Sobreviviente del trágico alud en la montaña hace 60 años: "Si no hubiese estado en el baño, moría sepultado"
Segundo Madrid tenía 19 años cuando un alud arrasó Las Cuevas y mató a 43 personas. Sobrevivió de milagro y estuvo entre los primeros pobladores de Penitentes.
Segundo Madrid tenía 19 años cuando un alud arrasó Las Cuevas y mató a 43 personas. Sobrevivió de milagro y estuvo entre los primeros pobladores de Penitentes.
Sobreviviente del trágico alud en la montaña hace 60 años: "Si no hubiese estado en el baño, moría sepultado"
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Lo ocurrido durante la noche del domingo 15 de agosto de 1965 fue, es y será de esos recuerdos que acompañarán a Segundo Madrid por el resto de su vida. "Fue como la peor película", describe el hombre, quien actualmente tiene 80 años, vive en Penitentes y tenía apenas 19 años aquella noche del histórico alud en Las Cuevas, pueblo donde nació y se crió junto a sus padres, ambos trabajadores ferroviarios.
Aquel fatídico 15 de agosto de 1965, del que precisamente se cumplieron 61 años hace unos días, Segundo y su familia estuvieron entre los damnificados de una de los dos trágicas avalanchas de nieve, barro y piedras que cayeron en Alta Montaña y que arrasaron con todo a su paso, dejando 46 muertos en total.
Sobreviviente del trágico alud en la montaña hace 60 años: "Si no hubiese estado en el baño, moría sepultado"
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Por la tarde, un primer desprendimiento "se llevó puesto" el Hotel Termas de Puente del Inca en esa localidad, dejando 3 muertos que estaban en el lugar. Mientras que ya en horas de la noche un segundo alud sepultó a Las Cuevas (el último pueblo en la Cordillera de los Andes del lado mendocino antes de cruzar a Chile). Aquí la tragedia dejó otros 43 fallecidos.
"Fue algo durísimo, fueron como varios días pagando deudas. Cuando uno vive en estos lugares, siempre sabe que tiene que estar prevenido para estas emergencias. Pero hay cosas que no se pueden prever. Y a uno no le queda otra que tener que estar allí", recapitula Madrid a más de seis décadas de la tragedia en que fallecieron una prima y una sobrina que estaban en la casa con él y sus padres.
Todos conocemos la #TragediadelosAndes de 1972, la de los rugbiers uruguayos y el avión que cayó en la cordillera de #MendozaPero 7 años antes, esa cordillera fue escenario de otra catástrofe que dejó 43 muertos.Fue el 15 de agosto de 1965 y hoy se cumplen 61 años pic.twitter.com/s6tN0e9CMp
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"Fue a las 22:20. no me olvido más de la hora. Esa noche cenamos y, cuando terminé, le dije a mi viejo que me iba a acostar. Fui al baño y ahí pasó todo. Si yo no hubiese estado en el baño, moría sepultado abajo de la nieve", recuerda Madrid, quien sufrió algunos cortes durante la avalancha y pudo escapar de la casa como pudo, incluso prácticamente desnudo.
Durante las horas posteriores, Madrid trabajó en el rescate y la búsqueda de personas bajo la nieve, el barro y las piedras que se habían desplazado sobre Las Cuevas. Sus padres fueron rescatados con vida, al igual que otros habitantes. Pero también encontró, luego de cavar y cavar desesperado -usando sus propias manos- algunos vecinos sin vida.
"Soy simplemente un mortal más que anda vagando por este mundo" responde cuando se le pregunta si se considera un sobreviviente de aquella Tragedia de los Andes.
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Cuando se habla a nivel mundial de "La Tragedia de los Andes", es inevitable no remitirse al trágico accidente de 1972, aquel en que un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya cayó en la cordillera a la altura de Malargüe (Mendoza) con un grupo de rugbiers que viajaba con destino a Chile. De este episodio se escribieron libros, se hicieron películas y hasta sus sobrevivientes suelen reconstruir aquel difícil momento en entrevistas y charlas o talleres multitudinarios.
Pero 7 años antes, la Cordillera de los Andes, fue escenario de "la Otra Tragedia de los Andes", una catástrofe que dejó 46 muertos en total. Y que, aunque cronológicamente hablando se registró primero que la del avión uruguayo, por relevancia mediática acarrea con el prefijo de "la otra".
Fue el domingo 15 de agosto de 1965. Durante los primeros días de aquel mes, una sucesión de intensas nevadas cubrió la Alta Montaña mendocina. La nieve se acumuló durante días y días, y nadie imaginaba que esa enorme masa blanca terminaría transformándose en una tragedia.
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El 15 de agosto de ese año, cerca de las 14, un desprendimiento de nieve, piedras y barro comenzó a bajar desde el cerro Banderita Sur, en la zona de Puente del Inca. El alud llegó a la base del sitio, donde se situaba el Hotel Termas de Puente del Inca, inaugurado en 1925, un símbolo del turismo de montaña y uno de los más famosos de Mendoza: .
Tenía 70 habitaciones (todos con accesos a piletones de aguas termales), capacidad para 140 huéspedes y un comedor para 500 personas. La construcción prácticamente desapareció arrastrada por el alud, y en el momento murieron tres personas (1 empleado del hotel y 2 soldados que habían llegado buscando provisiones).
El histórico Hotel Termas de Puente del Inca y que fue destruido por uno de los aludes de agosto de 1965.
Pero lo peor estaba por ocurrir. Pasadas las 22, otro alud se desprendió en la zona de Las Cuevas (13 kilómetros al oeste de Puente del Inca, camino a Chile). Fue devastador, dado que la avalancha cayó sobre el pueblo.
