Todavía cursa la secundaria, pero ya ganó una medalla con Las Panteras en los Juegos Suramericanos y sueña con continuar su carrera en el exterior
La tucumana Julieta Medina Sarmiento consiguió la plata en Santa Fe en su primer torneo oficial con la selección mayor. Días después, retomó las clases en el Santa Catalina y habló con LG Play sobre su presente, los sacrificios y sus sueños.

Resumen para apurados
La medalla no estaba a la vista. Tampoco la camiseta de la selección argentina. Julieta Medina Sarmiento apareció con el uniforme del colegio Santa Catalina y habló con LG Play apenas unos minutos antes de entrar a clases. La escena parecía cotidiana, una más dentro de cualquier mañana escolar. Pero hacía apenas unos días había estado en Santa Fe, jugando con Las Panteras y subiéndose al podio de los Juegos Suramericanos.
Ese contraste quizás sea el que mejor explique sus últimos días. Pasó de representar al país, jugar con estadios llenos y conseguir una medalla de plata a volver a Tucumán, preparar la mochila y retomar la secundaria.
"Es como una locura. Te cae la ficha después de haber vivido tremenda experiencia y tener que adaptarte a la normalidad. Ahora estoy yendo al colegio y es como decir 'no puedo creer lo que he vivido'. Estoy muy contenta", contó.
Para Medina Sarmiento, el torneo significó mucho más que una medalla. Fue su primera competencia oficial con la selección mayor y la posibilidad de compartir plantel con otras dos tucumanas: Nicole Pérez y Elena Guerrico. Tres de las 12 jugadoras elegidas por Pablo Pereira fueron de la provincia.
"Si se ponen a pensar, es un montón. Con las millones de jugadoras que hay en el vóley argentino, que tres sean de Tucumán en un plantel de 12 es muchísimo", destacó. También había algo afectivo detrás de esa coincidencia. "A Nicole la admiro desde muy chiquita y con Elena comparto desde que tengo 14 años. Para mí es un gran orgullo poder compartir con ellas", agregó.
El camino hacia el podio no fue sencillo. Argentina había perdido frente a Chile, que finalmente se consagró campeón, y Venezuela. Por eso llegó al último partido, contra Colombia, con las cuentas sobre la mesa: debía ganar 3-0 o 3-1 para conseguir la plata. Si lo hacía 3-2, terminaría con el bronce.
Las Panteras respondieron en el momento de mayor presión. Ganaron 3-0, con parciales de 25-17, 25-20 y 25-20, y aseguraron el segundo puesto. Pérez fue la goleadora argentina con 11 puntos y Medina Sarmiento aportó otros dos.
Sin embargo, cuando Julieta repasa aquellos días, no habla solamente de resultados. Entre todo lo vivido, hubo una imagen que se llevó de regreso a Tucumán: las tribunas.
"Poder jugar con el estadio lleno fue una experiencia hermosa. Obviamente queda todo lo que uno aprende dentro de la cancha y lo que va mejorando, pero el apoyo tan incondicional de las personas que estaban ahí alentándonos fue hermoso", señaló.
Después de semejante experiencia llegó el regreso a casa. Y también a una rutina que exige bastante más que ponerse las zapatillas y entrar a una cancha.
Sus días empiezan temprano. Por la mañana va al colegio y sale alrededor de las 14. Regresa a su casa, intenta avanzar con las tareas y, unas horas después, cambia nuevamente el uniforme por la ropa de entrenamiento. La jornada termina recién por la noche.
"Llego a mi casa, me pongo a hacer un par de tareas y después tengo que ir a entrenar. Entreno desde la tarde hasta la tarde-noche, llego a dormir y al día siguiente es lo mismo. Así durante toda la semana", explicó.
En ese equilibrio, el acompañamiento del Santa Catalina se volvió fundamental. Las concentraciones, los viajes y los entrenamientos provocan que muchas veces tenga que ausentarse, por lo que profesores y autoridades fueron adaptándose a una realidad diferente a la de cualquier otra alumna.
"Falto mucho, entonces me mandaron tareas por Classroom. Cuando llegué también pude adaptar el cronograma de las pruebas trimestrales. Me ayudan muchísimo", contó. Y enseguida remarcó una idea que atraviesa su presente. "El deportista tiene que aprender a llevar de la mano el colegio con el alto rendimiento. Que mi colegio me apoye tanto es muy importante para mí", indicó.
No es la primera vez que el vóley la obliga a acomodar su vida. Durante la primera mitad del año estuvo cerca de cinco meses en Córdoba para jugar en el Club Atlético y Biblioteca Bell. Se instaló en una casa junto a otras dos jugadoras y, lejos de sus padres, tuvo que ocuparse de cuestiones que hasta entonces formaban parte de la vida familiar: cocinar, lavar la ropa y organizar sus propios tiempos.
El cambio también fue deportivo. Dejó temporalmente su club, Tucumán de Gimnasia, y apostó por una experiencia que entendía necesaria para crecer.
"Fue un poco duro porque me hubiera encantado jugar con mi club, pero sinceramente en ese momento fue lo que me pareció la mejor opción para mi carrera deportiva. No me arrepiento porque aprendí muchísimo y creo que mejoré un montón como jugadora", aseguró.
Ahora aparece otra decisión. La Liga Argentina 2027 comenzará a ocupar buena parte de su calendario desde diciembre y todavía debe definir dónde jugará. Le gustaría representar a su club, aunque también tiene propuestas de otras instituciones y deberá analizar cuál es el mejor camino.
Después vendrá la selección. Y, si todo sigue avanzando, quizás también el exterior.
"Quiero seguir preparándome para los procesos de selección si me llaman y después seguir aspirando a poder ir al exterior, a continuar mi carrera deportiva afuera", expresó.
Pero todo eso todavía queda un poco más adelante. Por ahora, Julieta siguió su camino. Tenía clases. Hacía apenas unos días se había colgado una medalla de plata con la camiseta argentina. Esta mañana llevaba el uniforme del Santa Catalina. Dos mundos que parecen alejados, pero que, con apenas unas horas de diferencia, forman parte de la misma rutina.
Fuente: La Gaceta
- #deportes
- #todavia
- #cursa
- #secundaria
- #pero
- #gano
- #medalla
- #panteras
- #juegos
- #suramericanos
- #tucuman


