Trabaja hasta 10 horas, entrena todos los días y fue quinta del mundo: la vida a fondo de Melina Bretillot
La piloto sanjuanina regresó de Portugal después de integrar el equipo latinoamericano que terminó quinto en el Six Days. Arquitecta, entrena prácticamente los siete días de la semana y ya piensa en un desafío todavía más extremo para 2027.

Apenas volvió de Portugal, Melina Bretillot hizo algo que probablemente explique mejor que cualquier resultado quién es: se fue a trabajar.
Había terminado una de las competencias de enduro más exigentes del planeta. Seis días de carrera, jornadas de ocho horas y media sobre la moto y alrededor de 285 kilómetros diarios. El cuerpo acumulaba golpes, hematomas y cansancio. Sin embargo, al regresar a San Juan casi no hubo transición.
"Llegué ayer y ayer, cuando llegué, estaba trabajando. No me recuperé aún", contó durante su visita a Estamos a Tiempo, el streaming de Tiempo de San Juan.
Bretillot es arquitecta y dedica entre ocho y diez horas diarias a su profesión. Fuera de ese horario construye su otra vida: la de una piloto que acaba de terminar entre las mejores del mundo en una disciplina que exige resistencia física, preparación técnica y capacidad para resolver problemas en plena competencia.
En el Six Days de Portugal integró el equipo femenino de FIM Latinoamérica junto a la mendocina Valentina Forti y la colombiana Daniela Acosta. Las tres finalizaron quintas en el World Trophy, detrás de Estados Unidos, Australia, Francia y Nueva Zelanda.
"Corrimos con equipos muy fuertes, potencias mundiales donde los pilotos son profesionales y se abocan directamente a esto. Nosotros somos personas que tenemos que trabajar y, a la vez, practicar el deporte. Por eso un quinto lugar en el mundo como equipo ha sido excepcional".
No fue su primera experiencia en el Six Days. Ya había participado cuando la competencia se realizó hace 3 años en San Juan, en aquella ocasión representando a la Selección Argentina y con otro quinto puesto colectivo.
La diferencia estuvo en su rendimiento individual. Según explicó, en San Juan había conseguido una medalla de bronce y en Portugal alcanzó una de plata, distinciones que se otorgan de acuerdo con los tiempos de carrera respecto de las referencias de cada categoría.
"Significa que mi desempeño fue mucho mejor", resumió.
El Six Days no consiste simplemente en completar seis etapas. Durante cada jornada los pilotos deben recorrer largos trayectos de enduro, disputar especiales cronometrados y ocuparse de las tareas de mantenimiento de sus propias motos.
En Portugal, uno de los principales problemas fue el polvo, capaz de provocar fallas mecánicas y dejar a los competidores fuera de carrera.
"Había mucho polvo. Tenía que cambiar mucho el filtro de aire. Hubo muchas motos que se rompieron porque les entró tierra. Nosotros cambiamos seis veces al día el filtro", describió la sanjuanina, que compitió con una KTM, una marca que ya conocía de experiencias anteriores, aunque actualmente utiliza una Fantic en otras pruebas.
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Los terrenos también presentaron exigencias diferentes. Algunos sectores polvorientos le recordaron a San Juan, mientras que otros incluyeron pendientes invertidas, habituales en circuitos de Chile y Europa, pero menos frecuentes en las competencias argentinas.
Esa combinación obligó a adaptarse rápidamente. En una carrera de semejante duración, no alcanza con conocer la moto: también hay que aprender a interpretar terrenos desconocidos mientras el cronómetro sigue corriendo.
Aunque la preparación física resulta fundamental, Bretillot sostiene que el desafío más difícil aparece muchas veces en la cabeza.
"Son carreras más que nada mentales. Porque llega un punto que, por más que te encante la moto, a mí me encanta, después de estar ocho días no la querés ni ver".
El agotamiento se acumula, pero los problemas deben resolverse sin demoras. Un desperfecto mecánico, una equivocación en el recorrido o una reparación demasiado extensa pueden generar penalizaciones y comprometer toda la competencia.
La alimentación y la hidratación también resultan decisivas Una jornada puede comenzar con el piloto en buenas condiciones físicas y terminar muy diferente si no logra sostener la energía necesaria.
"Podés estar muy bien entrenado, pero si no comés y no te hidratás bien, te venís abajo sí o sí".
"Tenés que saber resolver y resolver rápido".
Detrás de esa resistencia hay una preparación que debe encontrar espacio con sus obligaciones laborales.
"Yo vivo cansada, no tengo tiempo para nada", reconoció.
