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Sismos en el mundo: un geofísico argentino explicó qué está pasando y qué puede ocurrir en Argentina

Un investigador del CONICET explicó por qué se registraron varios sismos recientes y qué riesgo sísmico existe en Argentina.

Por Viviana Bonada6 min de lectura
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Sismos en el mundo: un geofísico argentino explicó qué está pasando y qué puede ocurrir en Argentina
Sismos en el mundo: un geofísico argentino explicó qué está pasando y qué puede ocurrir en Argentina · Foto: Primera Edición

En las últimas semanas, los sismos registrados en distintos países volvieron a generar preocupación y alimentaron una pregunta inevitable: ¿está aumentando la actividad sísmica en el planeta? Para el geofísico argentino e investigador del CONICET José Augusto Casas, la respuesta es que no hay un fenómeno extraordinario ni un desplazamiento de las zonas sísmicas conocidas.

"Lo que está sucediendo no sale de la normalidad", afirmó el especialista en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones. Según explicó, la sucesión de terremotos de determinada magnitud en un período corto genera mayor atención pública, pero los registros se encuentran dentro de los parámetros que históricamente se observan en el planeta.

"Es esperable, si vamos a las estadísticas, que estos sismos de esta magnitud, tanto en cantidad como en energía liberada, sucedan en el planeta", señaló.

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Casas es geofísico, investigador del CONICET y especialista en sismología, interferometría sísmica y monitoreo de volcanes activos. Desde esa perspectiva, explicó que los movimientos registrados recientemente en diferentes países no necesariamente tienen una relación entre sí.

Los terremotos ocurridos en lugares como Venezuela, Colombia, Perú y otras regiones llevaron a pensar que la actividad sísmica podría estar extendiéndose hacia zonas que anteriormente no registraban este tipo de fenómenos.

El especialista descartó esa hipótesis. "No existe un cambio de las zonas donde suceden normalmente los sismos", sostuvo.

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La mayor concentración de terremotos continúa produciéndose en el denominado Círculo de Fuego del Pacífico, una extensa zona caracterizada por una elevada actividad tectónica.

Sin embargo, existen otros puntos del planeta donde también es esperable que ocurran sismos. Por eso, según Casas, los últimos acontecimientos no representan necesariamente una modificación del comportamiento del planeta.

"Estos eventos, particularmente los que vimos en estas semanas, están ocurriendo en zonas donde se conoce que puede llegar a ocurrir", explicó.

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¿Qué provoca un terremoto? La explicación general está vinculada con las tensiones que se acumulan en las rocas del subsuelo.

"Estamos hablando de acumulación de tensiones en un bloque de roca. Cuando esa tensión es suficientemente grande, entonces hay una liberación de esa energía y es lo que nosotros conocemos o sentimos como un sismo o un terremoto", detalló Casas.

Pero no todos los terremotos tienen exactamente el mismo origen. Las condiciones que generan esa acumulación de tensión cambian de acuerdo con la región.

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"Es distinto a lo que sucede en Indonesia, Venezuela, Colombia o Granada. La razón por la cual se acumula esa tensión es distinta en cada caso", indicó.

Aunque muchas veces los terremotos son asociados principalmente con países del Pacífico, Argentina también es un territorio sísmicamente activo.

"Argentina es activa desde el punto de vista que tiene una gran producción de sismos", afirmó el investigador, aunque aclaró que en su gran mayoría se trata de movimientos de magnitud moderada.

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El mapa de actividad sísmica argentino concentra buena parte de los movimientos en el oeste y noroeste del país.

"El 80% de la sismicidad argentina ocurre en San Juan, Mendoza, Salta y Jujuy", precisó.

Las provincias de San Juan y Mendoza, especialmente, presentan condiciones para registrar movimientos de mayor magnitud.

El país cuenta además con un organismo especializado en el monitoreo y estudio de estos fenómenos: el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES).

Uno de los puntos que Casas buscó aclarar es que un terremoto puede ser probable sin que pueda conocerse cuándo ocurrirá.

La diferencia es fundamental. "Los científicos estamos capacitados para alertar", explicó.

El análisis de los registros históricos y de las características geológicas permite establecer probabilidades sobre la ocurrencia de determinados eventos. Pero no permite anticipar una fecha concreta.

"No estamos capacitados para decir que dentro de dos semanas, una semana o un tiempo particular eso va a suceder", remarcó.

Por ese motivo, el especialista cuestionó las publicaciones que en las últimas semanas difundieron supuestas alertas sobre terremotos que ocurrirían en determinadas ciudades.

"La ciencia no tiene esa capacidad de saberlo", insistió.

Casas evitó tanto minimizar el riesgo como generar alarma. "La estadística y la física en su conjunto nos dicen que podría ocurrir un evento de estas magnitudes porque ha sucedido en el pasado", explicó.

En otras palabras, que un terremoto importante haya ocurrido anteriormente demuestra que determinadas regiones poseen las condiciones para que vuelva a suceder, pero no permite establecer cuándo.

"En Argentina existe acumulación de tensiones de tal manera que puede generar eventos de magnitudes cercanas a 6, por ejemplo, dependiendo de la zona", advirtió.

La historia argentina ya tiene antecedentes de terremotos devastadores. Entre ellos, el especialista mencionó el terremoto de San Juan de 1944 y el terremoto de Caucete de 1977.

También recordó el sismo de San Juan y Mendoza de 1961, que tuvo consecuencias importantes para la infraestructura y derivó en procesos de reconstrucción.

Estos acontecimientos fueron determinantes para modificar las políticas de construcción y prevención sísmica.

"Entonces, a partir de esos eventos históricos se han generado nuevas políticas de construcción", explicó.

Para el investigador, no alcanza con contar con normas: también es necesario que las autoridades locales controlen su cumplimiento.

El cambio climático suele aparecer entre las posibles explicaciones de diferentes fenómenos naturales. Sin embargo, Casas fue claro al referirse a su relación con los grandes terremotos.

"Hace miles de años el humano no tenía injerencia sobre el sistema Tierra, en todas sus dimensiones, e igualmente estos eventos ocurrían", señaló.

Y agregó: "El humano no tiene la capacidad de generar o afectar esa acumulación de tensión que existe en el subsuelo".

Por lo tanto, los grandes terremotos registrados en distintas partes del mundo no pueden atribuirse a las modificaciones provocadas por la actividad humana.

Más allá de las predicciones imposibles, existe una herramienta fundamental: conocer dónde existe mayor peligrosidad sísmica.

Según Casas, el INPRES cuenta con estudios y mapas que permiten determinar cuáles son las zonas donde podrían producirse movimientos de mayor energía.

"El organismo oficial conoce la peligrosidad de cada zona", afirmó.

Los mapas de peligrosidad se complementan con mapas de riesgo, que permiten incorporar la cantidad de población expuesta y su nivel de vulnerabilidad.

Para el especialista, el desafío pasa por utilizar esa información para reducir las consecuencias ante un eventual terremoto.

"Lo importante, el primer paso, es entender que Argentina tiene la capacidad físicamente de generar o sentir estos eventos de gran magnitud y luego las políticas necesarias para mitigar estos efectos en el momento que ocurran", concluyó.

Así, frente a la sucesión de sismos que en las últimas semanas recorrieron los titulares internacionales, la explicación científica no apunta a un planeta que esté "temblando más", sino a una coincidencia de eventos dentro de un comportamiento sísmico conocido. El riesgo existe, también en Argentina, pero no hay actualmente una herramienta científica que permita anticipar cuándo y dónde ocurrirá el próximo gran terremoto.

Fuente: Primera Edición

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