Casas y construcciones completas quedaron sepultadas bajo la nieve, las piedras y el barro. El terrible saldo fue de 43 personas muertas. Uno de los sobrevivientes del alud en Las Cuevas fue Segundo Madrid, quien -con el tiempo- se convertiría en uno de los primeros pobladores de Penitentes.
"Ya llegué a los 80 años, ¡no se da una idea de cómo pesan!", describe hoy Madrid, entre risas.
"A 61 años del alud todavía me conmuevo. Cada vez que llega esta fecha es algo muy personal. No se pueden describir esas cosas. No sé si llega a ser cosa del destino o es la línea que tenemos de vida", reflexiona, con un tono más serio, pero sin abandonar esa chispa y carisma que lo identifican.
Madrid vivía en Las Cuevas junto a sus padres. Aquella noche de agosto de 1965 se encontraban en la casa junto otros familiares y dos gendarmes amigos de la familia. Vaya uno a saber por qué -quizás, intuición- aquel 15 de agosto había algo que no le cerraba.
Imágenes hisróricas de los aludes en Puente del Inca y Las Cuevas en agosto de 1965.
"Durante todo el día yo había estado diciéndole a mi papá que nos fuéramos a otra construcción del ferrocarril que había del lado de Chile y donde a veces pasábamos algunos días. Era como que había algo que me decía que nos fuéramos", recuerda el hombre, que zafó de quedar sepultado bajo el material porque en el instante en que el alud sepultó su casa estaba en el baño.
"Pero mi viejo me dijo que nos quedáramos, que era mucho lío movernos todos. Y nos quedamos", sigue.
Cenaron como cualquier otra noche. Segundo terminó de comer y avisó a los presentes que se iba a acostar. Antes pasó por el baño. Y entonces ocurrió la tragedia.
El alud cayó sobre Las Cuevas a las 22.20. La masa de material sepultó viviendas y construcciones y dejó atrapados a decenas de habitantes. Segundo quedó a merced de la montaña, aunque milagrosamente resguardado, porque la parte del baño de la casa no fue arrasada.
"Después del alud salí como pude, casi desnudo, todo cortado y lastimado. Todos los que estaban en la casa conmigo quedaron enterrados. A mí me salvó haber estado en el baño", recapitula.
En medio de la oscuridad, la destrucción y la devastación, Madrid fue hasta la seccional de Gendarmería que funcionaba en el edificio del ferrocarril.
"Fui a pedir ayuda. Me curaron las heridas y me dejaron ahí. Me dijeron que al otro día íbamos a ir. ¡Yo ni loco me quedaba encerrado! Les pateé la puerta y salí como pude", describe, una vez más con una sonrisa que se dibuja al reconstruir su arrebato aquella madrugada
La poca gente que había logrado sobrevivir a la tragedia comenzó a buscar a quienes habían quedado atrapados bajo toneladas de nieve. Estuvieron cavando en la nieve con sus propias manos, desesperados, sabiendo que cada segundo, cada minuto que pasaba era vital.
Entre algunas cosas que ocurrieron en las horas posteriores al alud en Las Cuevas hay algunas que resultan tan increíbles que le generan risa hasta al propio Madrid.
"Mi papá sobrevivió, aunque estaba muy golpeado. Entonces lo evacuaron en helicóptero hasta Polvaredas y desde allí lo llevaron en ambulancia hacia Uspallata. El tema es que, antes de llegar a Uspallata, la ambulancia chocó. Quedó internado y le hicieron varios estudios", rememora Segundo Madrid.
Cuando la emergencia pasó, la destrucción y la desolación siguieron en Las Cuevas durante un tiempo más. Para la familia Madrid fue momento de barajar y dar de nuevo.
No tenían dónde ir en la ciudad, porque toda la vida y el hogar de ellos estaba en la montaña. "Fue como llevar a un león y soltarlo en el centro. Nos quedamos en casas de familiares, que nos ayudaron como pudieron", sigue el sobreviviente.
Años después su padre recibió otro destino laboral dentro del ferrocarril y la familia pudo volver a reconstruir su vida en la Alta Montaña mendocina.
Con el tiempo, Segundo Madrid volvió a encontrar en la montaña su lugar. Fue uno de los primeros pobladores de Penitentes y conoció de cerca el nacimiento del centro de esquí del lugar, uno de los más históricos de Mendoza y reinaugurado recientemente.
Cada 15 de agosto, Madrid celebra su "nuevo cumpleaños", el día en que volvió a nacer. Podría decirse que es "el segundo cumple de Segundo".
Actualmente sigue viviendo en Penitentes, aunque se jubiló y se dedica "a rascarse", como él mismo confiesa, ya casi a las carcajadas.
Segundo Madrid festejando su segundo cumpleaños el 15 de agosto de 2025, el año pasado y a 60 años de "la Otra Tragedia de los Andes".
Su último trabajo estuvo relacionado con la distribución de energía. Y hoy comparte su vida con su compañeraGabriela Guerra, quien tiene un kiosco y una sanguchería en la zona.
"Mi compañera vino a trabajar acá a Penitentes, yo ya estaba instalado. Nos conocimos y no nos separamos", cuenta.
A 61 años y unas horas desde aquella noche del 15 de agosto de 1965, Madrid no deja de sorprenderse con una Alta Montaña cubierta de nieve durante esta temporada.
"Hacía muchísimo que no pasaba lo de ahora, tener tantas nevadas. Ya tenemos más de dos metros de nieve en todo lo que va del invierno en Penitentes", describe.
Esa nieve, que para otros es paisaje, para Segundo Madrid también es memoria. Por eso observa las consecuencias del reciente temporal con una mezcla de fascinación y preocupación.
"Todo está muy desfasado. Es una situación muy crítica la que está pasando. Hemos destruido todo, y el clima no acompaña", concluye.
Fuente: Los Andes
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