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Siete mitos sobre la caída del cabello

¿Raparse fortalece el cabello? ¿Sirve la biotina? Qué dicen dermatólogos y organismos médicos sobre siete mitos de la caída del pelo.

Por Gabriela Loreiro5 min de lectura
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Siete mitos sobre la caída del cabello
Siete mitos sobre la caída del cabello · Foto: Primera Edición

La caída del cabello tiene una particularidad: alrededor de ella circulan explicaciones y remedios caseros desde hace generaciones. La gorra, el shampoo, las vitaminas, el estrés, el padre calvo o aquel abuelo materno al que todos miran buscando anticipar el futuro capilar de la familia.

Sin embargo, "caída del cabello" no describe una única enfermedad. Puede ser hereditaria, temporal o permanente y aparecer como consecuencia de cambios hormonales, determinadas enfermedades, medicamentos, episodios de estrés o incluso prácticas que someten al cabello a una tracción continua. La alopecia androgenética -la conocida calvicie de patrón masculino o femenino- es solo una de ellas.

La Academia Estadounidense de Dermatología (AAD) insiste precisamente en ese punto: para tratar una caída primero hay que identificar su causa, porque no existe una solución que funcione de la misma manera para todos.

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No en el sentido en que suele afirmarse. El uso habitual de una gorra no ha sido vinculado con la alopecia androgenética, cuya causa está relacionada fundamentalmente con la predisposición genética y otros factores.

La evidencia específica sobre sombreros y gorras es limitada. Cleveland Clinic señala que los estudios disponibles no encontraron que utilizarlos habitualmente empeorara el afinamiento del cabello. Pero existe una salvedad: una prenda extremadamente ajustada, la fricción continua o combinarla con peinados que tiren del cabello puede someterlo a tensión.

La AAD denomina alopecia por tracción a la pérdida producida por una tensión repetida sobre el pelo. Trenzas, colas muy ajustadas, extensiones y otras prácticas capaces de tirar constantemente del cabello pueden terminar dañando el folículo.

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No necesariamente. Tener familiares con calvicie aumenta la predisposición, pero la alopecia androgenética no depende de un único gen cuyo destino se transmita inexorablemente de padre a hijo.

MedlinePlus, servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, señala que su patrón de herencia no es sencillo y que intervienen múltiples factores genéticos y ambientales.

Por eso, los antecedentes familiares importan, pero no funcionan como una sentencia.

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Es uno de los mitos más persistentes y también una simplificación.

La AAD señala que la pérdida hereditaria de cabello puede provenir del lado materno, paterno o de ambos. La explicación de "mirá a tu abuelo materno y sabrás cuánto pelo tendrás" deja afuera buena parte de la genética implicada.

De hecho, MedlinePlus describe a la alopecia androgenética como una condición en la que probablemente participan numerosos factores genéticos y ambientales, razón por la cual su herencia es mucho más compleja que una única rama del árbol familiar.

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No.

Afeitar o rapar el cabello no modifica su grosor, color ni velocidad de crecimiento, según Mayo Clinic. Lo que ocurre es bastante más sencillo: al cortar un pelo, queda una punta roma. Cuando comienza a crecer nuevamente puede sentirse más áspero y parecer más grueso u oscuro, pero el folículo que lo produce no cambió.

Por eso, una cabeza recién rapada puede ofrecer visualmente la sensación de un cabello más fuerte, aunque biológicamente no haya sucedido tal cosa.

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Acá la respuesta exige cuidado: no existe un shampoo universal capaz de resolver todas las formas de caída del cabello.

Algunos productos pueden mejorar la apariencia del pelo, ayudar a conservar la humedad o disminuir la rotura. Pero la AAD advierte que los llamados shampoos para la caída no hacen crecer nuevamente el cabello ni impiden por sí solos que progrese una pérdida de patrón femenino. Lo decisivo es establecer qué está originando el problema.

Cuando existe alopecia androgenética hay tratamientos médicos con evidencia para determinados pacientes, entre ellos el minoxidil; pero incluso estos no funcionan para todas las personas y requieren diagnóstico y continuidad para mantener sus beneficios.

Tampoco es una solución universal.

La deficiencia de biotina puede provocar debilitamiento y pérdida del cabello, pero el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) advierte que esa deficiencia es poco frecuente y que existe muy poca evidencia científica que respalde el uso generalizado de suplementos de biotina para mejorar el cabello en personas que no presentan déficit.

Incluso hay un dato poco conocido: las dosis altas de biotina pueden alterar algunos análisis de laboratorio, incluidos ciertos estudios hormonales, y producir resultados falsos.

Es decir, "vitamina para el pelo" no equivale automáticamente a "tratamiento para la alopecia".

No. Una persona suele perder aproximadamente entre 50 y 100 cabellos por día como parte del ciclo normal de renovación. Además, existen formas de caída que pueden ser transitorias.

Un episodio importante de estrés físico o emocional, determinados medicamentos, enfermedades, alteraciones hormonales, una operación o incluso el período posterior al parto pueden desencadenar una caída más marcada sin que eso implique necesariamente una calvicie permanente.

La diferencia está en el patrón y en la causa. Una caída repentina, zonas sin pelo, un retroceso visible de la línea capilar o una disminución progresiva de la densidad justifican una evaluación profesional. Mayo Clinic advierte especialmente sobre las pérdidas repentinas o en parches porque pueden estar asociadas con alguna condición médica subyacente.

Ahí coinciden las distintas fuentes médicas consultadas. Comprar un shampoo, tomar un suplemento o empezar un tratamiento porque funcionó para otra persona puede atacar un problema que en realidad no existe y dejar sin identificar el verdadero.

La AAD recuerda que detrás de una caída pueden encontrarse desde factores hereditarios hasta una enfermedad, una deficiencia nutricional, un desequilibrio hormonal o una infección. En algunos casos incluso pueden coexistir más de una causa.

Y esa quizá sea la parte menos espectacular, pero más útil, de derribar los mitos: el cabello no responde a reglas familiares sencillas ni a soluciones mágicas. Primero hay que saber por qué se está cayendo.

Fuente: aad.org, mayoclinic.org y medlineplus.gov

Fuente: Primera Edición

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