Tradición de fachada, espíritu urbano por dentro: la casona de Chacras que se convirtió en sanguchería
Un proyecto con sello mendocino donde la arquitectura, la tradición y la gastronomía contemporánea dialogan a través de texturas, luz y un diseño pensado para el encuentro.

Un proyecto con sello mendocino donde la arquitectura, la tradición y la gastronomía contemporánea dialogan a través de texturas, luz y un diseño pensado para el encuentro.
Tradición de fachada, espíritu urbano por dentro.
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Chacras de Coria posee un ritmo propio, marcado por sus calles, sus viviendas tradicionales y esa inconfundible escala de barrio donde la vida transcurre a otra velocidad. Intervenir en este entorno exige una sensibilidad particular: saber leer la memoria de los muros sin congelarlos en el tiempo, permitiendo que la arquitectura histórica reciba con soltura nuevas dinámicas urbanas.
Bajo esa premisa se desplegó el proyecto de arquitectura, interiorismo y dirección de obra para Guchini, firmado por las arquitectas mendocinas Belén Morgan, Milagros Waisman y Guillermina Drago. La propuesta logró transformar una casona patrimonial en un punto de encuentro fresco, relajado y espontáneo, donde la identidad gráfica de la marca y la calidez del inmueble original conviven en absoluto equilibrio.
La propuesta logró transformar una casona patrimonial en un punto de encuentro fresco, relajado y espontáneo.
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Guchini nace bajo la premisa de ser mucho más que una sanguchería tradicional. Aquí, el acto de comer se entiende como una experiencia social donde la cercanía y el disfrute informal son los verdaderos protagonistas. Ese espíritu descontracturado y divertido fue precisamente el punto de partida que guio cada decisión proyectual, desde la distribución de la planta hasta la elección de la textura más sutil.
El espacio tiene una capacidad para unas 100 personas sentadas y cuenta con una plaza interna que permite disfrutar la propuesta gastronómica al aire libre. Además, se suma un diferencial pensado para familias: un sector de juegos para niños que acompaña el concepto de encuentro social y picnic urbano que caracteriza a la marca.
La ubicación también potencia la experiencia: el local se encuentra a pocos metros de la plaza de Chacras de Coria, uno de los espacios más concurridos del distrito.
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El mayor reto de la intervención radicó en reorganizar la estructura compartimentada, propia de la casona preexistente, para adaptarla a los flujos dinámicos y funcionales que exige la gastronomía actual. Con una superficie total de 100 metros cuadrados interiores y 40 metros cuadrados de galería, la arquitecta Morgan planteó un trazado claro de recorridos que vincula sin fricciones la operatividad de la cocina con el área de entrega y atención al cliente.
El local se encuentra a pocos metros de la plaza de Chacras de Coria, uno de los espacios más concurridos del distrito.


"El interior se articula estratégicamente en dos zonas de permanencia bien delimitadas. Por un lado, un salón principal de carácter ágil y dinámico, ideal para el paso fluido del público; por otro, un segundo sector resguardado, pensado para quienes buscan quedarse a compartir con mayor calma. Hacia el exterior, la galería abierta actúa como una transición natural que se conecta de manera directa con el verde de la plaza vecina, expandiendo los límites del local, invitando al aire libre y enriqueciendo la vivencia del espacio público", remarca Morgan.
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En el plano conceptual, la materialidad sintetiza la atmósfera cotidiana del barrio desde una mirada marcadamente contemporánea. El microcemento color arena con textura desgastada, la madera natural, los mosaicos y las baldosas antiguas recuperadas rinden homenaje a la rusticidad noble y al valor histórico de la construcción original.
Sobre este soporte arquitectónico neutro y patrimonial irrumpen la chapa galvanizada, la cartelería, los neones y diversos objetos cotidianos que inyectan una vibración lúdica, fresca y auténtica. La paleta cromática —dominada por tonos amarillos y verdes con acentos audaces en rojo y rosado— traslada el universo gráfico de la marca al espacio tridimensional. El resultado es un ambiente acogedor y desenfadado donde la arquitectura patrimonial se renueva para ofrecer una vivencia gastronómica accesible, moderna y profundamente mendocina.
CLIENTE: Guchini
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TIPOLOGÍA: Sanguchería
SERVICIO: Arquitectura, interiorismo y dirección de obra
AÑO: 2026
LOCACIÓN: Chacras, Luján de Cuyo, Mendoza
SUPERFICIE: 100m2 interior - 40m2 galería
FOTOGRAFÍA: Luis Abba
Fuente: Los Andes
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