De lunes a viernes dedica dos horas diarias al gimnasio, bajo la supervisión de un entrenador especializado en deportistas de alto rendimiento. A ese trabajo agrega prácticas sobre la moto dos o tres veces por semana.
"Para mí es sagrado el gimnasio".
El descanso tampoco ocupa un lugar fijo en su calendario. Si bien escucha las señales de agotamiento de su cuerpo, admite que normalmente pasa toda la semana entre el entrenamiento físico y la moto: "Entreno de lunes a lunes. Generalmente no descanso. Descanso cuando estoy muy cansada".
Esa preparación fue determinante para afrontar Portugal y también para recuperarse después. Regresó con golpes, inflamación y un desgaste considerable, aunque asegura que su estado físico le permitió sentirse mejor de lo que esperaba.
"Parece que he estado muy bien físicamente porque me siento bien", explicó.
Aunque hoy su nombre está asociado al enduro, Bretillot conserva una preferencia que no intenta disimular.
"Mi corazón corresponde al motocross. A mí el motocross me vuelve loca".
Las lesiones, sin embargo, terminaron modificando sus decisiones deportivas. En 2022 sufrió una lesión importante en el fémur, con una recuperación prolongada. A ese antecedente se sumaron otros problemas físicos, entre ellos una lesión ligamentaria y una en la muñeca.
La acumulación de episodios la llevó a alejarse del motocross para reducir riesgos y orientar sus objetivos hacia el enduro, aunque esa disciplina tampoco está exenta de accidentes.
"Dije 'no corro más motocross para no lesionarme' y después me lesioné", recordó con humor.
El cambio le permitió encontrar otras competencias y desafíos técnicos, hasta llegar a representar nuevamente al país y a la región en el máximo escenario internacional.
El motociclismo ocupa buena parte de la agenda de Melina, pero también aparece en su círculo más cercano.
Cuando habla de sus entrenamientos en San Juan, menciona a su hermano como uno de sus compañeros habituales. Además, cuenta que su novio, que vive en Mendoza, también suele acompañarla en algunas salidas.
Ese dato ayuda a comprender hasta qué punto la actividad se ha integrado en diferentes aspectos de su vida. Las motos no son solamente un compromiso deportivo: también están presentes en momentos que comparte con personas cercanas.
La situación tiene relación con una dificultad que reconoce desde hace tiempo: encontrar compañeros para practicar enduro, especialmente otras mujeres.
Cuando comenzó en el motociclismo, recuerda, prácticamente no había pilotos femeninas. Hoy la participación creció y su presencia está mucho más naturalizada, pero todavía persisten ciertas barreras.
"No es que no tenga el nivel, porque yo ando igual de bien que cualquier hombre. Obviamente hay gente que anda más, gente que anda menos, tranquilamente puedo entrenar con cualquiera, pero ese tema de inclusión todavía cuesta un poco".
En San Juan conoce mujeres que practican motocross, pero asegura que no encuentra compañeras con quienes entrenar enduro de manera habitual.
Por eso, muchas veces termina practicando con su hermano, utilizando un circuito cercano a su casa, o compartiendo entrenamientos con su pareja.
"Ese tema de inclusión todavía cuesta un poco".
El quinto puesto mundial no parece haber disminuido sus ganas de competir. Al contrario, Portugal abrió nuevas expectativas.
Bretillot ya comenzó a evaluar la posibilidad de participar en el Red Bull Romaniacs, una de las competencias de enduro extremo más exigentes del calendario internacional, disputada en Rumania.
"Me parece súper difícil. Es mucho más técnico, tenés que tener mucha más técnica en la moto. Me parece que ese va a ser mi próximo objetivo para el año que viene".
Por ahora es un proyecto, no una participación confirmada.
Antes, el 22 de noviembre, tendrá la última fecha del campeonato argentino de cross country, certamen en el que llega con posibilidades de pelear por el título. Prefiere no anticipar resultados y esperar a completar la competencia.
Después llegará el momento de organizar 2027. Entre sus alternativas aparecen Rumania, otro Six Days e incluso la posibilidad de participar en un Enduro GP.
"Cuando corrés un Mundial después querés hacer otro. Te quedás corta con lo nacional", reconoció.
Para una arquitecta que acaba de volver de seis jornadas de competencia internacional y prácticamente no tuvo tiempo de recuperar fuerzas antes de reincorporarse al trabajo, pensar en desafíos todavía mayores podría parecer contradictorio.
Sin embargo, Melina encuentra una manera sencilla de explicar hasta cuándo piensa seguir.
"No voy a descansar nunca. Hasta que pueda".
Fuente: Tiempo de San Juan
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