"Tucumán vive con el agua", la respuesta de Claudio Bravo ante la amenaza del "Súper Niño"
El secretario de Obras Públicas de San Miguel de Tucumán explicó por qué la Capital se inunda con el fenómeno o sin él y qué soluciones se proyectan.

Resumen para apurados
"Puede haber lluvias importantes con más frecuencia, pero no van a ser muy superiores a lo normal", respondió el ingeniero Claudio Fernando Bravo, secretario de Obras Públicas de San Miguel de Tucumán, al ser consultado sobre la próxima temporada de tormentas y la amenaza del "Súper Niño". Luego agregó: "Tucumán vive con el agua. Siempre hemos tenido eventos graves. ¿Qué es lo que pasa? La infraestructura está colapsada".
Bravo dio una charla sobre los desagües pluviales de la Capital en el Colegio de Arquitectos de Tucumán. Fue invitado por el Instituto de Gestión Territorial Urbano y Ambiental, en el marco del Octubre Urbano. Durante una hora presentó el diagnóstico, las obras y los proyectos de la municipalidad. Después, las preguntas llevaron la conversación hacia la basura en los canales, el crecimiento urbano y una propuesta que cambia la lógica habitual: reservar espacios verdes para que puedan recibir agua cuando llueve fuerte.
El diagnóstico empezó por la infraestructura. En su repaso de los drenajes principales de la Capital, Bravo mencionó el canal San Francisco, que ubicó entre las obras construidas en 1906 y 1908. Varios de los grandes canales actuales, señaló, datan de la década de 1970. Desde entonces, la ciudad creció, se pavimentaron más superficies y se construyeron barrios donde antes el agua podía filtrarse o seguir su cauce natural. Cuando el suelo se cubre con cemento, una parte mayor de la lluvia corre por techos, calles y veredas. A eso se suma que todavía faltan planos de algunos desagües subterráneos y que hubo canales sin mantenimiento durante años. "Cuando no funcionan los desagües pluviales, escurren por la calle", resumió el funcionario. La explicación, entonces, no está sólo en cuánto llueve, sino también en qué encuentra el agua al llegar al suelo.
El deterioro también aparece en las reparaciones cotidianas. Al hablar de las redes de agua y cloacas, el ingeniero describió un problema que se repite: cuando se arregla una cañería en una esquina, aumenta la presión y puede romperse otra en otro punto. "Hay que cambiar todo", planteó. Son obras costosas y poco visibles una vez terminadas. "Son obras sucias, son obras caras, pero hay que hacerlo", dijo.
También sostuvo que la falta de planificación no pertenece a una sola gestión: "Esto ya no tiene color político". El secretario pidió coordinar las decisiones a escala metropolitana. Rutas, canales y ríos dependen de organismos distintos y, según dijo, "no se comunican mucho".
El agua, mientras tanto, no sigue esos límites. Para conocer mejor por dónde corre, el municipio hizo un relevamiento con tecnología LiDAR. ¿Cómo funciona? Un avión emite pulsos de láser para medir el terreno; algunos atraviesan la vegetación y llegan hasta el suelo. Bravo lo comparó con "una sábana" que registra toda la superficie, en lugar de medir puntos separados. Según explicó, el relevamiento registra ocho puntos por metro cuadrado y tiene una precisión de cinco centímetros. El mapa ayuda a identificar pendientes, cauces antiguos y zonas bajas. Al analizar esos datos, el equipo encontró una explicación para anegamientos conocidos por los vecinos. Por sectores de las avenidas Siria y Uruguay y de las calles Bolivia y Perú pasaba el arroyo Nueva Esperanza-Tafí. Era una zona baja, pero la ciudad avanzó sobre ese antiguo cauce. "Nosotros mismos nos generamos los problemas", advirtió. Por eso insistió en que "no es necesario que tengamos una lluvia extraordinaria": los cambios en el uso del suelo también hacen que llegue más agua y más rápido a los desagües.
¿Qué se puede hacer? Bravo mencionó trabajos en marcha en el loteo Margaritas y el barrio 360, además de intervenciones para mejorar alcantarillas y desagües. También explicó una propuesta que generó preguntas: las lagunas de laminación. No son lagunas permanentes, sino espacios verdes bajos que reciben agua durante una tormenta y la liberan de a poco. En tiempo seco pueden funcionar como canchas o plazas; cuando llueve mucho, contienen parte del agua durante unas horas. La idea es reducir el "pico" del caudal: evitar que todo el volumen llegue junto a los canales y a los barrios de abajo. Como ejemplo, mencionó las canchas del Procrear de Camino del Perú, que se llenan y luego vuelven a vaciarse. Ante las dudas por una plaza, preguntó: "¿Ustedes qué prefieren? ¿El agua dentro de la casa o en los espacios verdes?". La propuesta no supone eliminar esos lugares, sino que también puedan cumplir una función durante las tormentas.
En el intercambio apareció otra dificultad conocida: la basura que tapa rejas y bocas de tormenta. Si la entrada de agua se obstruye, el desagüe pierde capacidad justo cuando más se lo necesita. El funcionario explicó que el cálculo de las obras debe contemplar esa posibilidad y que limpiar los canales es parte de la respuesta, aunque no reemplaza las obras. Bravo también advirtió que la inversión no alcanza para resolver todo a la vez. Por eso, dijo, hay que priorizar y avanzar por etapas mientras se gestionan los proyectos de mayor escala.
Fuente: La Gaceta
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