máquinas para pequeños productores. Una de ellas trabaja con la Cooperativa Don Pedro, que reúne a más de 110 familias. La ayuda incluye tecnología, combustible a menor costo y un mejor precio para la caña cosechada en verde.
"Nosotros como compañía hemos decidido una política de ayudar al pequeño productor en toda esa cadena", dijo. La iniciativa busca que más productores puedan entregar su caña sin quemarla y que el cambio no recaiga únicamente sobre ellos.
El representante del ingenio también señaló que la empresa amplió la superficie certificada como libre de fuego y que trabaja con productores para incorporar prácticas de cosecha en verde. "La estructura, la educación estamos haciendo", afirmó al describir ese proceso, que también incluye actividades fuera del ingenio.
La discusión se extendió más allá de la caña. Ponce advirtió sobre los basurales rurales y la falta de recolección en algunas zonas. "Los caminos pasan a ser basurales a cielo abierto", dijo. La acumulación de residuos puede terminar en una quema o iniciar un incendio, con consecuencias para el ambiente y para quienes viven cerca.
El especialista también mencionó los restos de poda y el recambio de plantas en las quintas citrícolas. Como alternativa, propuso mecanizar esos residuos: "La posibilidad de mecanizar el residuo de poda y el residuo de la extracción de la quinta con máquinas chipeadoras". Para que esa opción avance, explicó, también hace falta encontrar un mercado que aproveche el material.
Mateo llevó el debate a otro punto: el fuego cerca de los tendidos de alta tensión. Además de afectar el servicio eléctrico, puede poner en peligro a vecinos, bomberos, brigadistas y trabajadores que estén en la zona. "El fuego es una condición de riesgo para la comunidad, para el brigadista, el bombero, quien esté ahí abajo", advirtió.
El asesor de Transener explicó que la empresa identifica los sectores donde los incendios afectan con más frecuencia a las líneas y trabaja con organismos, escuelas y comunidades cercanas. También mencionó la importancia de dar prioridad a la cosecha de caña que crece bajo los tendidos eléctricos.
El riesgo, aclaró, no se limita a los campos de caña. Los incendios en bosques, yungas y basurales a cielo abierto también pueden comprometer las instalaciones. "El problema es el riesgo", resumió Mateo. Por eso, planteó que la prevención debe incluir información sobre qué hacer y qué evitar cerca de las líneas.
Al cierre, los panelistas volvieron sobre la educación y el trabajo conjunto. Latina contó que el ingenio organiza actividades con escuelas y abre sus puertas para que más personas conozcan el proceso productivo. "Si somos parte de una pequeña parte del problema, somos parte también de la solución", afirmó.
Ponce, por su parte, pidió ampliar las conversaciones sobre maquinaria y residuos. También defendió el peso económico y social de la actividad azucarera y propuso pensar cómo protegerla mientras se avanza hacia prácticas con menos quemas.
Fuente: La Gaceta
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