Tobías Martínez y el día después de la hazaña: el recuerdo de su abuela Encarnación, cómo se preparó para dos horas al límite y las perlitas de una carrera épica
Un día después de conquistar el Desafío de las Estrellas en El Villicum, el piloto sanjuanino habló del desgaste físico que le dejó la carrera, de la preparación que lo ayudó a soportar dos horas arriba del auto, del desahogo que significó dedicarle el triunfo a su abuela y de la…

El rugido de los motores ya quedó atrás. También el festejo, los abrazos y la emoción de haber hecho historia otra vez en el automovilismo, esta vez en casa, en El Villicum. Pero para Tobías Martínez el lunes fue casi tan intenso como el domingo. El cuerpo todavía le pasa factura por las dos horas de carrera, el celular no dejó de sonar desde que bajó la bandera a cuadros y, entre tantas felicitaciones y mensajes, hubo un recuerdo que volvió una y otra vez: el de su abuela Encarnación, la mujer que nunca se perdía una carrera en San Juan y a quien le dedicó su victoria más importante.
Después de largar 31° y protagonizar una remontada memorable para quedarse con el Desafío de las Estrellas del Turismo Carretera, el piloto sanjuanino amaneció con dolores musculares, todavía intentando dimensionar lo que consiguió frente a su gente. "Esta mañana me levanté muy cansado. Hasta ahora me duele mucho el cuerpo. Sinceramente fue un gran desgaste físico. No creí que iba a ser tan fuerte. Fueron 66 vueltas, dos horas con autos que quizás no están del todo preparados. Respiramos mucho gas adentro del auto y se hizo difícil. Sobre el final me iba costando mucho terminar la carrera", contó en diálogo con Tiempo de San Juan.
El esfuerzo empezó a sentirse apenas terminó la competencia. Se bajó del Chevrolet Camaro agotado y mareado. Esa noche tomó Astron para aliviar las molestias y, ya lejos del circuito, compartió un lomito con sus padres antes de volver a casa. El lunes ni siquiera tuvo tiempo para desayunar: las felicitaciones llegaban una detrás de otra y el teléfono parecía no dar respiro.
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"Hoy prácticamente cargué el celular tres o cuatro veces. Estoy todo el día tratando de contestar a todo el mundo", dijo entre risas. Los mensajes llegaron desde todos los rincones del país, incluso de pilotos y referentes del automovilismo que quisieron felicitarlo por una actuación que ya quedó marcada entre las grandes carreras de la "máxima".
Detrás de esa victoria hubo mucho más que un gran manejo. Para soportar casi dos horas arriba del auto, Tobías intensificó una preparación que combinó gimnasio, ciclismo y largas jornadas de simulador. "Le metí mucho más simulador. Pasé cinco o seis horas por día, a veces un poco más. Me gusta mucho y además es entrenamiento. Ahí trabajás mucho la concentración, que en una carrera tan larga termina siendo tan importante como lo físico. Con Gustavo Milla entrené mucho, él siempre me ayuda, me exprime al máximo, tanto en gimnasio como en la bici", explicó.
Pero además del desgaste hubo otro desafío silencioso: mantener la cabeza enfocada durante 66 vueltas. "Son muchas vueltas haciendo siempre lo mismo y al final todo eso se nota. Pensábamos que el ritmo iba a ser un poco más tranquilo, pero desde el primer momento salimos todos muy rápido y había que seguir ese ritmo."
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Sin embargo, hubo algo que estuvo presente durante toda la carrera y que fue mucho más fuerte que cualquier dolor físico. Apenas cruzó la meta, el primer pensamiento fue para Encarnación.
Su abuela había fallecido pocos días antes de la competencia. Era una presencia habitual en cada carrera que Tobías disputaba en San Juan. Nunca buscaba protagonismo, pero siempre estaba. "Era una semana muy especial para todos. Ella siempre estaba en todas las carreras de San Juan. Fue un desahogo para los que veníamos sufriendo su pérdida. Esta victoria también sirvió para recordarla". Contó el piloto que, en la intimidad familiar, había una frase que hoy adquiere otro significado: "Ella decía que yo era su cabra".
Quizás por eso el triunfo tuvo un sabor distinto. No fue solamente la remontada desde el puesto 31, ni la primera victoria del RUS Med Team en el Turismo Carretera, ni la conquista frente a miles de sanjuaninos. También fue una forma de abrazar a quien ya no estaba físicamente, pero que acompañó cada vuelta desde el lugar donde permanecen los recuerdos más importantes.
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Más allá de la victoria, Tobías Martínez también se quedó con una muy buena impresión del formato del Desafío de las Estrellas. Aunque reconoce que durante algunos pasajes puede resultar confuso para quienes siguen la carrera desde afuera, cree que justamente esa incertidumbre es la que termina haciendo diferente a una competencia que exige tanto a pilotos como a equipos.
"Estamos casi todos de acuerdo en que hace una carrera linda, un buen espectáculo. Por ahí, para el espectador hay una transición en la que no se sabe quién va ganando. Incluso nosotros, arriba del auto, tampoco lo sabemos. En un momento iba cuarto y de una vuelta a otra pasé a primero porque estábamos con distintas estrategias", explicó. Para el sanjuanino, esa es quizás la única dificultad que presenta el formato.
Sin embargo, considera que el desenlace compensa cualquier confusión. "Después se da un lindo espectáculo, sobre todo en el final, cuando los autos empiezan a sentir el desgaste y también los pilotos. Ahí aparecen distintas situaciones y eso hace que la carrera sea diferente". No dudó en definir la prueba como "un verdadero desafío" y fue más allá: "No creo que haya una victoria mejor que esta en San Juan. Esta carrera tuvo todos los condimentos".
Fuente: Tiempo de San Juan
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