U-13: la cárcel de más de 100 años que no tiene plan de evacuación
Un relevamiento de la Procuración Penitenciaria de la Nación expuso severas deficiencias materiales, riesgos de seguridad y carencias de atención médica en el penal de mujeres de La Pampa. El edificio tiene 130 años y quedó en pleno centro de la ciudad.

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EL DIARIO digital
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Aunque el diagnóstico central corresponde a 2022, las estadísticas actualizadas a junio de 2026 registran 64 internas en un edificio del siglo XIX. No hay reportes de que se hayan adecuado las instalaciones.
En el Instituto Correccional de Mujeres – Unidad 13 de Santa Rosa, la cotidianeidad transcurre en una edificación de 1896, habilitada para el alojamiento femenino en 1942. Las deficiencias acumuladas por más de un siglo, sumadas a la falta de mantenimiento, fueron documentadas en un informe del Diagnóstico Penitenciario Federal tras una inspección realizada en junio de 2022.
El relevamiento derivó en la Recomendación N.º 945/PPN/22 de la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN), intimando a las autoridades a subsanar irregularidades que vulneran derechos fundamentales.
Radiografía poblacional a junio de 2026
Pese a que el diagnóstico edilicio refleja lo verificado en 2022, la ocupación del penal mantiene plena vigencia. Según datos de la Base de Población y Alojamiento de la PPN, al 26 de junio de 2026 la Unidad 13 alberga a un total de 64 mujeres detenidas.
Esta cifra se ubica por debajo del cupo del Servicio Penitenciario Federal (SPF), fijado en 73 plazas, y del cupo por Resolución Ministerial, de 75 lugares. No existe fijación judicial de cupo para este penal.
Aunque los números indican que no hay hacinamiento numérico estricto sobre la capacidad formal, la PPN advirtió que la arquitectura vetusta genera un grave hacinamiento funcional y superposición de actividades en espacios reducidos.
Riesgo eléctrico y fallas en prevención de incendios
Uno de los hallazgos más preocupantes radica en el sistema eléctrico. Las inspecciones determinaron que la red no se adecúa a la normativa: carece de disyuntores diferenciales y solo cuenta con llaves térmicas por sector y dos medidores. Esta anomalía representa un peligro inminente de cortocircuitos y descargas eléctricas.
A ello se suma un sistema de prevención de incendios calificado como deficiente. El organismo constató la ausencia de detección temprana de humo, falta de planos de evacuación y salidas de emergencia sin señalizar. Frente a ello, la PPN demandó la instalación de matafuegos vigentes, hidrantes operativos y vías de escape delimitadas.
En ese edificio, cuando funcionaba como cárcel de varones, hubo un trágico incendio el 27 de julio de 1991. Murieron 12 internos después de que un grupo de presos iniciara una quema de colchones. Pero las autoridades penitenciarias dejaron la puerta de la celda con candado. El humo produjo la intoxicación de la mayoría de las víctimas.
Goteras sobre las camas y deterioro habitacional
El paso del tiempo ha dejado huellas profundas en la infraestructura. El relevamiento evidenció paredes con humedad, revoques caídos, pintura deteriorada y ventanas con vidrios rotos Las aberturas altas dificultan la ventilación y la luz natural, tornando los ambientes oscuros y viciados.
Durante los días de lluvia, la situación empeora. En el Módulo Pedagógico Socializador y el Pabellón 1, las filtraciones provocan goteras que caen sobre el comedor y sobre las camas de las internas. Asimismo, el mobiliario es insuficiente y sillas, mesas y colchones se encuentran rotos. Los teléfonos internos tampoco permiten llamadas gratuitas al 0800 ni cobro revertido.
Aislamiento inhumano y deficiencias en la Planta de Madres
Las inspecciones sobre sectores específicos arrojaron datos graves. El sector de aislamiento fue descripto como un espacio helado, oscuro y sin ventanas, calefacción ni ventilación. Los baños no poseen agua caliente y los colchones estaban destruidos. El Procurador exigió la inmediata desafectación y cierre de este área por no reunir condiciones mínimas de dignidad.
Por su parte, la Planta de Madres —destinada a embarazadas y mujeres con hijos/as a cargo— incumple los estándares de las Reglas de Bangkok. La habitación en uso presentaba dimensiones reducidas sin división entre dormitorio y cocina. Una mujer gestante permanecía alojada entre paredes con cemento expuesto por arreglos inconclusos de humedad, sin ventilación, sin juegos infantiles ni área educativa para los menores, promoviendo el aislamiento del grupo.
Salud, régimen de vida y reclamo de reformas
El centro médico posee dimensiones reducidas que provocan la superposición de especialidades y el funcionamiento de la farmacia dentro de un consultorio. El penal no cuenta con especialistas en odontología, psiquiatría, dermatología o endocrinología, ni posee guardia activa de obstetricia o pediatría. La internación posee solo dos camas comunes, no hay ambulancia propia ni vehículo de traslado médico.
En cuanto al régimen de vida, la PPN remarcó la falta de pabellones con lógica de progresividad de la pena y de sectores de pre-egreso. También se constató la superposición horaria entre talleres laborales y educación, mientras que en visitas la falta de escáner corporal fuerza requisas manuales.
La Recomendación N.º 945/PPN/22 instó a ejecutar obras eléctricas en 60 días, reparar techos y sanitarios, proveer colchones y mobiliario, incorporar médicos y ambulancias, e implementar sectores de pre-egreso. Con una población de 64 internas a junio de 2026, la reforma estructural de la Unidad 13 permanece como una deuda pendiente con los derechos humanos.
Fuente: El Diario de La Pampa
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